El gol del Chiqui Tapia: el gendarme Nahuel Gallo volvió al país en un avión de AFA
En un giro diplomático inédito, las autoridades del fútbol de Argentina y Venezuela fueron parte central del regreso del efectivo federal al país. Asediado por la Justicia, Tapia dejó en offside al Gobierno nacional en una causa que tenía a Bullrich como abanderada. Gallo llevaba más de 400 días detenido en el extranjero.
A las 7:03 p. m. del domingo 1° de marzo, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) publicó en sus redes sociales y en su web una foto del gendarme Nahuel Gallo escoltado por Luciano Nakis y Fernando Isla Casares, dos dirigentes de la entidad que conduce Claudio “Chiqui” Tapia.
De fondo se ve al Bombardier Learjet 60, aeronave de la empresa Baires Fly que AFA suele utilizar para sus viajes internacionales. En el mensaje escrito, se agradece a “la Señora Presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación”. Nunca se menciona a Nahuel Gallo. En tiempos de imágenes, la foto parece ser el verdadero mensaje: “El fútbol, un puente humanitario”.
Recién 18 minutos más tarde, el canciller Pablo Quirno posteó en X la primera información oficial del Gobierno nacional respecto a la situación. La República Argentina confirmaba así que Nahuel Gallo había sido liberado. Patricia Bullrich y Luis Petri corrieron a repostear el delay oficial. Todos en offside.
Gallo había sido detenido el 8 de diciembre de 2024, al ingresar a Venezuela desde Colombia. Según el agente, intentaba visitar a su pareja y su hijo. Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro lo detuvo bajo cargos de espionaje y desestabilización, en medio de un contexto de tensiones diplomáticas entre ambos países.
Quince meses tarde, Argentina lograba la restitución de su gendarme, pero no a través de gestiones gubernamentales, sino por medio de una maniobra diplomática no oficial y con actores tan improbables que podrían ser dignos de una serie de ficción.

El puente AFA
De acuerdo a la reconstrucción de los hechos que realizó la periodista Natasha Niebieskikwiat ―quien siguió de cerca el caso Gallo y tuvo contacto permanente con la familia del gendarme―, el gobierno de Delcy Rodríguez dio señales hace un mes y medio de su intención de liberar al argentino. Sin embargo, no se lo entregaría a un gobierno que rompió lazos diplomáticos, que no posee embajada en Venezuela y que tampoco reconoció a Rodríguez como presidenta (como sí lo hizo EE. UU.). Había que buscar alternativas.
La buena relación entre Claudio Tapia y Jorge Giménez Ochoa, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), resultó clave. Ambos son dirigentes de CONMEBOL y habrían hecho buenas migas durante el Mundial Sub-20 que se jugó en el país caribeño hace un año. Giménez Ochoa es además un dirigente muy cercano a Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. El puente estaba a la vista.
Según Niebieskikwiat ―periodista de Clarín, grupo mediático enfrentado a AFA―, la otra protagonista de las negociaciones no oficiales por Gallo fue la diputada Marcela Pagano, exlegisladora de LLA. La experiodista es pareja del abogado Franco Bindi, que supo defender a PDVSA y posee contactos con los hermanos Rodríguez. Estas líneas de influencia, sumado al accionar del exembajador peronista Oscar Laborde, construyeron la alternativa que Venezuela esperaba para liberar al gendarme.
Por la tarde del lunes, Pagano afirmó en declaraciones radiales que desde Venezuela afirmaron que nunca hubo un pedido por vías diplomáticas por Gallo. “Ni en la gestión de Werthein ni en la gestión de Quirno”.

Volvamos a AFA. En medio de la batalla judicial que afrontan las autoridades del fútbol argentino, Claudio Tapia está impedido de salir del país. Sin embargo, solicitó un permiso al juez Diego Amarante para viajar a Colombia y Brasil por compromisos de trabajo con CONMEBOL. La autorización fue otorgada del 24 al 27 de febrero. Tras visitar Barranquilla, el Chiqui viajó a Río de Janeiro para asistir a la reunión del Consejo de CONMEBOL. Allí volvió a ver a Giménez Ochoa. Todo indica que algo ocurrió en tierras brasileñas.
Tapia volvió al país el viernes 27 de febrero y pidió una nueva autorización judicial para viajar a Venezuela. La Federación de aquel país lo invitó, entre gallos y medianoche, a participar en la ceremonia de inauguración de un centro de entrenamiento de alto rendimiento en la ciudad de Barquisimeto. El juez la rechazó por inconsistente y Tapia no pudo viajar. En su lugar, viajaron Luciano Nakis (prosecretario de AFA) y Fernando Isla Cáceres (secretario de Protocolo y Ceremonial de AFA) en la aeronave de la firma Baires Fly.
¿Por qué se utilizó el avión de AFA para el traslado de Nahuel Gallo? Aún no se conocen detalles. Algunos periodistas que han seguido la trama dicen que el Gobierno de Venezuela no habría aprobado la posibilidad de usar un vuelo comercial por seguridad y tampoco una aeronave oficial venezolana por temor a que ocurra otro embargo en la Argentina, como fue con el de Emtrasur en 2022. Se necesitaba un vuelo privado.
A las 8:59 p. m. del domingo 1° de marzo, un minuto antes de la hora pautada para que comience la transmisión oficial de la Apertura de Sesiones Ordinarias en el Congreso, a cargo de Javier Milei, Claudio Chiqui Tapia tuiteó: “Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, hoy, después de 448 días, Nahuel Gallo regresa a Argentina y puede reencontrarse con su familia”.
El gobierno mileísta agradeció las gestiones de los gobiernos de Italia y de los Estados Unidos, y de otras ONG como el Foro Penal, pero no dijo nada sobre el protagonismo de la AFA en la operación.
Según trascendidos, el Gobierno estaría analizando avanzar judicialmente contra la AFA bajo la figura de supuesta «traición a la patria», utilización de canales ilegales y usurpación de cargos públicos.
«Denunciar a quienes rescataron a un argentino es un acto de una gravedad institucional inusitada», sostuvieron desde el propio entorno de la Asociación del Fútbol Argentino.
*Por Gonzalo Reyes para La tinta.
