El arzobispo de Córdoba calificó las apuestas en línea como una amenaza para los adolescentes
El arzobispo de Córdoba y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Ángel Rossi, lanzó una advertencia sobre el mercado ilegal del juego y las apuestas en línea, calificando de «fatal» la dependencia que se está formando entre adolescentes y jóvenes. Vinculó el crecimiento del problema con la accesibilidad cotidiana de las apuestas y con la rapidez con la que la emoción del juego se convierte en una compulsión.
Las declaraciones se produjeron en el contexto del tratamiento en el Senado de un proyecto de ley nacional sobre la prevención de la ludopatía y la regulación de los juegos de azar en línea, que debe establecer reglas federales unificadas para un ámbito en el que hoy se cruzan plataformas legales y el segmento clandestino.
El Senado volvió a abordar el tema de la ludopatía
La iniciativa es debatida por las comisiones especializadas del Senado de Salud, así como de Legislación General, Justicia y Asuntos Penales. Las reuniones se realizan en un formato de trabajo conjunto de varias comisiones, que ya habían vuelto al tema anteriormente, incluido un debate con participación de representantes de organismos eclesiales.
El proyecto de ley ya pasó por la cámara baja. En noviembre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó el documento con 139 votos «a favor», con 36 «en contra» y 59 abstenciones. La mayoría de los abstencionistas, como se señaló en la votación, representaban a los bloques UCR, PRO y MID.
«Esto destruye a los niños», explica Rossi, que ve una amenaza directa
En la valoración de Rossi, las apuestas parecen una «salida mágica» que primero promete una solución simple y luego arrastra a la dependencia. Dijo que ese modelo «comercia con la necesidad de la gente» y golpea con más fuerza a los menores, ya que los adolescentes tienen menos recursos psicológicos y financieros para soportar la pérdida y la presión de las deudas.
El motivo clave de su intervención se reducía a que no se trata de un entretenimiento inofensivo. Según su formulación, la emoción del juego «destruye a los niños y a los jóvenes», creando una obsesión, es decir, una idea fija, que desplaza el estudio, el deporte y la comunicación habitual.
Un casino en cada teléfono y eludir las restricciones
Por separado, Rossi vinculó la expansión del problema con el entorno tecnológico. Según sus palabras, el smartphone convirtió de hecho el juego en un acompañante permanente del adolescente, porque «el casino terminó en cada teléfono», y las apuestas dejaron de estar ligadas al lugar y al tiempo.
Además de la comodidad del juego y la variedad de entretenimientos, los casinos en línea atraen a los clientes con diversos incentivos. Según datos de sitios temáticos de reseñas que revisamos al preparar el artículo, bonos casino sin deposito empezó a aparecer en un número cada vez mayor de casinos en línea. Estos y otros incentivos atraen a miles de nuevos jugadores. Lamentablemente, entre ellos también hay niños. Y esto a pesar de que los casinos en línea intentan por todos los medios limitar el acceso de los menores.
También describió cómo se eluden en la práctica las restricciones de edad. Rossi dio el ejemplo de conversaciones con adolescentes que no tienen teléfono propio, pero lo toman prestado de hermanos mayores o usan a escondidas el dispositivo de otra persona para hacer una apuesta. En esta configuración, el control no solo depende de las reglas de acceso, sino que se topa con resquicios cotidianos que es difícil cerrar con prohibiciones formales.
Lo legal y lo ilegal según el arzobispo
Rossi propuso evaluar la frontera entre el segmento legal e ilegal no de manera jurídica, sino por el efecto. Sostenía que el mercado legal, según sus observaciones, no atenúa el ilegal, sino que se superpone a él y amplía la escala general de involucramiento.
El criterio que utilizó sonaba de la forma más directa posible: si esto ayuda a la sociedad o no. En su conclusión, las apuestas siguen siendo «destructivas» para los niños y los jóvenes independientemente de licencias y carteles.
El argumento más duro en la advertencia pública
Entre las consecuencias más dramáticas, Rossi mencionó casos de suicidio. Declaró que conoce al menos dos episodios que vincula con la desesperación de los adolescentes por deudas de apuestas y el miedo a confesárselo a la familia.
Esta parte de la intervención sonó como una ilustración de que lo que está en juego, según sus palabras, no son solo cuestiones de ocio y consumo, sino también la salud mental y, a veces, la vida.
Por qué la prevención no convence
Rossi valoró con escepticismo las campañas de prevención que acompañan la legalización y la regulación, incluidos los mensajes sobre «juego responsable». En su lógica, la brecha surge entre la magnitud del daño y la suavidad de las medidas compensatorias propuestas.
Su crítica se encuadraba en varias tesis:
- el problema no afecta solo a la salud, sino también a la psique, la adaptación social y la seguridad
- las «normas y la publicidad de la prevención», en su opinión, crean un escaparate de responsabilidad sin garantía de resultado
- el modelo recuerda la situación «primero contagian y luego prometen al médico», cuando el daño es puesto en marcha por el sistema y la ayuda se ofrece a posteriori
Córdoba y la controversia en torno al cambio de reglas
El contexto de sus valoraciones fue también el debate provincial. En septiembre del año pasado, la legislatura de la provincia de Córdoba, tras largos debates, modificó la ley 10.793, que regula el juego en línea.
Rossi afirmó que habría preferido la derogación de esas enmiendas y criticó duramente el procedimiento de aprobación. Habló del voto que faltaba y de un juramento prestado de noche «en un pasillo a las tres de la madrugada», calificando el método de «de mala fe». En su formulación, la situación parece «o negligencia, o complicidad», y como motivo señaló el gran dinero obtenido «a costa de la juventud».
El fútbol y la publicidad de las casas de apuestas
Otro plano de los reclamos de Rossi se refiere al deporte, ante todo al fútbol. Describió la penetración de las apuestas en la cultura de masas a través de contratos publicitarios, los nombres de las competiciones y el branding de la indumentaria del club.
Por separado, se dirigió a la postura de la Asociación del Fútbol Argentino, pronunciándose en contra de que los torneos lleven el nombre de casas de apuestas y de que esa publicidad aparezca en la indumentaria. Rossi explicaba que en los niños cambia la perspectiva: el fútbol se percibe no como juego y aprendizaje, sino como la espera de un gol, una tarjeta o un penal para el resultado de la apuesta.
Restricciones, control, sanciones y excepciones
El proyecto introduce un bloque de prohibiciones y restricciones orientadas a reducir la accesibilidad y la visibilidad de las prácticas de juego:
1) publicidad, prohibición de la promoción que incentive la ludopatía y prohibición de la publicidad de apuestas en línea
2) formatos a distancia, prohibición de organizar y explotar juegos de azar por internet y otros medios de comunicación
3) transacciones, prohibición de apostar mediante pagos electrónicos, incluidas las tarjetas
4) infraestructura, prohibición de cajeros automáticos en un radio de cuatro cuadras de los puntos de juego y traslado de los ya instalados en un plazo de hasta 30 días hábiles
Para los operadores se prevén registro previo y autorización, declaración de los tipos de juegos y del número de máquinas, limitación del horario de funcionamiento al horario vespertino y nocturno a no más de 8 horas diarias, así como permitir inspecciones. Por infracciones se proponen suspensión o clausura, revocación de autorizaciones y multas de $50 000 a $1 000 000 pesos, y para directivos y representantes de personas jurídicas, responsabilidad solidaria y una posible inhabilitación para ejercer actividad comercial por un plazo de 2 a 10 años. Las excepciones describen sorteos estatales y benéficos, así como determinados juegos de instituciones educativas y rifas benéficas pequeñas con las autorizaciones correspondientes.
El tratamiento posterior en el Senado
En la etapa actual, el proyecto de ley sigue siendo debatido en las comisiones del Senado de Salud, Legislación General, Justicia y Asuntos Penales. Al mismo tiempo, el documento ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados, obtenida en noviembre de 2024 con una votación de 139 «a favor», 36 «en contra» y 59 abstenciones.