Más plantas nativas, más polinizadores: cómo recuperar la diversidad que sostiene la vida

Más plantas nativas, más polinizadores: cómo recuperar la diversidad que sostiene la vida
16 diciembre, 2025 por Redacción La tinta

La diversidad que sostiene la vida se está apagando, pero aún podemos revertirlo. Esta nota invita a recuperar agroecosistemas desde el trabajo con plantas nativas y polinizadores, a partir de prácticas concretas de restauración socioecológica, de la agroecología y desde el poder de las plantas nativas. Ellas son capaces de reactivar su conexión ancestral con los polinizadores. Con criterios claros y una selección precisa de especies locales, se propone transformar jardines, huertas y espacios urbanos en refugios vivos.

Por Julieta Torrico Chalabe* y Julieta Badini** para La tinta

Cuando voy a dormir
Cierro los ojos y sueño
Con el olor de un país
Florecido para mí

Canción Del Jardinero – María Elena Walsh

Sistemas degradados, erosionados y despojados. Un “desierto” ―gris o verde―, sin diversidad de plantas, animales, hongos… “esterilizado”, parece avanzar. Aunque podríamos sobrevivir en ese escenario apocalíptico, bajo tierra o en un búnker, con alimento, agua y energía, muches no nos resignamos a que esa sea la única salida posible porque, de alguna forma, nos gustan los mundos que venimos conociendo.

Por eso, es necesario recuperar nuestros agroecosistemas, trabajar con la flora, los animales, los hongos, las bacterias, y con otres humanes. Así, se nos ocurrió ponerle el cuerpo, el teórico y el práctico: contarles ciertas estrategias y propuestas que se están llevando a cabo con plantas nativas (grupos de investigación, de amigues, de colegas y compañeres); en conjunto con otros organismos como polinizadores, controladores biológicos, descomponedores, naturalistas, jardineres, huerteres y agricultores. Para trabajar con toda esta diversidad, hay que ampliar la invitación.

Lo primero que podemos hacer es conocer el lugar y con quiénes vamos a trabajar, es decir, hacer un buen reconocimiento en terreno y pensar un monitoreo activo. Una de las ideas más extendidas para recuperar o mejorar nuestros ambientes son aquellas enmarcadas en la restauración socioecológica. Muchas veces relacionamos esto a tareas activas como la remoción de exóticas o invasoras, el control de animales no queridos como las plagas o fertilizar el suelo con nutrientes y minerales.


Sin embargo, pensamos que las tareas pasivas o de descanso son tanto o más importantes que las medidas más activas de restauración, esto es, darle tiempo a que esos espacios leuden: esperar, observar, escuchar, comprender cómo son los tiempos de las plantas, registrar cómo trabajan las lombrices o los hongos, dar tiempo a que las semillas que estaban hibernando en el suelo (banco de semillas) germinen y crezcan con la simple idea de ver “qué hay”. La tierra también necesita descansar para recuperarse, esto se conoce como restauración pasiva.


Los chuschos (Nierembergia linariaefolia), a las glandularias (Glandularia sp.) e incluso a árboles como el espinillo (Vachellia caven), si le damos tiempo a su reservorio de semillas histórico y ancestral, solas empiezan a brotar después de largos estadíos de dormición. El monitoreo es casi tan importante como la plantación. No solo es necesario conseguir las plantas que queremos para reforestar o cultivar, sino que implica armar un plan que piense la observación, el riego, el cuidado y un compromiso de quienes habitamos o habitaremos esos lugares. 

Recuperar nuestros ecosistemas implica sentirnos parte de ellos. Apropiarnos, no en el sentido capitalista, sino cuidar sabiendo que es parte de uno y que somos parte de esa naturaleza. Una naturaleza que no es objeto ni cosa, sino un ser, un sujeto más con el que nos toca (y queremos) relacionarnos. 

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Flor de la espina colorada (Solanum sisymbriifolium) con abejorro (Bombus pauloensis) en una vereda de la ciudad de Córdoba capital. Imagen: Juli Torrico.

En esta nota, nos vamos a enfocar en la relación que tienen los polinizadores con las plantas nativas y el vínculo que tenemos nosotres, como humanes, para fortalecer nuestra interacción con ellos. Para entender esto, es importante saber que la polinización es el proceso de transferencia de polen desde los estambres hasta el estigma de las flores de una flor a otra, que permite la producción de semillas y frutos. Este proceso puede ser llevado a cabo por el viento, el agua o animales como insectos, aves y murciélagos, conocidos como polinizadores.

¿Por qué es tan importante elegir plantas nativas para atraer polinizadores y no cualquiera del vivero?

Las nativas han coevolucionado con los polinizadores locales, de manera tal que sus vínculos son muy estrechos, generando algunas relaciones más o menos específicas entre especie de planta y polinizadores. 

Por otro lado, brindan alimentos específicos o de mejor calidad, y a su vez, florecen en diferentes momentos en sincronía con el crecimiento de los polinizadores. La compleja red de interacciones que hay nos muestra que las plantas nativas no solo favorecen la biodiversidad y la resiliencia en nuestros ecosistemas, sino que también aumentan la cantidad de visitas y, por lo tanto, podríamos decir que atraen a más polinizadores. 

¿Todas las flores atraen polinizadores o hay algunas que, aunque lindas, no sirven para ellos?

No todas las plantas dependen de los polinizadores, sino que pueden ser polinizadas por el viento o agua, y algunas tienen sistemas de autopolinización. Muchas de las ornamentales, que fueron modificadas mediante la domesticación humana, no precisan de estos, ya que se han desarrollado variedades con flores más vistosas (con más pétalos como las rosas y claveles, o más grandes), pero que perdieron su capacidad de reproducción sexual. 

Es así que muchas de estas plantas que no atraen polinizadores no presentan lo que se llaman recompensas florales. Que pueden ser alimenticias como el néctar y el polen, aromáticas como los aceites y resinas vegetales, que junto a los colores vivos (amarillo, azul, violeta, rojo), son las características responsables de atraerlos.

Es importante saber que los animales que visitan nuestros espacios pueden ser: abejas, mariposas, avispas, hormigas, moscas, polillas, escarabajos, chinches, trips, aves y hasta murciélagos; que cumplen funciones de polinización entre otras. Entonces, si pensáramos desde su perspectiva, en primera instancia, buscaríamos un hábitat que nos proporcionara las mejores condiciones para la reproducción de la vida: alimento, agua y materiales para construir casa. En el caso de las flores, por un lado, proveen recursos como alimento para los adultos y las crías (como polen y néctar), y por otro, brindan otras recompensas que son importantes para su reproducción (aromas, aceites y pétalos). Los colores y las formas de las flores juegan un rol de señal para estos polinizadores, que serán tan diversos como diversos son los polinizadores. 

Por ejemplo, la mariposa de los espejitos (Dione vanillae), en su etapa de larva, necesita las hojas de la pasionaria (Passiflora caerulea) para alimentarse. Sus compuestos orgánicos, adquiridos por la alimentación, en su etapa adulta, le permitirán repeler depredadores y se alimentará en ese momento del néctar de esta y otras flores. Pero eso no significa que los recursos florales (alimenticios o de supervivencia) son lo único que atrae a los polinizadores. También necesitan espacios y condiciones para la construcción de sus nidos como madera, suelo para nidificar, plantas hospedadoras, etc. Y, sobre todo, un ambiente sin venenos. 

Las plantas nativas pueden significar un mundo nuevo de oportunidades donde nuestro jardín, patio, quinta o huerta sea un refugio tanto para polinizadores, otros animales e incluso para nosotres, ya que estos espacios se construyen desde vínculos muy diversos. Pensarlos como bienes comunes nos puede ayudar a darnos cuenta de que los procesos ecológicos que allí suceden sostienen la vida. Puede ser desde el nido de una abeja colectora de aceite (Centris spp.), que recolecta aceites florales para impermeabilizar su casa bajo tierra, hasta flora comestible, buenezas, medicinales o hasta para aromatizar el ambiente.

¿Qué diferencia hace tener nativas en lugar de exóticas, en un jardín o huerta en la ciudad?

Potenciar y favorecer el crecimiento de plantas nativas en nuestras ciudades desencadena una serie de procesos agroecosistémicos que aumentan la sustentabilidad. Ya que son más resistentes a las controversias climáticas locales como a plagas y enfermedades, resisten a mayores aumentos de temperatura, períodos largos sin agua y además van a atraer más polinizadores locales, ya que estas les van a brindar mejores hábitats. 

Por lo tanto, es muy importante aumentar los espacios verdes urbanos con plantas autóctonas generando corredores, refugios o parches donde se pueden mover, vivir y reproducir estos polinizadores. Gracias a las investigaciones locales, se conoce que los pequeños espacios verdes que albergan vegetación nativa pueden preservar interacciones únicas entre plantas y polinizadores. En Ciudad Universitaria, está el Jardín de Cronopios, el parche del “Bosque nativo vuelve” Ramona Bustamante, y otros jardines de polinizadores como el de Agronomía y Lenguas. Estos son algunos de los proyectos que han generado espacios verdes nativos que mencionamos. 

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Flor de la pasionaria (Passiflora caerulea) con la oruga de la mariposa de los espejitos (Dione vanillae) y una hormiga en un cantero de Córdoba capital. Imagen: Juli Torrico.

¿Qué especies nativas son infaltables si quiero empezar hoy mismo a ayudar a las abejas, mariposas u otros polinizadores?

Como dijimos, los requerimientos del ciclo de vida de los polinizadores no solo son florales, por eso es importante incluir plantas nativas de distintos hábitos como herbáceo, trepador, arbustivo y arbóreo. Es importante pensar en incorporar una variedad de especies nativas que brinden diferentes recompensas (néctar, polen, aceite) y procurando que la composición de especies promueva la atracción de una amplia diversidad de polinizadores (aves y diferentes grupos de insectos tales como mariposas diurnas y nocturnas, moscas, abejas, avispas, escarabajos y hormigas) y provea al jardín de estructura y presencia de flores durante todo el año.

Algunas especies nativas pueden ser: 

Árboles:

  • Algarrobo (Neltuma alba)
  • Espinillo o Aromito (Vachellia caven)
  • Tusca (Vachellia aroma)
  • Manzano de campo (Ruprechtia apetala)
  • Moradillo (Schinus fasciculatus)

Arbustos:

  • Malvavisco (Abutilom grandifolium)
  • Palo amarillo (Aloysia gratissima)
  • Mariposera (Austroeupatorium inulifolium)
  • Lagrima de virgen (Commelina erecta)
  • Poleo (Lippia turbinata)
  • Suico (Tagetes minuta)
  • Peperina (Minthostachys verticillata)

Trepadoras:

  • Brotal (Anredera cordifolia)
  • Tasi o doca (Araujia odorata)
  • Pasionaria o mburucuyá (Passiflora caerulea)
  • Aristoloquia (Aristolochia argentina)
  • Sacha huasca (Dolichandra cynanchoides)
  • Barba de viejo (Clematis montevidensis)

Herbáceas anuales:

  • Torito (Acanthospermum hispidum)
  • Chilca blanca (Baccharis salicifolia)
  • Chuscho (Nierembergia linariaefolia)
  • Flor de papel (Zinnia peruviana)
  • Margarita punzó (Glandularia peruviana)
  • Falsa albahaca (Galinsoga parviflora)
  • Verbena lila (Glandularia andina)
  • Verbena roja (Glandularia tweedieana)

Las plantas tienen una distribución histórica y filogenética que nos comenta sobre sus capacidades de adaptación y condiciones en las que crecen. Esto nos da la pauta que no necesariamente una planta que es nativa de las Sierras Chicas de Córdoba es nativa también del sur de la provincia. Además de su historia, las condiciones de sol, agua y temperatura determinan sus posibilidades de floración que, en general, se circunscribe a su ciclo fenológico. 

Pero estos son datos que deberemos tomar en cuenta al momento de decidir dónde y en qué momento trasplantar. Algunas preguntas que nos pueden ayudar son: ¿qué especies son de acá? ¿Cuándo florece y cuánto tiempo es su ciclo de vida (anuales, bianuales o perennes)? ¿Es una planta invasora? ¿Cuánta agua necesita y qué tengo a disposición? ¿Es muy competitiva con otras plantas y cuánto espacio necesita? ¿Qué polinizadores u otros animales la visitan?

¿Qué pasaría si dejamos de plantar nativas y solo ponemos “decorativas”?

Para responder a esa pregunta, lo primero que tenemos que saber es que las plantas nativas no solo aumentan la biodiversidad de nuestros agroecosistemas, sino que los hacen más sustentables y resilientes, mejorando procesos ecosistémicos como la fertilidad, la polinización, la captación de agua como los ciclos de descomposición. 

Por otro lado, es importante comprender que la polinización es uno de los procesos ecológicos más relevantes de los que sostienen los ecosistemas. Este proceso puede estar mediado, como ya lo mencionamos, por factores abióticos ―como el agua o el aire― o por animales como polinizadores. 

Se conoce que más del 70% de los cultivos (entre ellos, zapallos, frutales, tomate, pimiento, verduras de hoja y legumbres) como de otras plantas nativas dependen de manera moderada o alta de los polinizadores para asegurar su permanencia y su sostenibilidad, es decir, para la producción de frutos como de semillas. Por lo tanto, en esa ecuación, la flora nativa es fundamental para mantener esa compleja red de interacciones.  

¿Y dónde puedo encontrar estas plantas?

  • Sotobosque. Vivero de plantas nativas de Córdoba. Visitas con cita previa, envíos, encargos y venta en la Feria Agroecológica de Córdoba. 
  • alterNATIVA. Jardines con plantas nativas, restauración ecológica y asesoramiento y acompañamiento.
  • Feria Agroecológica de Villa Allende. Podés encontrar plantas aromáticas, nativas y para cultivos agroecológicos.
  • Marías del Cielo Peperina Serrana. Es un emprendimiento familiar de 26 años de trayectoria, ubicado en Cerro del Sol, Salsipuedes. Dedicado al cultivo sustentable de plantas de peperina serrana y especies nativas. Produce y comercializa cada una de sus etapas, entre ellas, plantas nativas que nacen de semillas.
  • Vero Dulcinea. Cultivo y venta de aromáticas y árboles nativos, se la puede encontrar por su perfil o en la Feria Agroecológica de Villa Allende.
  • Vivero Churrinche. Vivero donde se puede conseguir variedad de plantas nativas, ubicado en Saldán.
  • Proyectos actuales que incorporan plantas nativas para polinizadores: Jardín de Cronopios UNC, Reforestar, campos y eco, Bosque nativo UNC.

*Por Julieta Torrico Chalabe* y Julieta Badini** para La tinta / Imagen de portada: Anto Costa.


*Julieta Torrico Chalabe, jujeña y cordobesa, bióloga, becaria postdoctoral del CONICET. Forma parte de la CLAySA, Cátedra Libre de Agroecología y Soberanía Alimentaria en la Universidad Nacional de Córdoba. 

**Julieta Badini vive en las Sierras Chicas de Córdoba. Bióloga, magíster en manejo de vida silvestre, escritora y comunicadora de la ciencia, y docente de nivel medio. Forma parte del proyecto Jardín de Cronopios en la Universidad Nacional de Córdoba.

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Palabras claves: ambiente, Bosque nativo, Crisis climática, Plantas, polinizadores

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