De los Andes a Belém do Pará: la Flotilla Yaku Mama navega el río Amazonas para llevar la lucha indígena a la COP30

De los Andes a Belém do Pará: la Flotilla Yaku Mama navega el río Amazonas para llevar la lucha indígena a la COP30
10 noviembre, 2025 por Redacción La tinta

Más de 60 representantes de pueblos indígenas de ocho países recorrieron 3000 km hasta la COP30 que comienza hoy. 

Por Fernanda Zwirtes para La tinta

Visto desde arriba, el río Amazonas serpentea entre distintos tonos de verde que pintan la vegetación de la mayor selva tropical del mundo, la Amazonía. El río late durante 6992 km y traza su camino yugular desde su cuna en la Cordillera de los Andes hasta la costa brasileña del océano Atlántico. La serpiente de agua atraviesa ocho países de América Latina: Perú, Colombia y luego Brasil principalmente, además de recorrer tramos en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guayana Francesa y Guyana. Diversos pueblos nacieron del pulso del río Amazonas. Entre ellos, la creencia en un ser encantado: la gran serpiente Yacumama.


En quechua, Yacumama significa “madre de las aguas”, una anaconda gigantesca que, según la creencia de muchos pueblos amazónicos, habita las aguas profundas del río y lo protege, controlando las lluvias y las crecidas de la gran selva. Desde el 16 de octubre, las aguas del Amazonas reciben una travesía que lleva el mismo nombre del encantado: la Flotilla Amazónica Yaku Mama.


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Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

En total, más de 60 personas, representantes de pueblos indígenas de Guatemala, México, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Indonesia y Escocia embarcaron en la flotilla Yaku Mama en un recorrido de 3000 kilómetros. El camino comenzó en Conca, en Ecuador, y desembarcó en Belém, Brasil, ciudad sede de la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30) que comienza este 10 de noviembre.


Navegan en sentido inverso a la misma ruta que Francisco de Orellana, colonizador español, realizó en 1541 y que abrió el camino para la explotación y el genocidio de diversos pueblos indígenas latinoamericanos. Llevan a la COP30 reivindicaciones por justicia climática, el fin de la explotación de los territorios indígenas y la violencia histórica que somete a los pueblos desde hace siglos con el colonialismo y el imperialismo europeo y estadounidense.


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Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

“Hoy, estamos descolonizando. Recuperando lo que es nuestro. Esta travesía simboliza que se acabó”, relata Levi Tapuia, fotógrafo y comunicador del pueblo tapuia y cariri, oriundo de Bahía, Brasil. El paisaje de su tierra natal, marcado por la aridez del cerrado, dio lugar a la selva húmeda y densa de la Amazonía, en la cual navegó por primera vez durante la flotilla.

Yaku Mama, madre de las aguas

El cotidiano en la flotilla es dinámico y diferente, relató Olo Villalaz, de Panamá, comunicador fundador de TV Indígena y una de las lideranzas de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques y de la Alianza Global de Comunidades Territoriales. Durante los 25 días, hubo numerosos cambios de embarcaciones y visitas a comunidades y pueblos de América Latina. Entre el cambio de barcos grandes y pequeños, algunos amaneceres fueron contemplados mientras navegaban el río Amazonas. “Fue alucinante. Yo creo que es una experiencia transformadora de vida, totalmente inspiradora”, cuenta Lucía Ixchíu, del pueblo k’iché de Guatemala, sobre su experiencia en la Flotilla Yaku Mama.

Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

Lucía es arquitecta, gestora cultural y periodista, una de las mayores activistas por los derechos de los pueblos indígenas en Guatemala y América Latina. Según ella, el camino mostró las similitudes entre las distintas comunidades indígenas latinoamericanas. “La realidad de saqueo en todos los territorios indígenas es similar. El abandono y la violencia del empobrecimiento, las condiciones de pobreza en la Amazonía y en todos los territorios indígenas son siempre muy complicadas”, relata.

La pobreza afecta al 43% de la población indígena de América Latina, más del doble de la proporción entre la población no indígena, según el informe del Banco Mundial “Indígenas en América Latina en el siglo XXI”. En el continente, son cerca de 42 millones de indígenas, distribuidos en al menos 826 pueblos diferentes.

La situación en Brasil

“Nuestra lucha en Brasil es la misma lucha de ellos, pero en escenarios distintos. Estamos luchando por la misma causa”, cuenta Levi. En Brasil, gran parte de la lucha indígena se concentra en torno a la demarcación de tierras, además de la violencia estructural contra los pueblos nativos. Existen 511 Tierras Indígenas (TIs) homologadas, pero más de 250 aguardan la conclusión de procesos de demarcación, lo que afecta directa o indirectamente a más de 1,7 millones de personas autodeclaradas indígenas, de acuerdo con datos del Censo 2022 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). En todo el país, son más de 391 pueblos, hablantes de 295 lenguas.

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Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

Al menos 19 TIs brasileñas están amenazadas por el avance de la explotación petrolera en la cuenca de la Foz del río Amazonas, lo que presiona a pueblos como karipuna, galibi y palikur-arukwayene. En toda la región, 7718 solicitudes de minería están activas, incluyendo 1827 cerca de áreas con pueblos aislados. Para Levi, el silenciamiento de las narrativas indígenas es una de las principales violencias que alimentan el borramiento de la causa. “Aquí, en Brasil, fuimos nosotros, el movimiento indígena de juventud, quienes empezamos a hablar sobre nosotros, porque éramos borrados. Brasil no quiere reconocer nuestros saberes”, defiende.

El dolor que une a los pueblos

La explotación petrolera y minera aparece como eje común en la lucha de los pueblos latinoamericanos. La travesía mostró que, para muchos participantes, la violencia causada por estas actividades no es aislada. “En medio de la abundancia de la selva, ver el saqueo, ver la violencia del extractivismo, ver la minería ilegal operando a plena luz del día con dragas que contaminan el río, creo que eso es algo que, en Guatemala, para nosotros ha sido muy cercano: la impunidad de la operación extractiva en los territorios”, relata Lucía y agrega: “Creo que esa impunidad también existe en toda la Amazonía y que es parte de las razones por las cuales decidimos hacer este viaje”.

Para Olo, la jornada reveló el patrón de ausencia estatal y expansión de las industrias extractivas. “En el trayecto, uno ve cómo grandes barcos entran con maquinaria petrolera. Uno va entendiendo que, en la Amazonía, el acceso a los recursos está cada vez más invadido por industrias extractivistas”, relata. “Donde no hay policía ni presencia del Estado, ellos hacen fiesta ahí”, argumenta, al citar grandes empresas extractivas que explotan la naturaleza amazónica. Él observa que países como Ecuador, Perú y Colombia viven cambios legales que debilitan la protección ambiental y territorial, mientras en Brasil el Congreso presiona contra la demarcación y amplía concesiones petroleras.

“En Brasil, por más que la Amazonía pertenezca a los pueblos indígenas, vivimos siendo invadidos todo el tiempo”, afirma Levi. Para él, la dimensión del conflicto brasileño se agrava con violaciones cotidianas. “En Bahía, en el Amazonas, enfrentamos amenazas todo el tiempo. Somos perseguidos por lo que hacemos”.

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Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

A pesar de las diferencias políticas y del contraste entre niveles de autonomía de los pueblos indígenas en cada país, la flotilla consolidó redes de cuidado y comunicación. Con representantes de pueblos de nueve países y hablantes de decenas de lenguas, la comunicación se construyó en portugués, español, inglés e idiomas originarios.


“Cuando nos queremos entender, podemos hacerlo. Y yo creo que esto es algo muy importante, al menos para nosotros. A pesar de las dificultades del idioma, logramos hablar, integrar, escuchar portugués, hablar inglés, compartir”, dijo Lucía.

“Nada sobre nosotros sin nosotros”

La llegada a Belém conecta la travesía con las expectativas para la COP30. Para las lideranzas, el evento ocurre en un contexto de expansión extractivista e inestabilidad política.


“Tenemos claridad de que la COP30 es un evento excluyente, donde se ha hablado históricamente de los territorios sin nosotros. Sin embargo, sabemos y creemos que es importante fortalecer demandas muy claras, de exigencia de participación efectiva y plena de los gobiernos indígenas, y, sobre todo, de los gobiernos territoriales”, afirma Lucía.


Levi señala que la conferencia pone en disputa proyectos opuestos de futuro. “Quienes negocian la crisis climática son empresas que contaminan, deforestan, financian violencia contra lideranzas indígenas. Estarán allí hablando bonito, pero destruyendo”. Para él, la presencia indígena es estratégica: serán cerca de 400 acreditados en la zona azul y más de 3000 en la Aldea de la COP. “No estamos invadiendo Belém. Belém es territorio indígena. La ciudad que invadió nuestro territorio”, comenta.

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Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

La lucha, sin embargo, está marcada por la violencia. Desde 2012, 413 defensores ambientales fueron asesinados o desaparecieron en Brasil. “Cada día, tres activistas y lideranzas indígenas son asesinados en Brasil. Sabemos que hoy estamos aquí y mañana seremos amenazados. Es una realidad”, resume Levi.


Para los participantes, la flotilla termina en el río, pero no políticamente. Las conexiones creadas entre territorios permanecen como una línea de continuidad para la actuación indígena en la COP y más allá de ella. Levi resume: “Vivimos cada día como único. Creamos conexiones con cada territorio. Es cuidado mutuo”.


“No necesitamos hablar el mismo idioma o estar en el mismo territorio”, recuerda Levi al contar sobre los intercambios que uno de los pajés que conoció en la jornada le enseñó. “Sabemos dónde están ustedes luchando. Mientras luchamos aquí, otro pariente lucha en Ecuador, otro en Guatemala, en México. Ya no es una lucha en soledad. La flotilla trae eso: es una lucha que une a todos los pueblos indígenas del mundo”, concluye.

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Imagen: TV Indígena/Norla Meza.

*Por Fernanda Zwirtes para La tinta / Imagen de portada: TV Indígena/Norla Meza.

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Palabras claves: Amazonas, comunidades indígenas, COP30

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