Nace «Colectiva por la Fuga», un espacio que reivindica la hazaña de las presas políticas del Buen Pastor
Un grupo de militantes de Córdoba conformó un espacio político intergeneracional para homenajear a las 26 mujeres que huyeron de la cárcel del Buen Pastor en 1975. A 50 años de la proeza, realizan acciones para mantener vivo el recuerdo y recuperar la memoria oral, escrita y espacial de esta historia de resistencia.
Este año, se cumplieron 50 años de uno de los hechos de resistencia más valientes y cinematográficos que se vivieron en la ciudad de Córdoba: la fuga de presas políticas de la cárcel del Buen Pastor.
Desde el golpe de Estado policial del «Navarrazo» ocurrido en 1974, Córdoba era el laboratorio del terrorismo de Estado que años después se masificaría por todo el país.
El 24 de mayo de 1975, en un calculado operativo comando, un grupo de 26 mujeres acusadas de actividades guerrilleras logró escapar gracias a la articulación de diversas organizaciones revolucionarias que operaron de manera conjunta. Huyeron por la ventana de la cocina del penal, que había sido arrancada segundos antes por un camión manejado por compañeros que arrancaron la reja con una eslinga de remolque.
El rescate implicó el despliegue de cerca de 200 personas que participaron de la logística realizando cortes de calles, barricadas, bombas molotov, luces de bengala y hasta el incendio de un colectivo en avenida General Paz para distraer a las autoridades.


Medio siglo después, un grupo de militantes, expresas políticas y familiares de desaparecidas que vienen realizando acciones para mantener viva la memoria de este hito decidieron formar «La Colectiva por La Fuga», un espacio político intergeneracional de memoria, lucha y reivindicación.
«Mucho ha pasado desde aquella fuga y, pese a que han querido borrar la memoria, aún seguimos aquí. No podemos obviar que existió, por intervención u omisión de algunos sectores enquistados en el poder tanto a nivel provincial como nacional, la intención de ocultar y borrar el espacio de la memoria histórica. Este sitio contiene huellas y, en lugar de preservarlas del olvido de lo que realmente fue, una cárcel, se cambió lo viejo por lo nuevo», afirman las compañeras organizadas.
Sucede que, luego de la última dictadura cívico-militar, la cárcel cerró y el predio quedó abandonado hasta el año 2007, cuando el Gobierno provincial inauguró «El Paseo del Buen Pastor», una galería comercial que incluye restaurantes, bares y locales.


Para la Colectiva La Fuga, es fundamental recuperar la memoria en el espacio público, sobre todo en el Buen Pastor, «que fue vaciado de contenido histórico para construir un paseo de compras por las gestiones provinciales».
«Lo nuevo, lo bonito, convierte al espacio en otro espacio diferente al original. No invita a pensar, mucho menos a tener memoria de lo que sucedió aquí. En esos espacios, allí abajo, funcionaron los calabozos de castigo, donde se torturó tanto a presas políticas como a presas sociales en esta cárcel de monjas», sostienen.
En todos estos años, lograron restaurar la reja por donde se fugaron las mujeres detenidas e instalarla en su sitio original, donde se reúnen cada 24 de mayo para conmemorar la efeméride. Además, han colocado baldosas con los pensamientos de nueve compañeras que posterior a la fuga fueron secuestradas y desaparecidas por el Estado.


También se presentó en reiteradas oportunidades la intervención escénica «Punto en Fuga», dirigida por Ariana Andreoli, con asistencia de Paola Lemos y Fada Falú, e interpretado por un extenso elenco de artistas comprometidas con mantener viva la historia.
«Nuestro trabajo se centra en la recuperación de la memoria oral, escrita y espacial de esta historia, reconociendo el rol fundamental que tuvieron las mujeres en las organizaciones revolucionarias y desde la potencia colectiva que ha marcado a fuego la historia de la fuga: cuando el pueblo toma conciencia, se organiza y se dispone a la lucha, es posible construir victorias», concluyen.

*Por Ezequiel Luque para La tinta / Imágenes: Colectiva por La Fuga.
