Jóvenes de ocho provincias se reunirán en Santiago del Estero para compartir una formación política de la mano de CDD Argentina
Los días 27 y 28 de febrero, se realizará en Santiago del Estero un encuentro de formación política para jóvenes. El proyecto surge del trabajo que desarrolla Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), a través del área de Relaciones Políticas Institucionales, en articulación con la Red de Jóvenes Federal, que se construye desde el año 2017. El objetivo de la actividad es fortalecer la participación política y social de las juventudes desde una mirada federal, democrática, intercultural y con enfoque de derechos humanos, generando espacios de formación, reflexión crítica y construcción colectiva desde los territorios.
La formación está dirigida a personas de entre 18 y 30 años que participan en espacios sociales, comunitarios, políticos y de fe. Tuvo tres ediciones anteriores en Córdoba, donde se encuentra la sede de Católicas por el Derecho a Decidir. Este año, por primera vez, se realizará en Santiago del Estero, a partir de una decisión de descentralización. “En cada edición, se generan procesos profundos de intercambio, redes federales y fortalecimiento del liderazgo juvenil”, detalla Milagros Acosta, docente de nivel inicial, estudiante de la Tecnicatura en Comunicación Social, coordinadora de la Red de Jóvenes Federal de CDD y coordinadora del encuentro.

Milagros destaca que trasladar el encuentro al norte argentino tiene un valor muy especial para ella: “Para mí, como joven santiagueña, es un orgullo que este encuentro llegue a mi provincia y poder acompañar este proceso desde el lugar de coordinadora, sabiendo lo transformador que fue también para mí”. En el encuentro participarán 40 personas de Córdoba, Salta, Jujuy, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Río Negro y Santiago del Estero: “Son jóvenes de barrios, comunidades rurales y pueblos originarios, que llegan con sus historias, sus luchas y sus sueños. Desde ahí, construimos una formación intercultural, donde cada identidad es valorada y cada territorio tiene voz”, señala Milagros, quien también integra WomenPower2030, una red de jóvenes líderes de Latinoamérica que realiza informes y recomendaciones a ONU Mujeres para presentar en grandes eventos como la CSW70.
CDD sostiene otras acciones en este sentido, como ediciones del programa Enredades y la Escuelita Juvenil Feminista y Popular. También realizaron transmisiones de streaming junto a Vostok Media, cine-debates en universidades, actividades declaradas de interés académico y cultural, produjeron materiales pedagógicos de educación sexual integral y acompañaron al equipo móvil del Ministerio de Salud de Santiago del Estero. “En especial, acompañamos los consultorios y espacios de salud integral para adolescencias y juventudes que fueron inaugurados en distintas localidades del interior de la provincia, fortaleciendo el acceso a derechos y el trabajo comunitario en cada territorio”, amplía la coordinadora.
¿Qué pasa durante el encuentro? “Trabajamos temas como el contexto político actual, el rol del sistema de justicia, la perspectiva de género y la comunicación como herramienta de transformación social, desde una metodología participativa basada en el diálogo, la escucha y la construcción colectiva. No venimos a bajar contenidos, sino a construir saberes desde las experiencias reales de cada joven en su comunidad. Nuestro objetivo es que quienes participen se lleven herramientas concretas, redes federales y más confianza en su rol como referentes, para seguir transformando sus territorios con compromiso social, solidaridad y sentido colectivo”, desarrolla Milagros.


En sintonía con la línea de trabajo de CDD, uno de los objetivos es integrar la fe como parte del proceso político y como motor de transformación social: “Entendemos que la fe no debe ser un obstáculo para los derechos, sino una herramienta para construir justicia social, inclusión y dignidad. Al mismo tiempo, buscamos problematizar los fundamentalismos religiosos que muchas veces se utilizan para justificar desigualdades, violencias o exclusiones”.
Sobre este punto, Milagros recuerda su recorrido personal y su vínculo con la política: “Desde muy joven, entendí que la fe no es solo una vivencia personal, sino una responsabilidad social y política frente a las injusticias. Para mí, creer implica comprometerse con los derechos humanos, con las personas más vulneradas y con la construcción de una sociedad más justa. No concibo una fe desligada de la realidad social. En Católicas por el Derecho a Decidir, encontré un espacio donde pude integrar fe, feminismo y política, cuestionar los discursos religiosos que excluyen y construir una mirada crítica, amorosa y comprometida con la vida. Ese recorrido me permitió fortalecer mi liderazgo y generar incidencia en distintos espacios, incluso en ámbitos religiosos, como cuando pude dialogar con el papa Francisco y entregarle el pañuelo verde, llevando la voz de jóvenes creyentes que luchamos por una fe con perspectiva de derechos”.

A la vez, el trabajo de la organización y la perspectiva del encuentro se sostienen en un eje territorial, propiciando la puesta en común de experiencias situadas tan diversas como los paisajes del país, en pos de enriquecer el trabajo cotidiano y las miradas de cada participante: “Para nosotras, la pluralidad y la interculturalidad no son solo palabras lindas. Son un desafío real y cotidiano. Implican aprender a escuchar a juventudes con realidades muy distintas, con otras formas de expresarse, otras territorialidades, otras culturas y otros recorridos de vida dentro de un mismo país. En este encuentro, eso se vive concretamente: conviven jóvenes de grandes ciudades, como una compañera que vive a la vuelta del Congreso de la Nación Argentina, con jóvenes del interior profundo, como referentes con el mismo compromiso y liderazgo que vienen desde Tartagal. Ese encuentro entre realidades tan distintas es profundamente transformador, porque nos obliga a escuchar de verdad, a respetar las historias de cada quien y a construir colectivamente una mirada más justa y federal”.


Históricamente, la política es considerada un tema de adultos y los discursos más difundidos sobre las juventudes las muestran desinteresadas o distantes de problemáticas sociales. Sin embargo, Milagros es una de las referentes que discuten este paradigma y trabajan para construir esas otras formas de hacer la política.
“Creo que hoy las juventudes están muy comprometidas, aunque muchas veces desde formas distintas a las tradicionales. Hay una fuerte participación en el feminismo, el ambientalismo, los derechos humanos, la diversidad, la salud mental y también en espacios de fe. Muchas y muchos jóvenes están repensando su espiritualidad y cuestionando los discursos fundamentalistas que generan miedo, odio o exclusión. Buscan una fe más libre, más inclusiva y más conectada con la realidad».
«A diferencia de generaciones anteriores, hoy se discute mucho más el sentido de la coherencia: cómo vivimos, cómo militamos, cómo creemos y cómo nos relacionamos. Hay una búsqueda de prácticas más horizontales, cuidadas y colectivas. Las formaciones políticas actuales no buscan bajar verdades cerradas, sino generar pensamiento crítico, escucha y construcción colectiva”, cierra Milagros.
En pocos días, una nueva edición de esta experiencia integrará lo personal, lo comunitario, lo político y lo espiritual para seguir construyendo procesos genuinos de transformación social y democrática.
*Por Redacción La tinta / Imágenes: Católicas por el Derecho a Decidir.
