Desaparición de Delicia Mamani: sigue la espera para que se considere como delito de trata

Desaparición de Delicia Mamani: sigue la espera para que se considere como delito de trata
16 marzo, 2026 por Verónika Ferrucci

Delicia Mamani Mamani está desaparecida desde el 21 de noviembre del 2025 y, hasta el momento, no hay avances en la causa. La abogada y la familia aún están esperando que la Justicia federal tome la causa y sea investigada como delito de trata en línea con las pruebas que aportaron. El principal sospechoso y denunciado es Cancio Tencuri Flores, cuñado de Delicia. La Justicia no escucha a su mamá María, que hace 4 meses que dice con claridad que Delicia no se fue por su propia voluntad.

“Punta de Agua está al costado de la autovía de Falda del Carmen y es un paraje rural. Para llegar a la casa de Delicia, hay que hacer 3 km por calle de tierra y acceder al cortadero de ladrillo familiar. En el fondo, está la casita donde viven su mamá María, su padrastro Andrés y cinco de sus hermanos y hermanas, entre gallinas que empollan y un par de perros que son tan guardianes como juguetones. La casa es pequeña y está bajo un gran árbol autóctono y viejo, en un terreno prestado por un familiar. Si miras hacia el norte, se ven las sierras del Valle de Punilla, las mismas que hacen de fondo al ex Centro de Detención, Tortura y Exterminio La Perla”, me cuenta Erika Vacchieri, psicóloga y docente de la escuela media donde estudiaron los hermanos y, actualmente, la hermana de Delicia. 

Delicia Mamani Mamani nació en Bolivia y se vino muy chiquita con su mamá María a Punta de Agua. Tiene 25 años. El año pasado, terminó el segundo año del profesorado de Educación Primaria en la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó, ahí estaba armando su proyecto de vida. Delicia fue vista por última vez el 21 de noviembre en cercanías de la plaza Colón, en la ciudad de Córdoba. Erika le preguntó a la mamá qué sabe de Decilia: «No entiendo, seño, por qué la Justicia no la busca, no dicen nada, seño, nada».

Este 8M, María eligió marchar en Alta Gracia, porque es la ciudad que elige para la escolaridad de hijas e hijos, y donde Delicia comenzó sus estudios superiores, antes de trasladarse al Carbó en la ciudad de Córdoba por cuestión de los horarios de colectivos.

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Imagen: Resumen de la Región.

La mañana del 21 de noviembre, Delicia salió de su casa para la escuela sin despedirse, sin dinero y sin pertenencias. La familia recibió un mensaje de WhatsApp desde su teléfono, el mismo 21 a las 23:40. Luego, desapareció de todos los grupos de estudio en WhatsApp y, al mismo tiempo, de TikTok y de Facebook. El mensaje fue el mismo que estaba en una carta de puño y letra, que encontró esa misma noche su hermana mayor. En ambos, dice que “se va a recorrer el mundo y que va a tardar muchos años, que va a estar muy bien, que algún día volverá”.

En diálogo con La tinta, Natalia Lescano, abogada de la familia, detalla algunos indicadores que ve como sospechosos: “Delicia no sabe manejar tecnología. Por dar un ejemplo, nunca pudo tramitar una ayuda para las personas inmigrantes porque no sabía manejar el CiDi. Resulta difícil creer que pueda haber dado de baja tres redes sociales al mismo tiempo. Además, si una persona efectivamente tiene deseo de recorrer el mundo, no queda sin contacto con su gente y su familia, ya sea para ir contando o por si le pasa algo. Una actitud que no es propia de ella”. 

Por otro lado, la letrada explica que “verificó con las docentes de Lengua y reconocen la letra, pero no la forma en que está escrito, tanto por el lenguaje, por lo prolijo, por la precisión, porque utiliza las i/y de diferentes maneras y tiene una especie de dislexia, lo que hacía que omitiera palabras, tachara y corrigiera, lo que da la idea de que ese mensaje ha sido dictado o copiado”. 

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Delicia no tenía pasaporte y nunca había expresado intención de recorrer el mundo. Para todo su entorno cercano, no era algo del orden de su deseo ni tampoco dentro de sus posibilidades. “Con mucho esfuerzo por su discapacidad física, caminaba 3 km hasta la parada, iba todos los días a cursar, regularizó todas las materias y no se presentó a los finales, algo que no es coherente con su forma de ser. Si realmente lo escucha un fiscal serio, se da cuenta de que esa chica no se fue por sus propios medios”, afirma la abogada. 

Erika, docente que acompaña a la familia, ayuda a comprender la vida familiar. Delicia era sostén para su mamá y hermanas, que preguntan todos los días por ella y tienen miedo de que alguien se las lleve. «La familia de Delicia vive entre los gestos de sostener la vida en medio de muchísima precariedad, lavar la ropa, cocinar, alimentar las gallinas, conseguir trabajo y un deseo profundo de María de que sus hijas e hijos no dejen la escuela y aprendan a leer y escribir, algo a lo que ella no tuvo acceso». 

Los obstáculos para denunciar una desaparición  

El derrotero que María atravesó para radicar la denuncia de la desaparición de Delicia no es ajeno a lo que viven otras familias en su misma situación. La desaparición de mujeres, y más si son mayores de 18 años, parece no contar con protocolos receptivos, contenedores y que se pongan rápidamente en marcha. ¿Qué pasa si en esas 48 horas clave no se toma la denuncia y no la buscan? La abogada, en este sentido, es clara: “El gran obstáculo que tenemos con la trata de mujeres es la mayoría de edad; lo primero que piensa el sistema judicial es que se fue porque quiso irse, ‘habrá tenido un novio o un amante’. En este caso, tuvimos que demostrar que ha sido coaccionada y contra su voluntad, y nadie nos ha creído”. 


Son muchos los casos como este y no todos llegan a tomar estado mediático ni tienen redes que apoyen en las búsquedas, porque se necesitan recursos económicos, afectivos, saber a dónde ir, qué exigir, no perder la fuerza en medio de la desesperación. Generalmente, lo que marca la diferencia son las redes feministas que se arman para acompañar.


En el caso de Delicia, fue clave la comunidad educativa del Carbó que rápidamente se organizó en el grupo Buscamos a Delicia y son quienes han hecho un trabajo increíble para aportar pruebas. 

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Imagen: Escuela Alejandro Carbó.

El 24 de noviembre, nadie en Malagueño le tomó la denuncia a la mamá, quien durante toda esa semana estuvo dando vueltas por diferentes unidades judiciales. La denuncia se concretó recién el 29 de noviembre, realizada por la directora del Carbó, junto a docentes y estudiantes en el Polo de la Mujer y luego en la Unidad Judicial n.° 1. Ya con la abogada, la madre de Delicia se constituyó como querellante, la causa quedó en la Unidad Judicial n.° 2 a cargo de Guillermo González. La letrada solicitó que la causa se investigue como trata de personas y se traslade al fuero federal.

La fiscalía, luego de evaluar la posible existencia de un hecho delictivo en ese sentido, señaló como competente al Juzgado Federal n.° 3 del Dr. Miguel Hugo Vaca Narvaja. “La tomó el juez de turno, Carlos Arturo Ochoa, que rechazó investigar la desaparición de Delicia como un caso de trata. Es necesario que el juez Vaca Narvaja pueda tener contacto con esta causa porque, cuando él la vea, yo sé que le va a dar curso al delito por trata, porque es un juez sensible a los derechos humanos y esto es una clara violación”, destaca Lescano. Acá hay una primera advertencia: ¿por qué el juez Ochoa no dio lugar a que se investigue como posible delito de trata, habiendo indicios?


Hasta el momento, la abogada no tiene acceso a la causa porque está en secreto de sumario. Para Lescano, “la clave para destrabar esto es la Justicia federal. Pedimos que sea considerado como delito de trata, que es nuestra principal sospecha, y denunciamos como principal sospechoso a Cancio Tencuri Flores, cuñado de Delicia. No sabemos si con fines de explotación laboral o sexual, pero es urgente que se investigue”.


Todo lo que se sabe hasta el momento es por las pruebas que aportaron la abogada en conjunto con la comunidad del Carbó y la familia. “Una es el pasaje que usó Delicia para llegar a Jujuy, que fue comprado desde esa provincia, que es donde estaba Tencuri Flores. El mismo que ya había llevado obligada a Delicia a trabajar los veranos en la cosecha de la uva. En octubre del año pasado, volvió exigiendo a la familia el pago de una supuesta deuda, luego se fue y no se supo de él”, señala Lescano.

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Cancio Tencuri Flores. Imagen: Periódico Renacer.

«No entiendo por qué no buscan y capturan al primer sospechoso», dice María, refiriéndose a Tencuri Flores. «Él hizo la denuncia de la desaparición en Jujuy, haciéndose pasar por un hermano de Delicia. Entre las pruebas, hay un video de una cámara de seguridad de la terminal de ómnibus de Villazón que le hizo llegar a la familia, en el cual dice: ‘Ven, quédense tranquilos, que está haciendo sus compras, ahí sola se ha ido’. También les envió una foto de un ticket que dice el nombre de Delicia y que iría supuestamente de Villazón a Potosí, a donde no ha llegado”, detalla la abogada y aclara que es parte del material que tiene la fiscalía y no ha hecho nada. 

Cualquiera que lea esto podría preguntarse cómo es posible que, a punto de cumplirse cuatro meses, no exista aún ningún avance. Los casos de mujeres desaparecidas requieren una urgencia que no es la de los trámites legales ni la de los procedimientos administrativos. “Desde el momento en que no le tomaron la primera ni la segunda denuncia a la mamá, que no nos dejan ver el expediente, que nos dan escasa participación, que la Justicia federal no lo toma, nos permite inferir que no le han dado la importancia que tienen que darle a este tipo de causas. Atendiendo además a la extrema vulnerabilidad de Delicia que es mujer, pobre, migrante, con una discapacidad”, plantea la letrada. 

El caso sigue resonando porque hay una comunidad educativa que lo hizo mediático y lo sostiene, si no, nadie lo sabría. Todo el tiempo desaparecen mujeres de comunidades vulnerables, jóvenes, pobres, trabajadoras sexuales y son pocas de las que nos enteramos. 

Sostener la búsqueda de Delicia

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Imagen: Resumen de la Región.

Erika insiste en que a la pregunta «¿dónde está Delicia Mamani?» tenemos que ampliarla: “Ya no solo es desconocer su paradero: es que no la buscan, no hagan rastrillajes ni investigaciones sobre las referencias dadas, que no se pregunten por su potencial situación de trata, que se produzca un enorme vacío institucional en cuanto a respuestas de la Justicia y que eso tenga efectos de un silencio social y naturalización de la desaparición de mujeres”.


No naturalizar la desaparición de Delicia y la de tantas otras es insistir en lo judicial y también es sostener la familia que queda esperando en una vulneración total y con muchos temores. Se necesita la urgente intervención del Estado como garante de protección integral a la familia y un abordaje intercultural que garantice todos sus derechos de una forma cuidadosa. No naturalizar las desapariciones de las mujeres implica no quedarnos en silencio, las jóvenes tienen que saber que, si un día nos faltan, estaremos todas preguntando y movilizando lo que sea necesario.


Para aportar información: Unidad Judicial 2, calle Santa Rosa 1345, B° Alberdi. Te: (351) 4332649/50 – 4481016 o comunicarse al 911 / 3886860239 / 3886828607.


Este sábado 21, se cumplen cuatro meses sin Delicia. Desde la comunidad educativa, convocan a encontrarnos en la garita desde donde Delicia hizo su último viaje. “Del territorio desapareció, en el territorio la seguimos buscando y en el territorio la queremos de vuelta”.

Sábado 21/03/26, corte de ruta en el ingreso a Punta de Agua, de 9 a 12 horas.

#DóndeEstáDelicia

*Por Verónika Ferrucci para La tinta / Imagen de portada: La tinta.

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Palabras claves: Delicia Mamani Mamani, desaparición, Escuela Alejandro Carbó

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