La obra de Claudia Rodríguez

La obra de Claudia Rodríguez
16 diciembre, 2025 por Vir del Mar

Buenos Aires, 16 de diciembre de 2025

Hola, ¿cómo estás? Yo de acá para allá con las despedidas de año y el furor típico de esta época que parece una maratón hacia ninguna parte. Igual, no me quejo, no voy a negar que me gustan los cierres de ciclo y las celebraciones. Pero antes de que esta vorágine empiece, a finales de noviembre, recibimos la noticia tristísima de que una de las mejores de las nuestras, la Claudia Rodríguez, había muerto. Entonces pensé en desbordarme un poco del formato típico de hablar de y con un solo libro, para hablar de su obra. Como un homenaje, una forma de mantener vivas sus palabras y, quizás, acercar la poesía travesti, resentía y furiosa de esta chilena increíble a quien aún no la conozca.

Otra vez en las noticias dijeron que un temblor fulminante y triste desarmó las casas y armó otros paisajes. Lo recuerdo, fue ese tironeo lo que me despojó de los brazos de mi madre y de una vez tuve que soportar mi propio peso. Sobre unos ensordecedores desajustes subterráneos tuve que aprender a mantenerme pará. ¡Mamá el mundo se retuerce bajo nosotras! Nunca pensé que el mar estuviera aquí, bajo nosotras. ¡Mamá nacimos en un mundo que no nos quiere! 

(En Poesía Travesti, ediciones Té de Boldo)

Este fragmento es parte de poesía travesti, un fanzine que hicieron desde la editorial cordobesa Té de Boldo junto con Claudia. Durante los años en los que tuve el mejor de mis trabajos hasta el momento, fui librera en ¡Escándalo!, este fanzine fue el best seller. Así la conocí, empecé a leerla, y luego descubrí que eran muchas las personas que, semana a semana, iban en búsqueda de esos textos potentes y feroces. Es que la Claudia tenía las manos embebidas en kerosene, y el solo paso de sus dedos por las hojas hacían una combustión imposible de frenar. Era, además y por supuesto, increíblemente encantadora, bellísima. Entiendo que quienes la conocimos hayamos quedado prendadxs de esa inmanencia espectacular.

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Nosotras no tuvimos bordes, ni piel, ni cara, ni superficie hasta antes de conocer a La Lola. Ella dijo; soy travesti y esta palabra que nunca había escuchado antes, me completó, se hizo sólida porque ella lo era. La Lola tenía boca no tan solo para defender lo que le pertenecía o insultar, sino también para besar. Muchas veces la vi ser besada por los clientes y devolverles la misma pasión porque una travesti, decía ella; es flor de deseo que no se agota.

Hasta antes de conocer a La Lola, nunca pude haberme imaginado desear la boca de un hombre, porque desde antes ya me había resignado a no encontrar nunca el amor, como antes de alucinar, al ver a los clientes desear la boca de La lola. El deseo de la boca de una travesti, según ella, un deseo placentero, sin secretos, ni vergüenza.

(En Cuerpos para odiar, edición de la autora)

Su escritura es un canto a la desobediencia, “yo no sabía que no me sabía defender porque no sabía leer ni escribir”, dice. Una irreverencia que se planta con el miedo desde ese momento en el que las letras aparecen para ordenarse, desde el recuerdo de la hostilidad escolar que la separó y dejó afuera, que la nombró como extraña, horrorosa. Ante su destino de ser “analfabeta y callada”, un cuerpo embestido por un sistema que la quería expulsar, ella decidió estudiar y escribir, ahuecar el lenguaje para hacerse (y hacernos) un lugar en él. La palabra como una forma de la justicia, pero también como un arma para el resentimiento.

Este enojo con el mundo tenía, quizás porque también fue una activista incansable, una potencia luminosa que se vertía sobre las cosas como un manto de honestidad. En dos de sus libros, que generan un diálogo entre sí, Para no morir tan sola (fanzine de ediciones té de boldo) y Ciencia ficción travesti (de Heckt), la pluma de la Claudia se asienta para imaginar otros mundos posibles. Son relatos que hacen frente al horror del mundo y buscan otras formas de narrarnos, otros intersticios desde los que enunciar la vida y obra de nuestras comunidades, de nuestras biografías. Ella piensa y filosofa con el cuerpo afilado, sueña con otros mitos que nos contengan, disputa el sentido que se nos asigna en el mundo.

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La ciencia ficción travesti problematiza el proyecto de vida y su mandato de desesperanza aprendida, quiere explotar la desesperanza aprendida, hacerla volar por el aire, para reconocernos en el linaje de ancestralidades. Es también un modo de crear mantras para ser parte del universo y para pedirle a las constelaciones de astros lo que parece impensable. Por qué no imaginar y ser travestis historiadoras, filósofas, astronautas, pensadoras, psicólogas… Esta ciencia ficción nos inicia en el camino de otras posibilidades de porvenir, experiencias, horizontes y mundos donde no aceptamos el lugar que tenemos en este. Nos da la posibilidad de detenernos y preguntarnos comunitariamente por las alternativas que podemos imaginar.

(En Ciencia ficción travesti, editorial Hekht)

La partida de Claudia es una herida triste y desnuda sobre el mundo. A mí, que vuelvo permanentemente a la lucidez de sus palabras, me cuesta pensar en el silencio que ahora se ciñe en el campo abierto del futuro. Me gusta pensar que ella, con todo su encanto y su bravura, fundó algo de esa constelación en la que ahora brilla con su escritura potente, su piel suave y el canto de su acento. Será tarea nuestra tomar el resentimiento y la furia, y no quedarnos dormidxs cuando la injusticia del mundo nos quiebra. Gracias, Claudia, por ser de las mejores de las nuestras.

Nos leemos la próxima. Si querés responderme, te leo con gusto.

Abrazo y chín chín,

Vir del Mar.

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Una serie de posdatas:

La primera: en el 2022 le hicimos esta entrevista a la Claudia en el patio de la Huergo. Te la dejo por si la querés leer, es preciosa.

La segunda: hay una edición de Cuerpos para odiar que estuvo a cargo de Mariana Enríquez en Editorial Barret. No la tengo, entonces no pude sumar algún fragmento de eso. Pero te lo cuento para que lo tengas en cuenta si la querés leer.

La tercera: dentro de un mes exacto, el 16 de enero, es mi cumpleaños. Si querés hacerme un regalo, asociate a La tinta. Así hacemos entre todxs que este lugar que nos da voz se pueda sostener.

Imágenes: Diana Segado para La tinta.

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Palabras claves: Claudia Rodríguez

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