Autoritarismo financiero: nos desorganizaron la vida, nos endeudamos para sobrevivir
Las familias están usando el crédito para poder llegar a fin de mes, básicamente, para comprar alimentos o transporte. Las deudas se vuelven gigantescas porque las tasas de interés por mora están desreguladas y tienen índices usureros. El caso local más reciente fueron los descuentos desmedidos del Banco de Córdoba. Hablé con Luci Cavallero para comprender la dimensión política de la deuda y la relación entre la deuda externa y el endeudamiento de las familias como mecanismos de dominación.
Marcela es empleada pública del Gobierno provincial y, el día que le depositaron sus haberes de marzo, encontró su cuenta en cero. Como a ella, a muchas otras personas activas y jubiladas les pasó lo mismo. “¿Te imaginás ver en cero tu cuenta? En mi área de trabajo, nos pasó a tres con la cuenta en cero y una cobró 20.000 pesos”. En enero y febrero, fue noticia la cantidad de trabajadores públicos afectados por los descuentos desmedidos por deudas de tarjeta o créditos que aplicó Bancor, sin previo aviso y a partir de un cambio en el método de cobro de las deudas de manera directa y, en muchos casos, de la totalidad del resumen. “En diciembre, muchas nos dimos cuenta de que no se había hecho el débito directo del pago mínimo el día de cobro. Entrabas al cajero y tenías todo el salario. Ese cambio de modalidad te desorienta y hoy, que la plata no alcanza, es difícil organizarse con este tipo de cambio; a lo mejor te confiaste, te descontó y no te descontó, y después empiezan a aplicar rápidamente los intereses”, me aclara Marcela.
Los gremios UEPC, SEP, SELC, UPS, ACEC, SIRELYF elevaron un reclamo ante el Gobierno de la provincia “por los desmedidos descuentos”. Plantearon que existan topes a los descuentos para proteger los salarios y recomendaron a las personas afectadas realizar la denuncia correspondiente en el banco y acercarse a sus gremios.
Se empieza a hablar de crisis de sobreendeudamiento estructural de las familias argentinas, lo que ―como es sabido― en algún momento va a derivar en judicialización. Los índices de morosidad son los más altos en años, según varias consultoras. Lo que está sucediendo es que hay una rueda de deuda: se toma deuda para pagar deudas. Lo que para muchas familias es un drama personal, en realidad, es un problema político delineado para la dominación. Quedate y te cuento por qué.
La letra chica y los intereses gigantes
Las personas que trabajan en el ámbito público de nuestra provincia o están jubiladas por la caja provincial cobran sus haberes mediante el Banco de Córdoba. La letra chica de la tarjeta de crédito dice que el banco descuenta de forma automática el pago mínimo de la tarjeta de crédito el día que se acredita el salario, importe que suele rondar el 25% del total del resumen. Al cliente le queda tiempo hasta el vencimiento del resumen para cancelar el resto sin que se apliquen intereses; de lo contrario, empiezan a correr intereses, que en estos momentos es una tasa nominal anual (TNA) que suele superar el 70-90% o más, sumando IVA sobre los intereses.

Marcela me dice: “Los contratos son magnánimos y las letras son microscópicas. Los intereses que se aplican son usureros y no tienen ética. Yo no puedo poner un abogado, no es fácil todo ese tipo de trámites y además cuesta plata”. Ante la desesperación, decidió ir personalmente al banco; no era la primera vez que se acercaba para hablar de su deuda. «Te sacaron toda la plata porque vos tenés una deuda por intereses que se te acumuló”, le dijo el empleado. Ella hace seis meses que no usa la tarjeta y arrastra una deuda inmensa por intereses del pago mínimo durante dos meses. Las opciones que el Banco de Córdoba le ofrece a Marcela son tres: el pago mínimo y seguir acumulando intereses; que le debiten el total y eso le significa que no le queden ingresos para vivir, o hacer un plan de cuotificación con opciones de 3, 6 o 12 cuotas, en el que mientras menos cuotas, menos son los intereses.


El autoritarismo de la libertad financiera
Verónica Gago y Luci Cavallero, en el reciente libro editado por Tinta Limón, Contra el autoritarismo de la libertad financiera, describen cómo la deuda y las finanzas gobiernan la vida cotidiana y los territorios, funcionando como un mecanismo de dominación. Para Luci Cavallero, una de las autoras, que es docente e integrante de Movida Ciudad, lo primero que hay que hacer es una secuencia histórica sobre la expansión de la deuda, no ya como un recurso circunstancial, transitorio, para financiar un cumpleaños, unas vacaciones o la compra de un bien puntual como un lavarropas, sino un endeudamiento permanente que completa los ingresos que cada vez alcanzan menos.
“Desde el 2018, estamos ante una pérdida de la capacidad adquisitiva de los salarios, donde los trabajadores públicos son uno de los sectores más afectados, a pedido del FMI. Comenzó a implementarse con el gobierno de Macri; luego, en el gobierno de Alberto Fernández no se logró revertir la pérdida de poder adquisitivo y, ahora, la pérdida es total. Estamos hablando de salarios docentes, universitarios, empleados públicos de distintas dependencias del Estado que, mínimo, han perdido un tercio de su poder de compra”, subraya Luci en diálogo con La tinta.
Hoy, la tarjeta de crédito representa una forma de financiar gran parte del mes y se la está usando para comprar comida, pagar servicios o transporte. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en octubre del año pasado, reveló que el 44,9% de las compras de alimentos en supermercados se realizaron con tarjeta de crédito, marcando un hito en los patrones de consumo de los argentinos.

El gasto en tarjeta de crédito para acceder a alimentos es algo que se volvió permanente y que está significando una extracción de ingresos que se vuelve una situación acuciante.

“La deuda puede ser una deuda formal con un banco; la tarjeta de crédito es la forma más extendida de endeudamiento para quienes tienen salarios registrados, pero también hay una expansión muy fuerte del endeudamiento con billeteras virtuales como Mercado Pago. Se está recurriendo a canastas de deudas, o sea, ya no alcanza financiarse con una sola deuda. Más del 30% del sueldo está afectado por una bola de deuda que no la terminás de pagar porque los intereses están absolutamente desregulados en nuestro país. Estamos pagando tasas usurarias; en los bancos puede pasar el 100%, pero en el caso de las billeteras virtuales es aún peor, deberían ser consideradas como delito. Y están emergiendo formas de financiamiento informales en los barrios, donde mucha gente está endeudada con prestamistas ligados a economías ilegales, lo que pone en peligro la vida de trabajadorxs más informales y más precarios”, explica Cavallero.
En las últimas semanas, circulan noticias con los índices de mora en aumento de las principales entidades bancarias y, sobre todo, en las empresas FinTech ―Mercado Libre, Ualá, Tarjeta Naranja―. En algunos casos, los bancos están tratando de implementar formas de descuento que les aseguren el pago antes de cualquier otro gasto, más allá de la voluntad de sus clientes. «Dos millones y medio de personas tienen problemas para pagarle sus deudas al banco», indicó el Instituto Argentina Grande.


Por otra parte, la Consultora 1816, analizando los datos de enero del Banco Central de la República Argentina y de la Central de Deudores (CENDEU), afirmó que “el porcentaje de créditos otorgados a familias que se encuentran en situación irregular volvió a subir en enero y acumula quince meses consecutivos de aumento, alcanzando niveles de mora que no se registraban desde hace más de dos décadas”. Las FinTech Tarjeta Naranja y Mercado Libre lideran el sector y, entre ambas, explican cerca del 60% del crédito otorgado a familias en este segmento.
La deuda es un problema político. Entenderlo así permite comprender la dinámica en la que hoy están los hogares: “La deuda organiza la vida cotidiana de la clase trabajadora que la vive como un índice de fracaso individual y es una manera de implosionar los afectos de la crisis dentro de los hogares con endeudamiento. Hablamos de autoritarismo de la libertad financiera porque este modelo se sostiene en base a endeudamiento externo y de las familias, bajo la idea de una libertad financiera que no es más que la libertad de endeudarte con distintos prestamistas y estar cada vez más sometidx a la posibilidad de no poder pagar lo que debés”, me explica Luci.
Autodefensa financiera
Movida Ciudad es una agrupación de la ciudad de Buenos Aires conformada por personas de distintas trayectorias. Es una plataforma de acción que tiene como objetivo trabajar sobre los problemas cotidianos de la gente, organizarse contra las formas de abusos financieros y generar estrategias de autodefensa financiera como, por ejemplo, evaluar en qué casos ir a una reestructuración de deuda, cuáles son los derechos que te asisten, evitar las cobranzas ilegales. Han realizado encuentros federales con personas endeudadas y proyectan seguir expandiéndolos y trabajar sobre la concepción de que no estamos ante un problema individual, sino colectivo, originado en problemas estructurales como el congelamiento del salario, la suba de gastos fijos por la desregulación de los precios de los servicios públicos, la salud, la educación, los celulares que se transforman en fuente de endeudamiento.
Luci es integrante de este espacio y detalla que lo que están observando son muchos casos de abusos de las entidades bancarias que tratan de empezar a instaurar formas de descuento que les permitan asegurar el cobro de esas deudas. Además, ven con preocupación cómo las tecnologías financieras están moldeando subjetividades, ya que están muy a mano no solo de las personas adultas, sino de jóvenes. Desde un celu, podés tomar deuda rápidamente y sin salir de tu casa, sin presentar una garantía. No es solamente una cuestión de accesibilidad, sino que es una cuestión que genera un hábito en la vida cotidiana.
“La gente no es que no quiera pagar, es que no puede pagar y ya se están saltando comidas. Es probable que el gobierno trate de avanzar sobre los derechos de las personas que tomaron deuda. No se puede pensar que esto es un problema únicamente económico, es un problema que moldea las subjetividades, está normalizado en las casas de la Argentina el hecho de estar tomando deuda para vivir y haciendo cualquier cosa para pagar esas deudas”.
Le digo a Luci que leo muchas notas y comentarios basados en dos argumentos: que la gente debe gastar menos y organizar mejor sus gastos para no endeudarse, y que, en realidad, falta educación financiera. Para ella, no estamos ante un problema de educación financiera: “No tiene que ver con que la gente no sabe manejar sus finanzas, sino que a la gente le desorganizaron la vida, le congelaron los salarios, le aumentaron todos los precios, le dejó de alcanzar el dinero y trata de sobrevivir con lo que puede. El gobierno habla de un ethos emprendedor y, sobre todo, especulador, con la idea de que con tu dinero vos podés hacer lo que quieras y eso ha generado impactos subjetivos que hay que empezar a desarmar”.
Los alivios financieros no llegan, las reestructuraciones que reconozcan la ilegitimidad de la deuda tomada para vivir no están en el horizonte más amplio, pero sí pueden empezar a estarlo en las microeconomías. Por eso, es importante comenzar a habitar espacios y conversación para la autodefensa financiera.
Para conocer más sobre la actividades de Movida Ciudad, podés enviar un mail a movidaenlaciudad@gmail.com.
*Por Verónika Ferrucci para La tinta.
