«La política nos permite hacernos escuchar en un mundo de grandes»

«La política nos permite hacernos escuchar en un mundo de grandes»
Rocío Daghero - La tinta
3 octubre, 2025 por Rocio Daghero

El sentido de la política entre jóvenes se problematiza cada vez más. Mientras crece el peso de sectores que encuentran en Milei, en el discurso libertario y expresiones de derecha un canal de expresión, otros deciden disputarlo con otras formas de organización y con la militancia colectiva. “Creemos que la política nos permite hacernos escuchar en un mundo de grandes”, dice la presidenta del Centro de Estudiantes del Manuel Belgrano. Lejos de ser un terreno homogéneo, la política estudiantil se vuelve un campo de estudio clave: la experiencia de Giuliana y Mateo nos permite conocerlo.

En Córdoba, la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) representa alrededor de 20 centros de estudiantes y además trabaja en conjunto con la Red de Centros de Estudiantes de Sierras Chicas. Si bien algunos colegios son más activos que otros, la Federación funciona mediante una Asamblea de Federados, que permite articular a los distintos centros y generar una estructura que fortalezca la participación juvenil.  

Para conocer de cerca estas experiencias, conversé con Giuliana Borgino, presidenta del Centro de Estudiantes del Manuel Belgrano, y Mateo Guerrero López, presidente de la FES y del Centro de Estudiantes de Instituto de Educación Córdoba. Ambos representan la voz de un movimiento y una generación que, aunque a veces es percibida como distante o desinteresada, sigue teniendo fuerza. Sus reflexiones permiten acercarnos a la política desde la mirada de quienes la experimentan por primera vez.


“La política estudiantil me permitió enamorarme de la participación”, dice Giuliana Borgino que tiene 18 años, cursa quinto año en el colegio Manuel Belgrano y es la presidenta del Centro de Estudiantes. Militante de la FES desde hace varios años, su recorrido comenzó desde muy chica, inspirada por las ideas de su familia.


Imagen: Milton Subelza

—¿Qué te motivó a ser parte del Centro de Estudiantes y qué aprendés participando en ese espacio que quizás no aprendés en las aulas?

―Mi motivación surgió de esas primeras asambleas de delegadxs donde ibas y escuchabas a los más grandes que hablaban, y vos estabas ahí diciendo: ‘¿Qué onda?’. Lo colectivo nos permite encontrarnos mucho y hacer que sea fácil construir ideas, proyectos, hace más tangible lo abstracto que es la política. Cuando militás en un centro estudiantil, la política deja de ser algo abstracto.

—¿Qué es la política para vos? ¿Qué es hacer política dentro del cole?

―Entendemos la política como algo muy transversal, que está en todos lados: en cómo nos vestimos, la música que escuchamos, lo que decimos, lo que votamos. Es la herramienta de transformación que tenemos en el ejercicio ciudadano y que, sobre todo, lxs pibes usamos, porque nos permite hacernos escuchar en un mundo de grandes. La política estudiantil me parece muy pura, no militamos por otros intereses, sino porque creemos que está bien lo que hacemos. Es encontrarse y enamorarse de lo que seguramente muchas veces fue criticado o no era común en las casas. Yo vengo de una casa militante, pero muchos compañerxs no y encontraron respuestas y la posibilidad de cambiar lo que los rodea. 

―¿Cuáles son para vos los desafíos de nuestra generación, que en muchos casos está marcada por un distanciamiento de la política tradicional y por la experiencia de la pandemia?

―A nivel general, vivimos en un sistema donde el individualismo es lo que muchxs pibes eligen porque creen que es la mejor forma de salvarse. Somos una generación que no cree mucho en la política, porque no nos demostró nada. Nacimos con muchos derechos ya conquistados, no vimos esas luchas. Después vino la pandemia, que destrozó el entramado social, perdimos valores en torno al conocimiento, a cómo construir con otros. Ahora, muchxs vemos la necesidad de reconstruir algo de todo eso, al menos en nuestro entorno: la escuela.

—Teniendo en cuenta ese distanciamiento y que la política nunca nos dio respuestas, ¿sentís que esa apatía se materializa en la identificación de los estudiantes con partidos como los de Milei?

―En el cole, en general, entendemos que votar importa y suelen elegir proyectos políticos que apoyan la universidad pública. Aunque no se sientan representadxs, entienden que sirve. Igual hubo una ola, sobre todo, de varones jóvenes de 13 a 16 años, que crecieron en la pandemia. Estaban solos, entraron a TikTok y encontraron a alguien que les planteaba un plan. Capaz no era bueno, pero era diferente y representaba sus emociones. El atractivo de Milei fue dar una respuesta distinta en un contexto de mucho malestar, cuando se rompió todo y estábamos en soledad en nuestras casas. Pero creo que hoy hay un consenso de que pasan cosas que no están bien y que reivindicamos vivir en democracia. No queremos que golpeen a los jubilados en el Congreso, queremos una Casa Rosada para la gente, no alejada del pueblo.

Imagen: Milton Subelza

“La política está en todo lo que hacemos”, dice Mateo Guerrero López de 16 años, que está en el secundario Instituto de Educación Córdoba, en la orientación de sociales. Es presidente de la FES desde 2025 y cuenta que su mirada sobre la política estudiantil se centra en la comunidad y en la posibilidad de transformar la escuela en un espacio de construcción y disfrute.

—Bueno, un poco en línea con esto que me decís, quiero que me cuentes de tu militancia en política estudiantil. ¿Qué es la política para vos? ¿Qué es hacer política?

―La palabra «política» hoy en día genera incomodidad, pero, desde la FES, tratamos de sacar la idea de que política es solamente algo partidario, una elección o una figura. En realidad, hacés política todo el tiempo, no solo en un centro de estudiantes: si te organizás con tus compañerxs para juntar plata para el que no puede pagar un viaje o resolvés una problemática de tu curso. Queremos que no le tengan miedo a la palabra ni a participar. Muchas veces se repite el discurso de que la política es mala, que los políticos son malos, que no hay que confiar, que no hay que participar. Yo pienso lo contrario: construir en comunidad, usar la política como herramienta que brinda formación, espacios y aprendizajes para resolver cosas colectivamente.

―Aunque no todos los colegios permiten debatir sobre política, la participación puede ser significativa si se crean espacios inclusivos y respetuosos de la diversidad de opiniones. ¿Ves desinterés entre tus compañerxs?

―No están desinteresados, sino que muchas veces carecen de las herramientas necesarias para acercarse a la política. Si existe interés, lo que pasa es que no siempre tienen o se les dan herramientas desde la escuela, la familia o los medios para acercarse. Este año, por ejemplo, llevamos un proyecto de la FES a Santiago del Estero, a una zona sin centros de estudiantes. Lxs estudiantes decían que no les gustaba la política, que no sabían cómo hacerla. Después de meses de trabajo, hoy tienen nuevos centros armados, con elecciones en camino y un montón de proyectos. Eso muestra que no están alejados, sino que no se los acompaña ni forma. Muchas veces se los expulsa.

Imagen: Milton Subelza

―¿Cómo imaginás vos el movimiento estudiantil en los próximos años? ¿Qué temas van a marcar la agenda de la próxima generación de estudiantes?

―Hay muchas problemáticas en el país, algunas nos afectan directamente, Por un lado, el tema de las universidades, el no aumento de presupuesto y el veto reciente del gobierno. Eso seguramente marcará la agenda no solo de los secundarios, sino también los universitarios. Siempre acompañamos esas luchas, porque queremos ser parte de la universidad en el futuro, nos preocupa que lxs profesores estén mal pagos y que la educación pública esté desfinanciada. Otro tema que nos interesa es el medioambiente, hay muchas organizaciones ambientales con estudiantes secundarios militando. Y muchas chicas del secundario son las que más se movilizan con la agenda feminista, hacen asambleas, talleres y generan espacios de debate. Pienso que esas banderas van a seguir marcando la agenda del movimiento estudiantil y juvenil en los próximos años. Aunque vienen tiempos difíciles, creo que es nuestro deber salir a las calles, reclamar y movilizarnos, podemos aportar para construir una Argentina mejor.


Ambas voces muestran la vitalidad del movimiento estudiantil secundario y que su capacidad de generar cambio real no ha muerto. En un contexto social y educativo complejo, la militancia estudiantil sigue siendo un espacio de construcción, debate y participación, donde aprenden no solo a organizarse, sino también a comprometerse con la transformación de su entorno. La experiencia de Giuliana y Mateo refleja que la política estudiantil, lejos de ser abstracta, es práctica, cercana y profundamente inspiradora.


*Por Rocío Daghero para La tinta. / Imagen de portada: Milton Subelza

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Palabras claves: Centros de estudiantes, Jóvenes, política estudiantil

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