Josué Plevich, candidato de FIT-U Córdoba: «Votar al menos peor es lo que puso al país en esta situación»
Por Ezequiel Luque para La tinta
Josué tiene 27 años y es estudiante de la Universidad Nacional de Córdoba. Como muchos otros jóvenes, Josué tiene que trabajar. Y al igual que muchos de sus pares —en un mercado laboral acotado— encontró empleo como delivery en el precarizado mundo de las aplicaciones.
Sin saberlo ni buscarlo, ese perfil de joven, estudiante y precarizado le dio la suficiente síntesis o representatividad para convertirse en candidato a legislador. O al menos, eso es lo que piensa el espacio del cual forma parte: el Frente de Izquierda Unidad (FIT-U).
«A la mayoría de jóvenes nos cuesta llegar a fin de mes y estamos precarizados. La idea de la lista de izquierda es que se exprese esa realidad y ojalá que haya un sector que se pueda ver reflejado en nuestra lista. La apuesta era mostrar eso, en un escenario electoral con muchas repeticiones, con mucho de la misma política tradicional, que no plantea nada distinto de lo que vienen haciendo los gobiernos de los últimos años», sostiene Josué.
Su candidatura como trabajador de Pedidos Ya —que podría ser Rappi o Uber, o cualquiera similar— llamó la atención de medios nacionales. Una novedad entre tanta candidatura de abogados, contadores y mediáticos de dudosa trayectoria. Sin embargo, él asegura que habiendo tantos trabajadores de aplicaciones, lo atípico sería que no hubiera representación de este sector en el Congreso y que nadie dé respuestas a sus necesidades específicas.
Mientras pasa un tereré e intenta hacerse escuchar en la bulliciosa plaza de la Intendencia, el militante estudiantil del PTS asegura orgulloso que el movimiento universitario fue uno de los fenómenos que con más contundencia se opuso a las políticas del gobierno de Javier Milei. Y agrega que quizás sea por eso que la gestión libertaria decidió tomarlos como enemigos desde el primer momento.

Entre tanto porcentaje de electorado indeciso y encuestas que se contradicen entre sí —con operaciones mediante, por supuesto—, vuelve a instalarse la vieja discusión sobre el “voto útil”. Esa lógica de cálculo electoral que invita a votar no tanto por convicción, sino por estrategia: elegir a quien tenga más chances de entrar para impedir que el rival sume bancas.
En este escenario, más de un votante de izquierda o de tendencia progresista se debate entre acompañar a su espacio —si calcula que puede alcanzar el piso necesario para meter un legislador— o resignar esa preferencia para apoyar al peronismo cordobés, sea el de Juan Schiaretti o el de Natalia de la Sota, con tal de restarle un escaño a La Libertad Avanza y ponerle algún freno al avance del mileísmo en el Congreso.
«Votar al menos peor es lo que puso al país en esta situación, lo que nos trajo hasta acá. Además, algo importante: no son elecciones ejecutivas. Estamos decidiendo banca por banca quiénes van a integrar el Congreso. Hay que votar con convicción. Si no, terminamos votando alternativas que después lo único que hacen es darle gobernabilidad a Milei o que no sabés el día de mañana si se van a cambiar de bando y de qué lado se van a ubicar».
Al momento de distanciarse de las otras listas, Plevich acusa que el peronismo de Juan Schiaretti y Martín Llaryora profundizó la desigualdad en Córdoba, y que los legisladores de Provincias Unidas le votaron todas las leyes a Milei. «Es el mismo ajuste, pero con buenos modales», sostiene.
Y dedica unos minutos para diferenciarse de Natalia de la Sota, con quien, presumiblemente, puedan tener en disputa un nicho de votantes descontentos. «Natalia reivindica el modelo de su padre, José Manuel de la Sota, que fue pensado en las oficinas de la Fundación Mediterránea y que favorece solo a un grupo concentrado de sojeros y especuladores inmobiliarios. Y tampoco nos tenemos que olvidar de lo que fue la policía delasotista. No es una alternativa para mejorar las condiciones de vida nadie», expresa Josué, que remarca que no hace falta ser marxista para votar a la Izquierda.

Desde su conformación en 2011, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores–Unidad (FIT-U) logró una representación sostenida en el Congreso nacional, con bancas obtenidas en Buenos Aires, CABA, Mendoza, Jujuy y Salta. Sin embargo, Córdoba le sigue siendo esquiva. Estuvo muy cerca en las legislativas de 2013, cuando Liliana Olivero perdió la banca por apenas 1.500 votos a manos de Javier Mestre (UCR) y en medio de denuncias de irregularidades y maniobras en el escrutinio definitivo.
Aun así, el FIT-U mantiene presencia política en Córdoba, con representación en la Legislatura provincial y en el Concejo Deliberante de la capital, consolidando una base militante que persiste en un distrito históricamente adverso, pero que espera, esta vez, dar el salto hacia la Cámara de Diputados de la Nación.
* Por Ezequiel Luque para La tinta.
