Volver a contar la historia de la educación
Desde hoy y hasta el 20 de septiembre, se realizan las «Jornadas de Historia de la Educación Argentina y Latinoamericana» en la UNC, ISEP Y UPC. En esta nota, lxs profesorxs y especialistas, Nicolás Arata y Gabriela Lamelas, son entrevistadxs por estudiantes de Ciencias de la Educación de la UNC sobre la relevancia de la formación como futurxs docentes y pedagogxs, y los desafíos en la enseñanza y la investigación. De cara a una movilización federal en defensa de la educación pública y el presupuesto universitario, nos urge volver a tener conversaciones que permitan revalorizar lo público y la producción de conocimiento en humanidades.
Por Camila Anahí Pérez, María Luna Albrichi Palero, Loreley Fernández, Leandro Giménez para La tinta
En un día de movilizaciones en todo el país en defensa de la educación pública y el presupuesto universitario, comienzan las «Jornadas de Historia de la Educación Argentina y Latinoamericana» que se harán eco de conversaciones sobre la coyuntura que vivimos y la revalorización de lo público y la producción de conocimiento en humanidades. Se realizan en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), ISEP (Instituto Superior de Estudios Pedagógicos) y Universidad Provincial de Córdoba (UPC), con convocatoria abierta a toda la comunidad educativa y público en general. Se prevé una participación de más de 500 investigadorxs, docentes y estudiantes provenientes de diferentes puntos del país y de América Latina. Podés inscribirte para participar de las jornadas, en un taller de formación o para visitar sitios de interés histórico y pedagógico.
Cada dos años, la Sociedad Argentina de Investigación y Enseñanza en Historia de la Educación (SAIEHE) organiza estas jornadas para promover la articulación entre investigadorxs, compartir avances de investigación y fomentar el intercambio colectivo. La SAIEHE es una red científica y federal que nació en 1995 en un contexto neoliberal bajo la necesidad de articular el trabajo de historiadorxs de la educación y equipos de cátedras de Historia de la Educación de todo el país. A partir de encuentros, se constituyó en sociedad civil y actualmente cuenta con casi 300 socixs. Con una perspectiva federal y latinoamericana, nuclea a investigadores, investigadoras, docentes y estudiantes de diferentes instituciones, universidades e Institutos de Formación Docente del país.
En esta edición, las jornadas contarán con diversas mesas temáticas, talleres, paneles y visitas guiadas, con la participación de referentes del campo, docentes, estudiantes y egresadxs. Este encuentro propone un diálogo federal e intergeneracional, con la presencia de importantes intelectuales y personalidades de la cultura como Adriana Puiggrós, María Teresa Andruetto, León Gieco, Dora Barrancos, Rita Segato, Inés Dussel, Marcelo Caruso, Julia Rosemberg y Daniel Santoro.
Estudiantes de Ciencias de la Educación nos reunimos a conversar con Nicolás Arata, profesor de Historia en la Educación en la UNIPE, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y presidente de la Sociedad Argentina de Investigación y Enseñanza en Historia de la Educación (SAIEHE); y con Gabriela Lamelas, titular de la cátedra de Historia de la Educación Argentina de la UNC y secretaria académica de la SAIEHE, ambxs docentes de la carrera de Ciencias de la Educación.

―Este año, la consigna de las jornadas es “Volver a contar. Conexiones, rupturas y articulaciones históricas entre educación, cultura y política”. ¿Qué significa ese lema?
―Para Arata y Lamelas, “volver a contar” refiere, por un lado, a la necesidad de imaginar respuestas ante la actual coyuntura política; un tiempo que presenta rasgos inéditos para la historia argentina. Parten de una constatación: no pocos adultxs endilgan a los jóvenes la responsabilidad por haber votado a Milei, que desde un primer momento buscó la reducción del Estado y promovió la lógica del “sálvese quien pueda”. Ahí, nos dicen, hay un problema a pensar.
Para ambos, “volver a contar implica volver a pensar las formas en que transmitimos nuestra historia”. Lejos de la culpabilización, Arata reconoce una responsabilidad con respecto a la mirada que pueden construir lxs jóvenes.
“Creemos que los adultos somos quienes debemos repensar de qué manera transmitimos aquello que consideramos que es importante para la vida en común, aquello vinculado con lo educativo, con la defensa de la universidad pública o de nuestro sistema educativo. De esa revisión no está eximida la enseñanza de la Historia de la Educación”.
El otro componente importante es la dimensión federal del relato y explica: “No se trata de un volver a contar que incorpore las historias provinciales, pero continúe centrándose en Buenos Aires, o que no revise los tópicos ya consagrados de la historia de la educación sin hacer lugar a nuevos enfoques. Más bien, de lo que se trata es de reconocer las historias emergentes, los nuevos sujetos y los históricamente relegados, los silencios y los olvidos de la historia de la educación. Esto no se logra rechazando el importante trabajo previo, sino aprendiendo a poner en remojo los viejos saberes a la luz de los desafíos inéditos que enfrentamos y a permitirnos reconstruir relatos que articulen de manera novedosa la cultura, la política y la educación”.
―Pero ¿de qué manera los aportes realizados por la investigación en Historia de la Educación ayudan a seguir pensando la enseñanza y la formación docente en la actualidad? ¿Cuáles son sus desafíos?
―“Estamos convencidos de que una perspectiva histórica siempre nutre, enriquece y fortalece la investigación educativa”, señala Lamelas y destaca la importancia de mirar al pasado también la potencialidad que brinda para leer y analizar la realidad actual: “Nos interesa pensar una historia de la educación que se ponga en conversación, nutra, enriquezca el pensamiento sobre las problemáticas educativas contemporáneas”. En este sentido, la historia de la educación brinda un lente que nos permite comprender nuestro pasado, interpretar el presente como también proyectar a futuro. Y sobre los desafíos que representa educar y formar investigadorxs en la contemporaneidad, agrega que la historia de la educación tiene que ser un asunto fundamental en nuestras reflexiones, pero también tiene que traducirse en iniciativas y propuestas.


Tanto Arata como Lamelas sostienen de manera insistente y enfática la promoción de la iniciación en la investigación para jóvenes, pero también de espacios de trabajo, de formación, de capacitación, de divulgación, de comunicación pública de lo que se hace junto con los institutos de formación docente, estudiantes, educadorxs. Esto resulta sumamente importante en un contexto donde el Gobierno nacional, por un lado, recorta becas y programas que incentivan la formación de investigadorxs y la producción de conocimiento científico, y por otro, deslegitima constantemente las ciencias sociales y humanidades. Es necesaria la formación de un conocimiento crítico, riguroso y sistemático, eso implica que “a esas y esos futuros investigadores primero hay que prepararlos”, plantea Arata. En esta dirección, las jornadas apuestan también a la formación de nuevxs investigadoxs, ofreciendo una gran cantidad de talleres, clínicas metodológicas e, incluso, visitas a sitios de interés pedagógico para intercambiar y discutir de manera colectiva.
―¿Cuáles pueden ser los sentidos de enseñar Historia de la Educación a quienes van a ser docentes o pedagogos/as? ¿Por qué habríamos de enseñar algo que es del orden del pasado cuando nuestro presente está atravesado por dudas, incógnitas y novedades?
―“Enseñar Historia de la Educación es prevenir de caer en el síndrome de creer que la fiesta empieza cuando uno llega. Nuestro sistema educativo, nuestra universidad, el campo de la educación tienen historia y, si no la conocemos, vamos a caer en el error de creer que las instituciones no tienen más historia que la de su novedad. Cuando, en realidad, lo que hay que hacer es interpretar, entender cuáles son los grandes direccionamientos que atraviesan estos espacios, estas instituciones, estos campos de conocimiento, como condición para poder transformarlos”, afirma el profesor.
La historia de la educación puede devenir un saber aplicado para incidir en los procesos en curso en el campo educativo. Además, enfatiza, “hay en el pasado un conjunto de experiencias, de iniciativas, de proyectos que no han logrado triunfar o que no han logrado imponerse que creemos que vale la pena conocer».
«Hay elementos democratizantes en la historia de nuestra educación que hoy, en este contexto tan complejo, sería absolutamente imprescindible recuperar para sentar posición respecto al desmantelamiento del sistema educativo, la privatización de la educación pública, el desfinanciamiento, la ruptura de la trama social y educativa”.
Señala la necesidad de articular el para qué de lo que enseñamos con un para quién enseñamos, reconociendo que «los públicos y lxs estudiantes han cambiado”.
En un presente marcado por la deslegitimación de las humanidades y el ataque hacia la universidad pública, la conversación con Gabriela Lamelas y Nicolás Arata subraya que la historia de la educación no es un mero estudio del pasado, sino una herramienta indispensable para comprender y transformar el presente, y proyectar un futuro más justo.
La consigna «volver a contar» nos revela una confluencia crucial entre la rigurosidad académica y las inquietudes estudiantiles, emergiendo una invitación a repensar críticamente cómo se transmite la historia de la educación. No repetir relatos hegemónicos, sino incorporar dimensiones federales, nuevos sujetos y enfoques que nos permitan repensar y resignificar lo común que hace a la educación pública, desde los márgenes y desde la diversidad que caracteriza nuestros territorios.
**Por Camila Anahí Pérez, María Luna Albrichi Palero, Loreley Fernández, Leandro Giménez para La tinta / Imagen de portada: Fernando Bordón para La tinta.
*Voces en Educación es una columna institucional de la Escuela de Ciencias de la Educación (ECE) de la UNC, un espacio de comunicación pública de la ciencia del campo educativo local.
**Estudiantes de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, y miembrxs del Centro de Estudiantes.
