Vivir en cuotas: la única suscripción que nadie pidió

Vivir en cuotas: la única suscripción que nadie pidió
Rocío Daghero - La tinta
9 diciembre, 2025 por Rocio Daghero

Las juventudes en Argentina nos enfrentamos a un panorama tan inestable como agotador. Nos topamos a diario con la falta de oportunidades laborales o condiciones de informalidad y precarización que nos generan incertidumbre sobre la posibilidad de un futuro estable. Mientras tanto, el consumo en cuotas o los préstamos se vuelven el medio de pago por excelencia para llegar a fin de mes. El endeudamiento aumenta y la posibilidad de ahorrar es, para muchos, una utopía.

Por Rocío Daghero para La tinta

Conseguir un empleo formal es una tarea difícil. Según datos reportados por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), el desempleo en jóvenes triplica al de adultxs en Argentina y, entre los que sí trabajan, hay una informalidad muy alta, cercana al 45,1%. Sin aportes ni estabilidad, acceder a beneficios sociales, negociar mejores condiciones o proyectar a futuro se vuelve cada vez más complicado. En este escenario, el trabajo para muchos implica una fuente de ingresos inestable, en vez de ser una plataforma que nos permita crecer de alguna manera. 

Sin embargo, el problema no termina en el mercado laboral: continúa en los hogares. Siguiendo el informe del INDEC “¿Cómo organizan su economía los hogares argentinos?”, publicado en 2025, los números revelan un mundo doméstico atravesado por la deuda, la pérdida de poder adquisitivo y los gastos en ascenso permanente. El 37,4% de los hogares tuvo que usar sus ahorros o vender pertenencias para cubrir gastos básicos durante el primer semestre de 2025. Casi uno de cada cuatro hogares pidió préstamos y aún más alarmante es el dato de que el 50,9% de ellos compró en cuotas o al fiado para llegar a fin de mes.

View this post on Instagram

Para muchxs jóvenes es impensable la posibilidad de independizarse y quienes sí lo logran se ven agobiados por el mercado de alquileres. Según un trabajo publicado recientemente por Inquilinos Agrupados, 1 de cada 6 inquilinos sufrió desalojo económico en los últimos tres meses, el 73% de los hogares inquilinos está endeudado y la frecuencia de los aumentos hace muchas veces imposible sostener el pago del alquiler. 

Estos no son solo datos desalentadores, sino el contexto en el que intentamos crecer. Y si bien la esperanza por una vida adulta e independiente sigue motivándonos, el panorama se vuelve cada vez más hostil. Sobrevuela la promesa de que la educación financiera es la herramienta clave para navegar un sistema económico volátil, injusto y desigual. Sin embargo, la realidad no es para todxs la misma y el endeudamiento puede volverse en situaciones la única posibilidad de sobrellevar los consumos básicos del mes. Cuando no ganás lo suficiente, los intereses, las cuotas acumuladas y la falta de respaldo formal agobian la cotidianidad de las juventudes. 

@silbaldito

Te endeudaste con tarjetas de crédito? Tengo deudas, pero también ganas de cambiar mi historia. Este es el primer paso. Vamos juntos? 🙌🏻✨ #argentina #tarjetadecredito #chisme #skincare #viral

♬ sonido original – silbaldito✨🧚🏻‍♀️

En las redes, el humor parece ser el único salvavidas frente a una realidad que agota. No paramos de ver videos y posteos virales sobre el tema: “Pagué el mínimo de la tarjeta y me condené al infierno bancario”, dice una influencer en Tik Tok. “Está endeudado Tinelli, no vamos a estar nosotras”, es un viral que recibe miles de likes y compartidas diciendo: “Sí, somos”. Son chistes, sí, pero también una señal de época, una mezcla entre resignación y falta de horizonte. También se hizo viral un posteo visibilizando la tendencia “Foodie Call”, popular entre usuarios de aplicaciones de citas. El mismo indica que “1 de cada 3 personas de la generación Z, o sea, los que nacieron entre 1997 y 2012, dicen que salen con otras personas para ahorrarse una comida». Y por esa misma razón, muchos están dejando de ir a citas por la presión de tener que pagar, según el estudio «The Cuffing Economy Report” .

View this post on Instagram

La era del endeudamiento  

Conversé con la economista Soledad González, que es magíster en Políticas Públicas, Cuidados y Género con perspectiva latinoamericana, sobre lo que implica la deuda en estos momentos, donde existe un endeudamiento externo como país y un endeudamiento personal en los hogares. “Para Verónica Gago y Luci Cavallero, la deuda no es una simple herramienta financiera, sino una tecnología política de sujeción, disciplinamiento y explotación. En contextos socioeconómicos de países como Argentina y el sur global, la deuda en los hogares se presenta como una “opción”; forzada ante la informalidad, la precarización laboral, la caída del poder de compra de los salarios y el deterioro generalizado de las condiciones de vida que impone el estado neoliberal sujeto a condiciones de austeridad impuestas por organismos de endeudamiento externo”.

Algunos datos son contundentes: el 91% de los hogares argentinos está endeudado. Más del 70% de las compras se realizan en cuotas, según la Cámara de Comercio Electrónico, y la morosidad de las familias escaló al 7,3%, nivel más alto en más de 15 años. El endeudamiento recae desproporcionadamente sobre las mujeres y disidencias, quienes asumen deudas para sostener la reproducción social.


“Como ‘opción’ forzosa, la deuda aparece como la única vía para acceder a bienes y servicios básicos (vivienda, salud, educación, consumo cotidiano) en un contexto de salarios depreciados, inflación y austeridad estructural. El endeudamiento impacta en la vida personal, porque la deuda organiza la vida cotidiana, disciplina los cuerpos y coloniza nuestro tiempo y trabajo. La deuda genera ansiedad, angustia, culpa, estrés individual, ocultando que es un problema colectivo. Se vive como una falta personal y no como una explotación sistémica. La deuda actúa como un mecanismo de extracción de valor que va más allá del dinero: extrae tiempo, energía vital y capacidades afectivas”, detalla González.


¿Por qué pensar en políticas de desendeudamiento? 

Para la economista, pensar en políticas de desendeudamiento, desde una lectura feminista, es una necesidad política para desarmar el autoritarismo financiero. “Desendeudar es colectivizar la crisis y desindividualizar la responsabilidad, cuestionando la moral asignada sobre el endeudamiento, sobre todo de los sectores de más bajos ingresos. Es pasar de la ‘culpa’ a la deuda como herramienta política de movilización. Las políticas de desendeudamiento son una herramienta de justicia, capaces de disputar el poder de las finanzas y abrir horizontes más dignos, significa desfinanciar la vida, desmercantilizar los bienes comunes y los servicios básicos, y fortalecer los sistemas públicos de cuidado, salud, educación y vivienda para que la deuda no sea la única ‘opción’ para subsistir. El desendeudamiento es una condición para la autonomía de los hogares y los cuerpos, especialmente de las mujeres. Tanto a nivel doméstico como estatal, el desendeudamiento permitiría destinar ingresos hoy absorbidos por intereses hacia salud, educación y cuidados”.

La realidad es que la adultez nos llegó antes que la estabilidad y la independencia es, cada vez más, un idealismo. La educación financiera no debe plantearse como un “manual moral», sino como una herramienta política, que implica también aprender a negociar un salario, identificar abusos laborales, reconocer cuándo un crédito es predatorio. Es una forma de recuperar agencia en un tiempo donde la sensación que predomina es la impotencia. Buscamos margen, aire, simplemente, la posibilidad de un futuro que no esté hipotecado desde el inicio.

El colectivo Movida Ciudad está organizando un encuentro virtual, federal y abierto, para compartir experiencias y construir colectivamente una política de desendeudamiento. La convocatoria para sumarte está abierta.

*Por Rocío Daghero para La tinta / Imagen de portada: Primera Edición.

Suscribite-a-La-tinta

Palabras claves: deuda, Economía y Sociedad, Jóvenes

Compartir: