Cinco motivos discas para marchar, en las diversas formas de poner el colectivo en movimiento

Cinco motivos discas para marchar, en las diversas formas de poner el colectivo en movimiento
31 octubre, 2025 por Redacción La tinta

El colectivo de personas con discapacidad será recordado como uno de los grandes actores políticos de este 2025: el año en que se declaró la emergencia —o el colapso— del sistema de atención y el gobierno decidió mirar para otro lado. Pero también el año en que, frente al ajuste y la violencia, el movimiento disca se organizó y salió a las calles para defender la vida digna. Esta tarde y desde Colón y General Paz, se realizará la 12ª Marcha por el Derecho a la Salud Mental bajo la consigna “No somos desechos, tenemos derechos”: porque “creemos en el bien común, que es de todes y nadie debe quedarse afuera del cobijo de la comunidad”.

Por Maxi Mignacca, Colectivo por el Derecho a la Salud Mental y Mesa de Trabajo en Discapacidad y DD. HH. para La tinta

El colectivo de las personas con discapacidad será recordado como un actor político relevante de este 2025. El año que se logró una ley que declara legalmente la emergencia ―que mejor sería llamar colapso― del sistema de atención a las personas con discapacidad, pero que el gobierno no implementará. Año de lucha, en el que se consolidó un colectivo diverso, de donde “emerge” también con una potencia inédita, un movimiento social que llenó las plazas del país, las redes, los medios. Que a pesar de las múltiples barreras de siempre y de la campaña de desgaste del Gobierno nacional, logró imprimir una serie de marcas de identidades lisiadas en cada convocatoria, en cada intervención pública.  

Ahora pasaron las elecciones y el gobierno se jacta del poder en un país cansado. La ANDIS otorga pequeños aumentos de aranceles que no alcanzan para cambiarle el nombre a la emergencia y, de la Ley, bien, gracias. ¿Qué queda? Queda la lucha, la organización y cuidarnos. Y entonces ahí se viene, hoy viernes, la nueva Marcha por el Derecho a la Salud Mental. Una marcha que también es disca. 

En esta nota, enumeramos cinco motivos por los que el colectivo de personas con discapacidad tiene que ser parte.

1. El tejido histórico entre las luchas de la salud mental y de los derechos de las personas con discapacidad como parte de la lucha por la dignidad humana. A esta altura de la historia, es claro que nuestra lucha es la misma, contra la misma maquinaria de imponer barreras y exclusiones, contra los mismos prejuicios y los mismos adversarios. Las personas usuarias de servicios de salud mental y las personas con discapacidad viven muchas veces en condiciones de encierro, institucionalizadas, entre hogares y hospitales, segregadas. Las organizaciones y academias discas han calificado como prescindencia, marginación, normalización y, sobre todo, modelo médico a las construcciones ideológicas que subyacen a muchas de estas prácticas y políticas. 

Paradigmas que, desde la Convención de los Derechos Humanos de las personas con Discapacidad y luego la Ley Nacional de Salud Mental, se lucha por dejar atrás. Estos modelos implican, por un lado, la creencia de que no somos útiles ni productivos para la sociedad y, al no estar dentro de los parámetros deseables, podemos ser excluidos de todo lo que implica vivir en comunidad. El modelo médico/rehabilitador, que plantea que, para estar acordes a lo que la sociedad espera/necesita, los sujetos deben ver atravesadas sus vidas por las instituciones médicas, por sus teorías y prácticas, muchas veces deshumanizantes, para el mismo fin: nada más ni nada menos que poder ser parte.

2. Porque el derecho a la salud mental de las personas con discapacidad debe estar garantizado. Las personas con discapacidad están expuestas en mayor medida que la del resto a que se vulnere su derecho a la salud mental, entendiendo la salud mental no como algo meramente orgánico o biológico, sino ligado al ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales, políticos. Sin accesibilidad, no hay salud mental. Las personas con discapacidad viven en alto número institucionalizadas. Y las personas con discapacidad incluyen también a las personas con discapacidad psicosocial. Es por lo que venimos diciendo, que nuestras vidas, con sus particularidades individuales, se afectan de tal manera que requerimos de terapias (en ambientes amigables, accesibles, amorosos y de cuidado) para poder construir nuestra propia historia. 

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Imagen: La tinta.

3. Porque la dependencia avanza. Desde que asumió Javier Milei, sabíamos que se vendrían retrocesos en materia de acceso a nuevos derechos, pero ni las personas más pesimistas hubieran podido imaginar este estado de cosas: no solamente la decisión de no permitir nuevas pensiones y de quitar muchas de las que existían, sino el hecho político que implica que se nos ponga a todo el colectivo como parte de lo que denominaron “casta”. Es decir: lisa y llanamente, el gobierno nos puso en su lista de enemigos a destruir. 

El resultado de las elecciones legislativas es un golpe duro para todos los colectivos y movimientos de defensa de los derechos humanos, que creemos en el Estado presente y en la justicia social, porque implica la profundización del ajuste y la violencia, hoy avalado y coordinado directamente por el gobierno de Estados Unidos. En este momento en que el colonialismo avanza, es imprescindible entender que la urgencia es construir comunidad y asumir la articulación entre las luchas, porque la realidad y la historia demuestran que nuestra fuerza está en lo colectivo, porque el ataque no es individual, sino que nos atraviesa a todes por igual.

4. Porque luchar sí sirve. No nos vemos como ni creemos que somos héroes. Ese es un mote que la sociedad nos pone para realzar el carácter individual de nuestra realidad y hacernos creer (mientras se autoconvence) que podemos con todo, incluso con las barreras que nos pone día a día a quienes integramos estos colectivos. No, no somos ejemplos de superación, somos sujetos de derechos, muchos de ellos vulnerados. Somos personas que luchan para cambiar la realidad de manera colectiva, estrechando lazos internos y externos, y sin romanticismo.

De esa manera, construimos el sentido histórico de nuestra Marcha y así también se enfrentó la gran cantidad de ataques que recibimos en este último tiempo por parte de las autoridades. Hace unos días, la ANDIS se vio obligada por la Justicia a emitir una resolución mediante la cual devolverá más de 100.000 pensiones suspendidas y a dejar sin efecto la tristemente célebre “auditoría”. Los múltiples amparos judiciales, que también surgieron de las propias organizaciones de personas con discapacidad, no son más que otra vía de incidencia, así como las plazas, las calles, las redes.  

Casi al mismo tiempo, el gobierno provincial anuncia el cierre de monovalentes. Lo que parece estar sucediendo parcialmente, llega cinco años tarde (debió hacerse antes de 2020) y sucede también como consecuencia de la lucha sostenida por todo el colectivo. 

Creemos fervientemente que aquello de “la única lucha que se pierde es la que se abandona” no es solo una frase. Es el grito y la fuerza que nos trajo hasta aquí, enalteciendo las banderas históricas de nuestro movimiento. Porque a la desidia, el abandono y el odio no le podemos dar lugar. Porque creemos en el bien común, que es de todes y nadie debe quedarse afuera del cobijo de la comunidad. 

5. Porque nada sobre nosotres sin nosotres. Entre personas con discapacidad y personas usuarias de salud mental, conducimos la marcha. Agarramos el micrófono. Llevamos la bandera adelante y todas las banderas más atrás. Hablamos a los medios. Hacemos nuestros carteles. Ponemos nuestras consignas y demandas. Nos preparamos en las organizaciones. Nos movilizamos. Buscamos formas para que quienes no pueden llegar, puedan participar de otras formas. Buscamos como ampliar para más personas y espacios. La marcha de salud mental trata de llevar adelante la consigna histórica: basta de que otros y otras ocupen los lugares, hablen y decidan por nosotres. La participación y el protagonismo se construye y se conquista, y se sostiene. Por eso, las personas con discapacidad deben ser parte. Para seguir sosteniendo la bandera colectiva.

Nada mejor que cerrar estos motivos con la palabra de la Emi Ozan, también compañera del colectivo y de la Mesa de Trabajo en Discapacidad y DD. HH. Nos dice: “Marchamos contra la tristeza. Contra la violencia policial y el machismo. Marchamos contra el enojo del gobierno mileista”

También marchamos por la alegría que nos da el saber que estamos juntes y organizades; por les que ya no están, y por quienes no pueden marchar, porque siguen en el encierro y entre las miles de barreras. 

Por todo y todes decimos bien fuerte: NO SOMOS DESECHOS, TENEMOS DERECHOS.

*Por Maxi Mignacca, integrante del Colectivo por el Derecho a la Salud Mental y la Mesa de Trabajo en Discapacidad y Derechos Humanos para La tinta / Imagen de portada: La tinta.

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Palabras claves: discapacidad, Marcha por el Derecho a la Salud Mental

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