Vuelve Ranma ½

Vuelve Ranma ½
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17 octubre, 2025 por Sasha Hilas

El primer sábado de octubre, se estrenó la segunda temporada de Ranma ½, remake del anime original de los 90. Con una fidelidad cuadro por cuadro al original, esta nueva versión logra una síntesis perfecta entre el estilo retro, una artillería de animaciones de alta calidad y el cuidado por una historia que, lejos de quedarse en el tiempo, abre destellos de un porvenir cuir, adelantado incluso para nuestro presente.

Ranma ½ narra la historia de Ranma Saotome, un joven que llega a Tokio desde China. Su padre, Genma, lo comprometió desde su nacimiento con la familia Tendo y ahora debe casarse con la hija menor, Akane. Como suele ocurrir con los matrimonios arreglados entre adolescentes, la convivencia no es sencilla. Pero ese no es, en realidad, el mayor problema de Ranma. Durante un entrenamiento en Jusenkyo, China, cayó en uno de los estanques encantados y quedó atrapado en una peculiar maldición: cada vez que lo toca el agua fría, se transforma en mujer y, con el agua caliente, recupera su forma original. No es el único en esa situación: Ranma ½ despliega un amplio repertorio de personajes que también cambian de aspecto, un recurso que en esta segunda temporada se amplía y enriquece aún más.

MAPPA Studio trae nuevamente a la vida Ranma ½, con una producción en la que cada episodio alcanza la calidad de animación y el dinamismo —frame rate incluido— que solemos encontrar en las películas de anime. La tradición japonesa de la animación encuentra en estudios como MAPPA uno de sus puntos más altos: capaces de llevar adelante proyectos diversos con igual nivel de excelencia y de dotar a cada obra de una identidad estética propia.

Para quienes conocimos Ranma ½ en su primera versión animada, este remake conserva el aire retro del trazo y de la paleta de colores —donde predominan los tonos pastel—, manteniéndose fiel a la historia original. Al mismo tiempo, actualiza el ritmo narrativo a los tiempos actuales, logrando imágenes más versátiles y espectaculares que en la versión anterior. En este sentido, Ranma ½ encuentra hoy una adaptación que combina la solidez de su estilo artístico con las posibilidades técnicas y expresivas que el anime ofrece en nuestro presente.

Esta espectacularidad visual y estética encuentra un correlato en el cuidado de la narrativa. La serie contiene un fuerte componente de aleatoriedad que impulsa la trama. Como diríamos hoy, es muy random. Hay mezcla de artes marciales con otras disciplinas, como patinaje sobre hielo, gimnasia artística y carreras de fideos, sin que la sorpresa que depara cada capítulo nos lleve a abandonar la serie. En este sentido, combina lo random y lo verosímil manteniendo el equilibrio, logrando una historia divertidísima. 

Por otro lado, aunque Ranma ½ se despliega sobre un trasfondo de tradicionalismo japonés marcado por estructuras patriarcales y conductas machistas, este remake destaca también el matiz antinormativo presente en la historia. Así, pese a las peleas y tensiones infantiles entre Akane y Ranma, comienza a insinuarse una atracción que no se ajusta del todo al deseo heterosexual. La serie resalta esos momentos de cercanía inesperada, cuando la atracción los sorprende. Y ese arrebato ocurre, casi siempre, cuando Ranma adopta su forma femenina: es allí cuando Akane se sonroja, se incomoda y baja la guardia, mientras Ranma —ya transformado— también se permite una intimidad distinta, torciendo la norma hacia orientaciones que exceden lo hetero.

Desde que vi Ranma ½ por primera vez en mi infancia hasta que lo retomé con su estreno en 2024, siempre percibí la potencia irreverente de su trama: una porción de desorden que se resiste a encajar en las casillas de un género o una orientación sexual definidos.


Mientras que las series occidentales nos acostumbran a la lógica del clóset —estar dentro o fuera—, Ranma ½ despliega un repertorio cuir en su sentido más particular y maravilloso: un deseo y una identidad que no se dejan atrapar.


Hay personajes que se enamoran tanto de la versión femenina como de la masculina de Ranma, otrxs que practican el crossdressing y cambian su género, desdibujan la monogamia y reinventan las condiciones de la atracción y el deseo. Esa potencia, que emerge de lo que no está definido de antemano, tiene el efecto de una promesa dirigida tanto a nuestro presente como a nuestro porvenir: lo cuir siempre está en el horizonte.

Al mismo tiempo, la serie refleja prácticas de autodefensa femenina y respuestas al acoso desde su estreno en 1989, cuando la cultura patriarcal imponía casi sin cuestionamientos el acoso como halago y la prepotencia machista como muestra de interés romántico. Estas mujeres que se defendían a los golpes mostraban una resistencia y autonomía inspiradora, en el sentido más literal de la palabra.

Ranma ½ es una serie que, desde los 90, pasó bajo el radar patriarcal con una trama que jugaba con su propia lógica, mostrando que la sátira y la parodia pueden ser tan efectivas para desafiar las normas como una militancia explícita. Esas “trampas” que pueblan Ranma ½ también funcionaron como señales anticipatorias para muchxs niñxs cuir que vimos la serie al llegar a Latinoamérica a finales de los 90.


¿Cómo se ven las personas no binarias y de género fluido? ¿Qué líneas de fuga sigue la bisexualidad como orientación y no como identidad fija? ¿Qué feminidades y masculinidades se habilitan cuando los roles de género se trastocan? ¿Cuáles son las formas que adopta el deseo cuando escapa a la vigilancia normativa?


Estas preguntas pueden plantearse a Ranma ½, y su riqueza reside en la multiplicidad de respuestas que ofrece. Mientras las lógicas dominantes de representación y reconocimiento insisten en fijar identidades bien delimitadas, es un alivio que ficciones como Ranma ½ otorguen un respiro frente a esa pretensión. Al fin y al cabo, parte de la potencia cuir de estas obras reside en hacernos sentir como en casa, justamente gracias a su ambigüedad y contradicción.

*Por Sasha Hilas para La tinta / Imagen de portada: Ranma ½.

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Palabras claves: animé, Ánimo otaku, Ranma 1/2

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