¿Por qué Israel no fue suspendida y continúa disputando las Eliminatorias para el Mundial?
Mientras Rusia permanece vetada de las competencias oficiales de FIFA desde 2022 por su invasión a Ucrania, Israel sigue compitiendo en las Eliminatorias Europeas pese a haber atacado a seis países en los últimos dos años. Hinchadas europeas impulsan la campaña «Mostrale a Israel la tarjeta roja”, mientras que las federaciones de fútbol también se manifiestan: España amenaza con no jugar el Mundial y Noruega anunció que donará el dinero recaudado del partido contra Israel a Médicos Sin Fronteras.
El 9 de septiembre, a poco más de diez kilómetros del Estadio Lusail ―el mismo recinto que vio a Lionel Messi levantar la Copa del Mundo―, diez proyectiles lanzados por aviones de combate israelíes impactaron en la zona residencial de West Bay Lagoon, al norte de Doha, Qatar. El objetivo del ataque era matar a líderes del movimiento islamista palestino Hamas.
Un día antes, el lunes 8 de septiembre, Israel caía ante Italia por 5 a 4 en un partido clave por las Eliminatorias Europeas al Mundial 2026.
Durante ese partido, en las gradas se vieron a hinchas italianos con carteles que decían “STOP”. También, el arquero Gianluigi Donnarumma fue acusado por la selección de Israel por haberlos insultado durante todo el partido. El jugador del PSG se había referido días antes a la situación de Gaza: “Me duele ver ciertas imágenes y escuchar ciertas noticias”.

La selección de fútbol masculino de Israel mantiene sus chances de clasificar al repechaje y la Azzurra es su rival directo. Ambas tienen 9 puntos en el Grupo I y el 14 de octubre volverán a enfrentarse en un partido cargado de tensión deportiva y política.
Mientras Rusia permanece suspendida de las competencias oficiales de FIFA desde el 28 de febrero de 2022 por su invasión a Ucrania ―la suspensión tardó solo cuatro días en ejecutarse―, Israel continúa en competencia a pesar de haber atacado seis países en los últimos dos años: territorios palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania, Líbano, Siria, Irán, Yemen y Qatar.
Por eso, la proximidad del Mundial despierta los cuestionamientos: ¿por qué Israel no fue suspendida y, en cambio, está disputando las Eliminatorias de clasificación a la Copa del Mundo?

El dueño de la pelota
La Asociación Palestina de Fútbol (PFA) pidió a la FIFA sancionar a Israel. Lo hizo formalmente en la 74° Asamblea General anual que se desarrolló en Tailandia en mayo de 2024.
En su solicitud, la PFA citó “violaciones del derecho internacional” en Gaza durante el conflicto entre Israel y Hamás, y le recordó a FIFA sus compromisos estatutarios en materia de derechos humanos y contra la discriminación.
Según los planteos de Palestina, los ataques sistemáticos han causado la muerte de más de 582 atletas, incluidos 270 futbolistas. Además, más de 286 instalaciones deportivas en la Franja de Gaza y Cisjordania han sido destruidas.
Además de sostener que la Asociación Israelí de Fútbol (IFA) apoya a las acciones militares en Gaza y Cisjordania, la PFA esgrime un hecho concreto sobre el cual FIFA debería definir una sanción. En los últimos diez años, Israel autorizó a seis clubes ubicados en asentamientos construidos ilegalmente en tierras de Cisjordania a que participen en competiciones locales israelíes.
Sin embargo, en aquel Congreso de 2024, FIFA decidió patear la pelota afuera. Se negó a votar la moción de Palestina y, en su lugar, propuso una investigación exhaustiva sobre las acusaciones. Puntualmente, dijo que analizará la autorización de estos clubes ubicados en territorio palestino.
Un año después, FIFA mantiene su silencio. El pasado 15 de mayo, se celebró en Paraguay el 75° Congreso anual de FIFA y nada. Tampoco sirvió el pedido de respuesta de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) un mes antes.
La AFC, que nuclea a 47 países ―entre ellos, los de Medio Oriente―, le había exigido a la entidad que preside Gianni Infantino que responda la moción palestina: «El tema se ha prolongado demasiado tiempo», expresó en abril el presidente del fútbol de Asia, el bahreiní Salman bin Ibrahim Al-Jalifa.
Con el respaldo de todo el fútbol de Asia, Susan Shalabi, vicepresidente de la Asociación de
Fútbol de Palestina, pidió a la FIFA en su discurso en Asunción que se establezca un plazo de un mes para que la comisión investigadora dé un informe al Consejo de la FIFA, principal órgano en la toma de decisiones de la organización.
“Lo único que pedimos es una actualización clara sobre el estado del asunto y una fecha exacta en la que concluirá la investigación. No esperemos otro año. Necesitamos actuar ya”, dijo Shalabi.
Sin embargo, una vez más, FIFA pateó la pelota afuera. No puso plazos y dijo que esperará el informe que solicitó. El dueño de la pelota juega cuando quiere y con quien quiere.

El recuerdo del Pelé palestino
El mismo lunes en el que Italia derrotó 5 a 4 a Israel, la Selección de Palestina salió a enfrentar a Malasia en un amistoso. Los jugadores palestinos exhibieron una pancarta con la imagen de Suleiman Al Obeid, el delantero que fue asesinado a principios de agosto por las fuerzas israelíes cuando esperaba por ayuda humanitaria.
«Adiós a Suleiman al-Obeid, el ‘Pelé palestino’”, dijo la UEFA en su cuenta de la red social X a poco de conocerse su muerte. El delantero del Liverpool, Mohamed Salah, respondió: «¿Puede decirnos cómo murió, dónde y por qué?«. En pocas horas, el posteo del futbolista egipcio había superado las 90 millones de visualizaciones, convirtiéndose en uno de los tuits más divulgados del año.
Con más de 100 goles jugando siempre en clubes palestinos y 24 partidos en la selección, Suleiman se sumó a esa lista fatal de deportistas que han muerto como parte de los ataques de Israel.
El pasado 6 de septiembre, el exarquero polaco Artur Boruc se mostró con una camiseta Palestina en la previa al amistoso entre leyendas del Celtic y Manchester United. Ese mismo día, en el partido entre Irlanda y Hungría por Eliminatorias, los hinchas locales mostraron pancartas con la leyenda “Show Israel the red card”.
El lema “Mostrale a Israel la tarjeta roja” es parte de una campaña que iniciaron los hinchas del Celtic de Escocia tras mostrar la frase en una pancarta gigante en el partido de Champions League ante Bayern Munich, en febrero. Desde entonces, varias hinchadas europeas lo repiten en diferentes formatos. La idea es instalar el tema y presionar por sanciones a Israel.
Esta semana, el Gobierno del español Pedro Sánchez planteó que está dispuesto a prohibir a la Selección Española participar en el Mundial de Fútbol 2026 si se llega a clasificar Israel. Por su parte, la Federación Noruega de Fútbol anunció que donará el dinero recaudado con la venta de entradas de su próximo partido contra Israel a la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) para ayudar a aliviar el «sufrimiento humanitario» en Gaza.

La campaña y su difusión en redes ha generado al menos que el tema esté en agenda en el viejo continente. Después de todo, fue la UEFA la que impulsó la suspensión de Rusia en 2022. En una entrevista publicada el 3 de septiembre en el medio polaco Político, el presidente de UEFA, Aleksander Ceferin, se refirió a los pedidos de veto a Israel.
“No estoy en favor de suspender a los atletas. ¿Qué pueden hacer ellos para que sus gobiernos detengan la guerra? Es muy difícil”, dijo el dirigente esloveno. “A los clubes rusos se los suspendió por tres años y medio. ¿Eso paró la guerra? No lo hizo”.
Las declaraciones de Ceferin dan cuenta de que UEFA no avanzará sobre el tema. Israel disputará sus partidos de Eliminatorias y, en octubre, volverá a enfrentar a Italia y depende de sí misma para conseguir clasificarse al repechaje.
Palestina, por su parte, ya no tiene chances dentro de las clasificaciones que le corresponden a la Confederación Asiática de Fútbol. Seguirá disputando amistosos y entrenando fuera de su país. El diario italiano La Gazzeta habló recientemente con el DT Abu Jazar sobre cómo es entrenar a la selección de Palestina: “Entrenar a Palestina es una forma de resistencia. Se trata de contarle al mundo nuestro calvario y transformar el dolor en fuerza. Llevas el peso de la esperanza y la resiliencia”.
*Por Gonzalo Reyes para La tinta.
