“Ningún Fin del Mundo”: un viaje para tejer y conjurar futuros con los pies en la tierra

“Ningún Fin del Mundo”: un viaje para tejer y conjurar futuros con los pies en la tierra
24 septiembre, 2025 por Redacción La tinta

El taller intensivo de cultura y ambiente Ningún Fin del Mundo fue un espacio para crear, debatir y habitar otras narrativas frente a la crisis socioambiental. La propuesta se realizó en la ciudad de Córdoba, impulsada por la organización no gubernamental figurafondo, con el acompañamiento de una amplia red de organizaciones. Durante dos jornadas, en la histórica Casona Municipal y la Reserva Natural Urbana San Martín, se compartieron reflexiones y sensibilidades para el bien común.

Por Celeste Camacho para La tinta

La gente aplaude la salida del sol. Ese aplauso quizás nos recuerda que el mundo no empieza ni termina en lo humano, sino que somos parte de un tejido viviente y sintiente. Una memoria ancestral que late en gestos simples, celebrar la salida de la luz como quien celebra la posibilidad de seguir habitando la tierra.

La crisis ecológica ya no asoma como amenaza lejana: late en nuestros cuerpos, atraviesa pieles y es un llamado urgente a inventar otras maneras de vivir y narrarnos. En ese tiempo que pareciera correr hacia un abismo sin fin, en la ciudad de Córdoba se desplegó Ningún Fin del Mundo, un taller intensivo en el que la cultura y el ambiente se enredaron para desafiar los relatos predominantes de destrucción y silenciamientos.

Durante dos días, artistas, comunicadores, biólogxs, educadores, vecinxs y activistas fueron convocados por la organización figurafondo para compartir un espacio de pensamiento crítico, creación colectiva y sensibilidad abierta. Con el río Suquía como testigo-compañero y la Reserva Natural Urbana San Martín y la Casona Municipal como refugios, la experiencia fue un gesto de re-existencia y esperanza.

En su segunda edición, el taller transcurrió como parte del Camino al Festival La Enredadera, a realizarse en abril de 2026 en la ciudad de Córdoba, en el marco de una agenda cultural y ambiental para el bien común.

¿Podemos imaginar otros futuros? ¿Qué lugar ocupa el pasado? ¿Qué historias necesitamos sembrar en esta tierra que parece agotada? El taller propuso responder con actos de creatividad, diálogo, reinvención de sentidos, cruces, redes y tensiones. 

taller-ningun-fin-del-mundo-ambiente-cultura
Imagen: Santiago Jeremias Zapata

Pensar, mirar, narrar: deshacer el endiosamiento

El viernes 19, en la histórica Casona Municipal de la ciudad de Córdoba, el encuentro comenzó con una invitación que fue a la vez un viaje interior al río, a las aguas: una dinámica sensible donde los cuerpos recordaron, los sentidos se abrieron y las emociones tomaron la palabra. La experiencia también nos convocaba a sentir y reconocer las tensiones que habitan en nosotrxs y en los mundos circundantes.

Desde allí se abrió la puerta a concepciones profundas y críticas. La relación cultura-naturaleza, tantas veces reducida a dicotomías, fue deshecha para revelar mitos que la Modernidad sostuvo, como el del progreso infinito y el dominio sobre lo natural. El fin del mundo, como nueva mitología de nuestra época, fue leído como síntoma y espejo de la crisis civilizatoria en curso, atravesada por términos como Antropoceno y Capitaloceno, que nombran la compleja trama de poderes, extracciones y resistencias.

Pensadoras y pensadores como Lluís Duch, Maristella Svampa, Horacio Machado, Donna Haraway, Jane Bennett o Andrea Soto Calderón acompañaron la reflexión, trayendo nociones que vinculan la materia, la imaginación y la vitalidad con la política y el deseo. 

La materia no es un objeto muerto, es un tejido vivo, poroso, un vínculo con nosotrxs mismxs y con lo otro. ¿Cómo resignificar nuestra existencia en este mundo que parece agotarse bajo la lógica extractiva? La creatividad, la fabulación especulativa y el ensamblaje se presentaron como herramientas intelectuales y actos vivos de resistencia, donde la vibrancia de lo material nos llama a otro modo de hacer y habitar.

taller-ningun-fin-del-mundo-ambiente-cultura
Imagen: Santiago Jeremias Zapata

Sentir, habitar, crear: somos río que fluye con el territorio

Al día siguiente (un sábado que se preparaba para recibir la primavera y el equinoccio), en la Reserva Natural Urbana San Martín, la teoría se encarnó en un recorrido que fue también un acto poético: caminar por senderos rodeados de árboles nativos y huellas geológicas, descubrir el sonido calmado del río, reconocer la diversidad que bulle en cada rincón. Allí, el taller se convirtió en experiencia situada, en una ronda de diálogo con voces y saberes comunitarios de los territorios a través de la comunidad Pueblo Comechingón La Toma, la Asociación Futuro y la Asociación Amigos de la Reserva San Martín. 

Bajo un tala y con el río corriendo a pocos metros, Jorge Avecedo de Pueblo La toma recuperó memorias del Suquía y sus afluentes: contó como la cañada separaba la ciudad de los indios mediante los límites que impuso el colonialismo a sus ancestros, y recordó que Córdoba es un valle, el Valle de Quisquisacate dado justamente por el río que la recorre. “¿Qué evolución es esta si nosotros vamos al río y está todo contaminado?”, preguntó Jorge, recuperando debates sobre la modernidad y el progreso con los que había comenzado el taller. Luego, lxs integrantes de Amigos de la Reserva San Martín contaron su largo camino colectivo en la defensa de ese territorio, su importancia natural y cultural y los conflictos que enfrentan para preservarlo en el presente. 

taller-ningun-fin-del-mundo-ambiente-cultura
Imagen: Valentina Bari

Cada paso prendía una pregunta: ¿Cómo cuidar lo pequeño? ¿Cómo convivir con tantas especies que pueblan esta tierra? ¿Qué hacer frente al abandono, las tensiones urbanas y la amenaza latente de los incendios? Las miradas se expandieron, se tensaron, se llenaron de verde infinito. El aire, las hojas, las flores, los bichos y hasta la memoria viva de las raíces contaron historias:

Un camalote del tamaño de un pulgar flota a un centímetro del suelo,

Los restos de una almeja entre la arena,

Las flores floreciendo para mañana en la primavera, 

Un bichito bolita paseando por su jungla minúscula, 

pequeños universos que fueron celebrados como milagros en miniatura.

¿Podemos entonces ser río, fluir y ensamblarnos con el territorio? Esta pregunta reverberó en cada encuentro con el paisaje y con nosotrxs mismxs.

La vida abriéndose paso. Pequeño e inmenso, el aire.

La creación artística colectiva fue la punta de lanza para dar cuerpo a esa sensibilidad nacida del territorio y de la reflexión. Tres grupos emergieron, entre telas y elásticos, para traducir en instalaciones poéticas las tensiones y esperanzas compartidas.

Un grupo posó sus cuerpos sobre un tronco rodeado de restos de basura, en gesto tangible que recordaba la fragilidad y fortaleza de la vida. Otro, trazó palabras en la tierra junto al río, justo en el lugar donde la reserva se enfrenta a la ciudad, un contraste que susurró preguntas y resistencias. Un tercer grupo construyó un «nido» de palabras que crujían al pisar, invitando a escribir y dejar allí las voces que surgen desde el corazón.

Silvina, sanadora de la Comunidad Pueblo La Toma, nos regaló un gesto de amor, ofrenda y sanación: entregar piedras al río, agradecer y activar el cuidado a través del ritual. Así, entre el enredo de cuerpos y sentidos, la instalación colectiva se volvió política y poética, un cruce entre el arte y el activismo que puso en escena el deseo y la urgencia por habitar otros mundos. 

taller-ningun-fin-del-mundo-ambiente-cultura
Imagen: Valentina Bari

Tejiendo redes para el bien común

Para Lucía Maina Waisman, integrante de figurafondo, Ningún Fin del Mundo es parte de un proyecto más amplio: acompañar cambios culturales que den paso a nuevas formas de convivencia. En tiempos de crisis, abrir espacios para el diálogo, para la reflexión colectiva y para otras formas de sensibilidad es fundamental.

En relación con esto, la frase popularizada por Mark Fisher que cruzó el encuentro y que retumba desde el presente, es esclarecedora: “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”. Comprender que un cambio cultural es necesario para abrir salidas, puntos de fuga, pero también certezas, fue un eje que unió teorizaciones, prácticas políticas y experiencias comunitarias.

Para Luciana Mautoni, comunicadora y docente que participó del taller, es importante valorar la posibilidad de encontrarse en esta diversidad de miradas y disciplinas como un motor para construir desde lo sensible, el territorio y la creación artística. La conexión entre la ciudad y la reserva natural urbana San Martín resultó esencial para pensar la articulación entre cultura y ambiente en un horizonte de cuidado y resistencia.

taller-ningun-fin-del-mundo-ambiente-cultura
Imagen: Santiago Jeremias Zapata

Somos y nos hacemos con otrxs: el taller fue coordinado por Valentina Bari, María Mauvesin, Lucía Maina Waisman y Julia Cabrolié, quienes con sensibilidad y escucha sostuvieron los puentes entre teoría, territorio y creación compartida.

Un entramado de organizaciones e instituciones acompañaron la propuesta de figurafondo. La iniciativa fue co-organizada por el grupo de lectura Cultura y Ambiente de CIPECO-FCC-UNC y contó con el aval de un potente colectivo de organizaciones e instituciones: Programa de Ambiente, Sociedades y Territorios de la FFyH-UNC, Escuela de Nutrición de la FCM-UNC, Asociación civil Amigos de la Reserva Natural Urbana San Martín, Asociación civil Futuro, Comunidad Comechingona Pueblo La Toma, Equipo de Investigación en Artes y Educación Popular – CEPIA – Facultad de Artes UNC, Oficina Móvil de Atención a Artistas en Contexto de Crisis Económica y Ambiental-OMAACCEA-UPC, Territorio Colaborativo – Programa de extensión de UPC, Fundación Kunayán, Les Yuyeres, Asociación Civil Mendiolaza Viva, La Tinta, Pachamamita, Cooperativa de trabajo Chaski, VUDAS-Fuera Porta, Comunidad ContraArte, Pasionaria Monte Urbano.

Esta experiencia fue, en definitiva, una enredadera de creatividad, pensamiento crítico y sensibilidad viva. Un gesto colectivo y amoroso para acompañar a morir la Modernidad en ruinas, y sembrar, con fuerza y ternura, las semillas de futuros donde la tierra, la cultura y los diferentes modos de vida habiten en mutuo respeto. 

Porque, aunque el fin del mundo se murmure como inevitable, en cada gesto, en cada palabra, en cada creación, palpita la certeza de que no existe tal fin si somos capaces de imaginar, haciendo colectivamente. 

*el escrito de este textocompost se construyó con aportes, frases y testimonios del taller Ningún Fin del Mundo y (Es) gracias a esos intercambios.

*Por Celeste Camacho para La tinta / Imagen de portada: Santiago Jeremias Zapata.

Suscribite-a-La-tinta

Palabras claves: Crisis climática, Pueblo de la Toma, Reserva Natural San Martin

Compartir: