Chainsaw Man y la ternura: lo que la intimidad tiene para dar

Chainsaw Man y la ternura: lo que la intimidad tiene para dar
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14 noviembre, 2025 por Sasha Hilas

Llegó a los cines Chainsaw Man: Reze Arc, la esperada secuela que continúa la primera temporada del anime Chainsaw Man, después de tres años. La historia del demonio de las motosierras avanza hacia capas más profundas del desarrollo sentimental de los personajes, con nuevas habilidades y una animación aún más refinada.

El mundo de Chainsaw Man –creado por el mangaka Tatsuki Fujimoto– es muy similar al nuestro. Desde el primer capítulo, vemos a Denji y al pequeño demonio Pochita vivir en la precariedad: deudores de un clan yakuza, Denji ha vendido varios de sus órganos y caza demonios para la mafia junto a Pochita, con quien comparte el hambre y la vida en un depósito diminuto.

Ambos permanecen juntos hasta que, en una ocasión en que están a punto de morir, Pochita se convierte en el corazón de Denji. Su objetivo no es solo revivirlo, sino también permitirle cumplir su sueño: comer tres veces al día, dormir en un futón y tener una novia. En otras palabras, vivir una vida normal. Con ese sacrificio, Denji renace como el demonio de las motosierras.

La primera temporada muestra cómo su existencia cambia: de indigente a “perro” del gobierno, trabajando como cazador de demonios para sobrevivir. Chainsaw Man es una historia atravesada por el sacrificio –por distintas formas de dar la vida por quienes se ama– y por la nostalgia permanente que siente Denji por su amigo demonio. Es una trama que incomoda la conciencia y no ofrece modelos a seguir. Pero, como en muchas historias de anime de este tipo, deja en claro que ningún personaje puede salvarse solo: todos viven, sobreviven y gozan porque otros lo han hecho posible.

Chainsaw Man: Reze Arc retoma esa premisa. Denji continúa adaptándose a su nueva vida sin dejar de ser quien es: desaliñado, algo pajero, indiferente y moralmente dúctil. Pero ahora aparece algo más: su ternura. Denji conoce a una chica de su edad, Reze, que lleva una vida aparentemente normal. Ella se interesa por él, es divertida y risueña. Al conocerla, Denji empieza a poner en duda su sueño. ¿Vivir una vida normal incluye ser cazador de demonios?

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Imagen: «Chainsaw Man: Reze Arc»

Reze inaugura la ternura de Denji: él hace un truco con una flor, la visita en el café donde trabaja y acepta sus invitaciones. Pero, aunque la ternura de Denji no es casta, tampoco es un deseo sexual mecánico. La secuencia en que ambos se cuelan en una escuela durante la noche condensa el clímax entre ellos. Juegan a que Denji asiste a clases y se divierten recorriendo las aulas. Después, Reze le propone ir a la pileta del colegio y enseñarle a nadar.

La escena de ambos desnudos en la pileta revela a un Denji capaz de sentir algo distinto a la lujuria. El agua –elemento presente a lo largo de toda la película– los envuelve como canal de sus sentimientos incipientes. En ese instante, parecen desprenderse de sus contextos y de la vigilancia que pesa sobre Denji, para volverse simplemente dos adolescentes jugando. Con esta sola escena, Denji deja de ser el chico que trabaja para el gobierno movido por su deseo de “tocar a una mujer”. Cuando en la primera temporada cumple ese objetivo, descubre que no siente nada en particular; y aunque su deseo se orienta hacia Makima y la promesa, siempre aplazada, de experimentar el amor, lo cierto es que aquello que busca lo encuentra finalmente en esa pileta, junto a Reze.

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Imagen: «Chainsaw Man: Reze Arc».

Esa secuencia de poco más de dos minutos se convierte en un momento de verdadera intimidad. Reze y Denji se muestran vulnerables, subvirtiendo los roles de género habituales del romance y lo que esperaríamos de un chico guiado solo por el deseo. La escena intercala tomas de ambos nadando con un inquietante enfoque de una mariposa atrapada en una telaraña. ¿Son los riesgos de la proximidad? ¿Qué simbolizan la araña, la mariposa y la red? Así como Denji y Reze quedan sujetos al peligro inherente de cualquier acercamiento, la araña y la mariposa también parecen afectadas por su mutua cercanía: el arácnido depredador, la mariposa venenosa y la lluvia que las empapa por igual.

Más adelante, cuando Denji recuerda ese momento, no lo hace por haberla visto desnuda, sino porque ella le enseñó a nadar. La intimidad y la ternura dejaron en él más de un aprendizaje. Tanto para Denji como para nosotros, espectadores, esa escena queda archivada como uno de los momentos más genuinos y conmovedores del anime, anticipando el desarrollo emocional del personaje –y del resto– en la futura segunda temporada.

*Por Sasha Hilas para La tinta / Imagen de portada: «Chainsaw Man: Reze Arc».

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Palabras claves: Ánimo otaku, Chainsaw Man

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