Marcha global por el clima
Por Lizbeth Hernández de Kaja Negra para La tinta
El sábado 15, unas 70.000 personas se movilizaron en Belém (Brasil) para exigir justicia climática y denunciar que los debates formales de la COP30 continúan sin incorporar las voces de quienes sostienen la defensa territorial.



La marcha reunió a comunidades indígenas, organizaciones campesinas, colectivos socioambientales, sectores afrodescendientes, trabajadores y jóvenes que avanzaron por un recorrido de 4,5 km con mensajes directos y sin concesiones. Entre las pancartas se leyó: “La agroindustria es fuego”, “no hay justicia climática sin una reforma agraria popular” y “el colapso ambiental es capitalista”.


La movilización cuestionó la falta de participación en las negociaciones oficiales y, al mismo tiempo, señaló la urgencia de replantear el rumbo del debate climático, así como la continuidad de un modelo que agrava inundaciones, sequías, ciclones y temperaturas extremas que afectan a miles de comunidades.



En los días previos, la Cumbre de los Pueblos reunió a más de 1100 organizaciones que compartieron propuestas y experiencias desde sus territorios, subrayando que los impactos climáticos no son estadísticas: tienen nombres, historias y responsabilidades claramente identificadas. A esta articulación, se sumó la Caravana Mesoamericana, que llegó tras un mes de recorrido desde México con un documento político elaborado en ruta. En cada punto del trayecto ―Sonora, Michoacán, Chiapas y la frontera con Guatemala―, se denunciaron conflictos socioambientales, criminalización de defensores y la ausencia de políticas que garanticen protección y justicia.


*Por Lizbeth Hernández de Kaja Negra para La tinta.
