Fuego amigo: crónica de un crimen de Estado en Río III

Fuego amigo: crónica de un crimen de Estado en Río III
3 noviembre, 2025 por Redacción La tinta

Nacida en Río Tercero, Fernanda Juárez creció entre los ecos de las explosiones que marcaron para siempre la historia de su ciudad. Treinta años después, a través de un trabajo minucioso de memoria personal y territorial, publica Fuego amigo, un libro que se adentra en los recuerdos y las cicatrices de un episodio siniestro en la historia argentina: la voladura de la Fábrica Militar de Río Tercero en 1995. La obra indaga en las huellas materiales y simbólicas del atentado a la fábrica militar más importante de la Argentina.

Por Irina Morán para La tinta

En libro Fuego amigo – Las explosiones de 1995 en Río Tercero, publicado por Caballo Negro Editora, Fernanda Juárez no se limita a narrar con precisión las causas y responsabilidades políticas de aquel suceso traumático, sino que explora, a su vez, la potencia del arte y la literatura como formas de reparación y registro. En cada capítulo, incorpora además el testimonio humano —individual y colectivo— como un acto de resistencia frente al olvido y la impunidad que todavía ensombrecen aquel noviembre fatídico. Fernanda Juárez vuelve sobre una herida abierta que aún supura: el mayor crimen de Estado cometido en democracia sobre toda una ciudad del interior de Córdoba. 

A través de relatos y referencias históricas de aquella década menemista, hilvana los hechos hasta el presente, con una narrativa que trasciende el periodismo de investigación y se convierte en homenaje a la resistencia y la memoria de Río Tercero. Con prólogo de Christian Ferrer, el libro resulta imprescindible para quienes buscan comprender el trasfondo de uno de los episodios más oscuros de la Argentina reciente.

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Imagen: Virginia Vera.

Se presenta el lunes 3 de noviembre de 2025, a las 19:30 h, en el Cine Cooperativa (Uruguay 267), en el marco del Festival Celebración y Memoria de Río Tercero, al cumplirse tres décadas de este hecho que aún reclama reparación judicial y que todavía se percibe como “un hecho maldito”.


Narrar lo indecible

La escritora danesa Isak Dinesen decía: “Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas”. Este libro parece llegar para cumplir con esa premisa: convierte en relato el dolor de una voladura sin precedentes en la historia de nuestro país.

—Desde muy joven, conviviste con el eco de esa tragedia que marcó para siempre la memoria de tu ciudad natal. ¿Qué te impulsó, después de tantos años, a escribir «Fuego amigo»?

—La escritura de este libro nace de un pedido que vino desde afuera de la ciudad. Fue mi amigo Christian Ferrer —autor del prólogo— quien me llamó a escribir sobre esta tragedia inclasificable de mediados de los noventa, tristemente olvidada por los argentinos. Decimos que es un hecho de rareza y bestialidad pocas veces vista, porque eso que llamamos “explosiones” fue, en realidad, una ciudad bombardeada por decisión del propio gobierno nacional, para ocultar faltantes de armas por tráfico ilícito a países en guerra, como Croacia o Ecuador. Los riotercerenses sabemos que este “hecho maldito” fue un atentado del propio Estado y, a treinta años, fuera de la ciudad, sigue siendo negado, considerado extraño, atrapado en palabras como “accidente”, “explosión” o “voladura”. Ese número, treinta años, fue un aguijón para escribir e indagar en lo que quedaba en la memoria —tanto simbólica como material— después de semejante desastre.

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Imagen: archivos familiares.

—El libro dialoga entre la memoria personal y la colectiva. ¿Cómo fue para vos escribir desde ese doble lugar: la de quien pertenece y también investiga?

—Es un ensayo centrado en una pregunta: ¿cómo pudimos olvidar algo así? Se nutre de investigaciones periodísticas locales, de la creatividad de poetas, artistas y cineastas, y del aporte de la sociedad civil: grupos de familiares y damnificados que desafían desde siempre la narrativa oficial del “accidente”. En lo personal, los recuerdos de mi abuelo, que trabajó más de treinta años en la Fábrica Militar, me conectan con la historia de la ciudad y con mi propia vida. Río Tercero, con su impronta industrial, se volvió distinta a otras ciudades del interior; su historia es un retazo suficiente para entender la historia reciente del país. 

El libro también plantea una pregunta central sobre la Argentina productiva: esa fábrica, pieza clave del sueño desarrollista nacional, explotó junto con la esperanza de una Argentina potencia. Como en toda escritura, están allí las astillas de mi vida y la obsesión por pensar la ciudad y su tragedia, por preguntarnos sobre la fatalidad y el destino que atraviesa a toda ciudad.

—El título «Fuego amigo» alude a una violencia que proviene del propio Estado. ¿Cómo fuiste construyendo ese concepto mientras reconstruías la trama política y humana?

—Aprendimos que siempre hay una versión de los vencidos, rumores conectados con la verdad. Esos contrarrelatos son formas de resistencia frente a las fuerzas narrativas del Estado. Desde hace tiempo, los riotercerenses afirmamos que lo ocurrido el 3 de noviembre de 1995 fue un crimen de Estado: el propio Estado atentó contra la ciudad para borrar huellas del tráfico ilegal de armas. Recursos públicos fueron usados para traficar armamento y una camarilla de funcionarios se enriqueció con ello. ¿Quién dio la orden de volar un polvorín en medio de la ciudad? ¿Quién tuvo poder para mover camiones, borrar escudos, autorizar envíos ilegales, firmar decretos falsos y apretar el botón rojo de la explosión?

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Imagen: archivos familiares.

—Tu recorrido por las historias de víctimas, familiares y vecinos de Río Tercero revela una escucha empática y profunda. ¿Qué te enseñó ese contacto con las voces que resistieron el silencio y sostuvieron la búsqueda de justicia durante tanto tiempo?

—Mi contacto con esas voces surge primero por vivir en Río Tercero, lo que permite una escucha cotidiana de relatos que persisten en la memoria popular. Cada riotercerense tiene su versión: cómo logró huir, dónde estaba, qué vio, cómo se reencontró con su familia. También trabajé en archivos, bibliotecas y hemerotecas, tomando contacto con testimonios en libros, periódicos y documentales. El libro rinde homenaje a figuras fundamentales: la abogada Ana Gritti, por su coraje y entrega, y Omar Gaviglio, trabajador de la Fábrica Militar que aportó pruebas esenciales para esclarecer la tragedia. En aquel entonces, enfrentar al poder central requería coraje; hoy, sabemos que siempre hay algo inenarrable, un vacío que las palabras no alcanzan, esa “materia indecible” que Christian Ferrer llama “el trauma”.

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Imagen: archivos familiares.

Escribir contra el olvido

—Quienes estudiamos comunicación en los años noventa compartimos un contexto de crisis política y violencia social. Desde esa experiencia generacional, ¿qué lugar ocupa hoy la escritura y la memoria como herramientas de reparación y resistencia?

—El libro reconecta con los noventa, donde el desprecio por la vida y la codicia se patentizan: los negocios del tráfico de armas pesaban más que la vida de los habitantes de Río Tercero. Esa explosión, con forma de hongo gigante, es casi una criatura mítica que refleja las sombras de la época. Hay también un aspecto sagrado de la tragedia que nos obliga a explorar lo ignorado y a producir sentido desde ese yo esquirlado, tan típico de los noventa.

Todo explotó, literal y simbólicamente, antes del 2001. Mientras otras tragedias de la década permanecen en la memoria argentina, el atentado a la Fábrica Militar quedó en segundo plano. La pregunta contrafáctica persiste: ¿qué hubiera pasado si esto ocurría en Buenos Aires o en Córdoba? Quizá el país no tiene oídos para lo que sucede fuera de los grandes centros urbanos.

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Imagen: archivos familiares.

—Hoy asistimos a un resurgir de discursos conservadores y negacionistas que hasta enarbolan la violencia o la crueldad, y desmantelan la memoria colectiva. ¿Cómo se lee «Fuego amigo» frente a este presente político?

—Me intriga cómo se leerá Fuego amigo hoy. Si en el imaginario nacional Menem aparece como astuto y carismático, en Río Tercero su figura es sinónimo de muerte y destrucción. En una era de frivolidad, nuestra ciudad vivió la peor de las tragedias. El 3 de noviembre no es solo una efeméride más: es la efeméride de un olvido. A treinta años de los hechos, Fuego amigo es mi aporte a la lucha contra ese olvido.

Presentaciones del libro: Fuego amigo

  • Lunes 3/11 – 19:30 h | Cine Cooperativa de Río Tercero (Uruguay 267). Festival Celebración y Memoria. Presenta: Alexis Oliva.
  • Jueves 13/11 – 19 h | Casona Municipal (General Paz 395, Córdoba capital). Presentan: Alexis Oliva y Gastón Ribba.
  • Jueves 27/11 – 20:30 h | Casa C de Villa General Belgrano (pasaje Ricardo Stagnaro 40) Presenta: Fernando Colautti.

*Por Irina Morán para La tinta / Imagen de portada: archivos familiares.

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Palabras claves: Explosión de Fábrica Militar, Río Tercero

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