La Quimera cumple 45 años de cineclubismo

La Quimera cumple 45 años de cineclubismo
10 marzo, 2026 por Redacción La tinta

El Cineclub La Quimera cumple 45 años y lo celebra con la apertura de su nueva temporada: este jueves 12 de marzo a las 20:30, inaugurará su ciclo de funciones en el Teatro La Luna (Pasaje Escuti 915, barrio Güemes), con la proyección de Jardines de otoño, de Otar Iosseliani, y un brindis junto al público. A más de cuatro décadas de su nacimiento, el espacio sigue sosteniendo —contra el paso del tiempo y las crisis— el ritual de reunirse a ver cine. Desde 1981, se convirtió en un punto de encuentro para quienes buscan mirar películas de otra manera, compartir impresiones y construir comunidad alrededor de las imágenes. En esta nota, integrantes del Cineclub reconstruyen su historia, reflexionan sobre el presente del cineclubismo y cuentan cómo se sigue reinventando este proyecto colectivo.

La Quimera, el cineclub en actividad más antiguo de la ciudad de Córdoba, nació en 1981 de la mano de Luis Ordóñez, Darío Cárdenas, Guillermo Miravalles y Juan José Gorasurreta, impulsados por el deseo de ver películas y hacer cosas en nombre del cine. Desde entonces y a pesar de las crisis económicas, sociales y culturales que atravesó el país, La Quimera nunca dejó de tener funciones y logró sostenerse en el tiempo como un espacio dedicado a mirar el cine desde otra perspectiva. 

Hoy, Lucía Torres Minoldo, Malena León, Valentina Domínguez, María Aparicio, Irene Coccio, Juan Redondo, Juan Bianchini, Gabi Von, Héctor Dástoli, Iván Zgaib, Santiago González Cragnolino y Esteban Favaro apuestan a descubrir nuevas maneras de ver y sentir las películas, ampliando la sensibilidad y construyendo comunidad junto a sus espectadores. Quienes forman parte de este colectivo, a su vez, provienen de distintas disciplinas como el cine, la filosofía, la historieta, las letras y la música, y continúan impulsando este espacio guiados por la convicción de que el cine tiene la capacidad de transformarnos. 

En esta nota, hablamos con La Quimera para reconstruir la historia de este espacio fundamental del cineclubismo cordobés, conocer cómo se fue transformando a lo largo de las décadas y de qué manera hoy continúan sosteniendo una forma colectiva y sensible de ver cine. 

la-quimera-cineclub-santiago-alvarez-juanjo-gorasurreta
El director cubano, Santiago Álvarez, y Juanjo Gorasurreta en la Casa de los Trabajadores, en los años 90.

―¿Cómo nació y qué legado o tradición recibieron?

―Lucía Torres Minoldo: Juan José Gorasurreta, uno de los fundadores de La Quimera, venía de una hermosa experiencia como parte del Cineclub Santa Fe, que en ese momento llevaba adelante su maestro Juan Carlos Arch. Él solía decir que “hay que romperse los ojos viendo cine”. También hablaba de la necesidad de ser coherentes entre lo que sentimos y filmamos, entre lo que hacemos y decimos. Juanjo nos transmitió esas ideas, pero también las sostuvo con su práctica de una manera inspiradora. Hizo ese ejercicio tan difícil de construir la coherencia desde el cotidiano. La Quimera, en ese sentido, creo que se trata de un espacio donde la manera en la que vemos el mundo y la sociedad de la que somos parte, con sus injusticias y su desigualdad, pero también con su ternura, fraternidad y belleza, se expresan de alguna manera en nuestra programación, en las películas que elegimos compartir con nuestro público. Buscamos el placer de contemplar el cine como lo maravilloso y profundo que es, pero también nos convoca a repensarnos como personas, en nuestra identidad, en los roles que ocupamos en una familia, un trabajo o una comunidad. Lo particular es que esa voluntad de reflexión se realiza de manera colectiva y por eso es mucho más nutritiva y hermosa. Al mismo tiempo, si bien La Quimera recibió en sus comienzos las ideas de Arch y nosotrxs las del propio Juan José, el colectivo de personas que hoy integramos este cineclub —desde los últimos veinte años a esta parte— ha ido reinventando esa identidad, como algo dinámico que se reescribe con el tiempo y las personas que vamos siendo, y que no necesariamente responde a aquella tradición heredada. 

la-quimera-cineclub-juanjo-gorasurreta-2000
Imagen: Juanjo Gorasurreta (2000).

―¿Cómo definirían al cineclubismo? ¿Cómo funcionan estos espacios en este contexto?

―Gabi Von: El cineclubismo puede ser la construcción de un punto de referencia desde donde poder pararse, un refugio que, paradójicamente, siempre busca tener una ventana abierta al mundo. El querer compartir y el aprender —la curiosidad— me parece que son sentires nucleares de un cineclub. Transmitir lo que unx ha sentido viendo una película es el impulso a veces desmedido que funciona como uno de los motores de esta actividad. Encontrarse acompañadx en algo que es íntimo —lo que sentimos a oscuras en la sala viendo la película— es como habitar una misma experiencia desde dos lugares distintos. 

la-quimera-cineclub-municipal-hugo-del-carril
La Quimera en el Cineclub Municipal Hugo del Carril.

En las funciones, se termina armando un diálogo entre una mirada sensible personal, lo que ven y opinan lxs otrxs, y la propia realidad material de las imágenes. Es un cruce único entre los sentimientos que se despiertan quizá de manera más visceral viendo una película y la posibilidad de una mirada crítica configurada por la dimensión comunitaria de la actividad. Ninguno de estos dos aspectos censura o sobrepasa al otro, y lo que queda es una forma de habitar la imagen que me parece que no existe en otros lugares.

―Lucía: Es una práctica que se basa en el amor al cine y en querer compartir eso con un grupo de personas que sienten lo mismo. Así como los clubes de barrio reúnen personas en torno a una actividad recreativa y placentera como puede ser un deporte, en este caso nos encontramos alrededor de las películas. También vamos construyendo un conocimiento y un lenguaje en común, en tanto hablamos de planos, de personajes, de mirada y de una serie de conceptos que nos sitúan en cierto lugar compartido a la hora de pensar y discutir lo que vemos. Y por otra parte, hay un saber sobre la historia del cine en el que nos vamos formando colectivamente junto a nuestrxs compañerxs, por la filmografía que cada quien ha visto y comparte con lxs demás, por el conocimiento de ciertxs directorxs o películas provenientes de un determinado país, que alguien conoce, trae y pone a disposición. En ese sentido, podría decirse que el gran gesto cineclubista es imaginar que algo importante para nosotrxs podría ser igual de significativo para otrxs.

―¿Cómo construyen comunidad desde el cineclubismo? ¿Por qué es importante ver cine en salas?

―Irene Coccio: Si bien el hecho de ver películas en una sala junto a otras personas es en sí mismo una manera de construir comunidad, como cineclub, creemos que es fundamental cuidar esa experiencia. Los detalles técnicos de la proyección, la planificación de los ciclos teniendo en cuenta qué películas o qué directorxs dialogan entre sí, las presentaciones previas y el compartir miradas después de la función son prácticas en donde se sostiene y se fortalece ese sentido de comunidad. A su vez, esto va construyendo un modo de mirar o de pensar las películas que se da también de manera colectiva. Por eso, muchas veces hablamos del cineclub como un espacio de formación donde aprendemos a ver, a escuchar y a pensar el cine junto a otrxs. 

―¿Cuál es el criterio de la programación de las películas?

―Gabi: Tratamos de que la elección final de las películas que decidimos proyectar se dé a través de un consenso entre todxs lxs participantes de La Quimera. Las razones para elegir cada una en sí son siempre particulares, pueden tener que ver con factores temáticos, de diálogo con nuestro presente o con nuestra cinefilia, pero me parece que principalmente nos encontramos con el deseo de compartir una película que nos gusta y de creer que la misma expande de alguna manera nuestra sensibilidad y nuestra mirada.

equipo-la-quimera-cineclub-2026
Equipo de La Quimera (2026).

―¿Qué nos pueden adelantar de la apertura de temporada y de las próximas funciones?

―Este año, haremos la apertura de temporada el jueves 12 de marzo a las 20:30 h en el Teatro La Luna (Pasaje Escuti 915, barrio Güemes). En nuestra primera función, elegimos celebrar junto a un director que queremos mucho y cuyo espíritu nos gusta tener siempre presente: Otar Iosseliani, amante del ocio y las derivas. Veremos Jardines de otoño, película que sigue a Vincent, un político francés destituido de su cargo ministerial que, al perder su estatus, se entrega a una vida de ocio y vagabundeo, rodeado de excéntricos compañeros. En esta función, también estaremos acompañadxs por integrantes que han sido parte de La Quimera a lo largo de todos estos años. Presentaremos la película y, al finalizar, realizaremos un brindis invitado por la casa para seguir festejando.

En las siguientes funciones de marzo, veremos la última película de Hong Sang-soo y Las presencias, de Juan José Gorasurreta.

Además, en abril, tendremos el estreno cordobés de Amantes en el cielo, con la presencia de su director, Fermín de la Serna. La película sigue a Cristina y La Bonita, dos cocineras trans que han trabajado durante décadas en barcos cargueros que navegan incansablemente por los ríos de la Amazonía peruana. También veremos las últimas películas de Jia Zhangke, David Cronenberg y Travis Wilkerson en nuestro ciclo en el Teatro La Luna.

las-presencias-juan-jose-gorasurreta
Las presencias, de Juan José Gorasurreta.

Durante el año, las funciones serán todos los jueves a las 20:30 h en el Teatro La Luna (a partir del 12 de marzo) y todos los sábados a las 19 h en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (a partir del 4 de abril).

*Por Redacción La tinta / Imágenes: La Quimera.

Suscribite-a-La-tinta

Palabras claves: Cineclub Municipal Hugo del Carril, La Quimera, Teatro La Luna

Compartir: