«Que el encuentro nos regale salud»: en Cabana, la medicina florece en comunidad

«Que el encuentro nos regale salud»: en Cabana, la medicina florece en comunidad
10 noviembre, 2025 por Soledad Sgarella

En Unquillo, el «Encuentro y taller comunitario de reconocimiento de plantas autóctonas» une esfuerzos entre instituciones locales y la comunidad para promover el uso terapéutico de la flora autóctona. Coordinado por la fitoterapeuta Victoria Trincado, el Centro de Salud de barrio Cabana y la Reserva Hídrica Recreativa y Natural Los Quebrachitos, el proyecto fomenta el cuidado integral de la salud. 

En Cabana, a 5 km de Unquillo ―en las Sierras Chicas de Córdoba―, la salud se reconoce, se recolecta, se habita y se hace accesible y disponible. Desde hace ocho años, mates, caminatas por el monte y frascos de vidrio guardan tinturas que van desde los colores verdosos al ámbar y, en ese camino, una experiencia única va trenzando los saberes de la medicina tradicional con la fitoterapia, el conocimiento popular y el cuidado del territorio.

El espacio «Encuentro y taller comunitario de reconocimiento de plantas autóctonas para uso terapéutico», que funciona de forma gratuita en el Centro de Salud de barrio Cabana (CAPS), es un espacio de formación, pero también ―y quizás sobre todo― es un ejemplo concreto para demostrar que el Estado, la comunidad y el monte se reconocen como parte de una misma trama de bienestar.

“Que el encuentro nos regale salud”, dice Victoria Trincado, vecina, fitoterapeuta y una de las impulsoras de esta propuesta que nació en 2014, cuando el dispensario del barrio comenzó a recibir una demanda recurrente: el deseo de cuidarnos con la flora del lugar.

La Dirección de Salud municipal y la Reserva Hídrica Recreativa y Natural Los Quebrachitos comenzaron a trabajar junto a Victoria y el equipo del Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS). Con el tiempo, la experiencia se consolidó como una política pública local, con aval institucional, financiamiento municipal y certificación de la Universidad Popular de Unquillo.

Cada mes, unas 30 personas ―vecinas, trabajadoras, curiosas y curiosos de otras localidades― se reúnen para salir al monte y reconocer y recolectar una planta: ambay, pasiflora, diente de león, tomillo, lavanda, chañar y muchas otras. Luego, en el regreso, elaboran tinturas y microdosis, y cada participante puede hacer y llevarse su medicina. 


“El conocimiento popular sobre las plantas es jerarquizado y se pone en diálogo con el saber académico, y sin estar exento de fricciones, todas las personas aprendemos y tenemos algo para enseñar”, señalan desde el equipo que coordina el ciclo.


No se busca reemplazar la medicina tradicional, sino tejer puentes; el conocimiento académico no busca desplazar al popular, sino que se pone en diálogo. La invitación, explican las coordinadoras, es a reflexionar sobre el vínculo entre bienestar y ambiente desde una mirada integral y territorial. 

Entre los frascos de tinturas y las caminatas grupales, se habilita una conversación donde todas las voces valen: la que conoce el uso ancestral de una planta, la que puede explicar su principio activo, la que trae la experiencia de haber sanado con ella. Así, el banco de medicinas del CAPS, con tinturas disponibles para quienes las requieran, es un símbolo de eso: lo comunitario y lo institucional se dan la mano.

“Es un espacio de mucha alegría, apertura y vitalidad para quienes participamos, y un trabajo de salud colectiva donde los saberes y las prácticas son situadas y adecuadas a lo que se necesita acá”, dicen quienes llevan adelante el proyecto. 

El Municipio de Unquillo acompaña: sostiene los honorarios, provee insumos y promueve la participación del equipo de la Reserva Los Quebrachitos, que amplió la mirada sobre el vínculo con el ambiente. Para muchas vecinas, el taller es además un lugar de pertenencia. “Más allá de que las plantas de nuestro monte nos convocan, consideramos que lo más valioso es el encuentro y el fortalecimiento de redes que se generan a través de la construcción colectiva de saberes”, dice Victoria. 

Un cierre y un comienzo

Mañana, martes 11 de noviembre, de 15 a 17 h, será el último encuentro del año, dedicado al ambay (Cecropia pachystachya), una especie del litoral conocida por sus propiedades expectorantes, antiespasmódicas y antiasmáticas. La jornada incluirá caminata, conversación y un picnic compartido para celebrar. 

La propuesta se repetirá en 2026, como cada año desde hace casi una década. “¿Cómo pensamos la salud? Quizá como un hecho y una construcción colectiva. Mis síntomas son míos, pero la salud es también defender la vida de un árbol, habitar los espacios de encuentro, cuidar de otras, dejarnos cuidar, militar el bien del otro, apoyar economías locales, procurar abrigo a quien lo necesite”, concluye Victoria.

*Por Soledad Sgarella para La tinta / Imagen de portada: «Encuentro y taller comunitario de reconocimiento de plantas autóctonas».

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Palabras claves: Cabana, plantas medicinales, Unquillo

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