Cuando ganar un concurso no alcanza: más de mil investigadores esperan sus altas en CONICET desde hace dos años

Cuando ganar un concurso no alcanza: más de mil investigadores esperan sus altas en CONICET desde hace dos años
16 septiembre, 2025 por Soledad Sgarella

La espera interminable de más de mil científicos y científicas que ganaron su ingreso a planta del CONICET expone una crisis política y presupuestaria que amenaza el sistema científico argentino. En Córdoba, Victoria Perissinotti y Andrés Hernández cuentan cómo, tras años de formación y compromiso, siguen atrapados en un limbo laboral sin respuestas ni nombramientos formales. El ajuste presupuestario y la falta de voluntad política ponen en riesgo no solo carreras individuales, sino la continuidad de proyectos y equipos de trabajo fundamentales para el país.

El 7 de septiembre se cumplieron dos años desde que el CONICET anunció los resultados del concurso 2022 para ingresar a la Carrera del Investigador Científico. Para más de 850 personas en todo el país, fue el final de un recorrido exigente, con más de una década de formación, publicaciones, doctorados y experiencia en investigación. O al menos, eso parecía.

Lo que siguió no fue un reconocimiento estatal ni un contrato formal, sino una espera sin respuestas, sin sueldo y sin derechos laborales. Hoy, ya no son 850; son 1250 investigadores e investigadoras —tras la última convocatoria de 2023— quienes se encuentran en un limbo institucional, sin nombramientos ni garantías, en un contexto de ajuste presupuestario, desfinanciamiento del sector y una creciente precarización dentro del sistema nacional de investigación.

Un concurso ganado… y congelado

Para ingresar a CONICET, las personas postulantes deben atravesar un concurso público riguroso, evaluado por comisiones de especialistas. No basta con tener un doctorado: se exige producción científica relevante, experiencia, trabajo en equipo, planificación de proyectos y compromiso con el entorno académico y social.

Quienes lograron pasar ese filtro en 2022, hoy esperan desde hace 24 meses que se les otorgue el cargo que se ganaron por concurso y trayectoria. El problema no es administrativo. Desde el propio CONICET, los investigadores recibieron respuestas ambiguas: oficialmente, se trata de una “cuestión presupuestaria”; informalmente, “no hay voluntad política” para efectivizar las designaciones.

A eso, se suma la paradoja de los fondos internacionales: según informes oficiales, el Estado argentino no ejecutó al menos 53 millones de dólares disponibles del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinados específicamente a fortalecer la ciencia y pagar becas. El dinero existe. La decisión política no.

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Imagen: La Voz.

Desde Córdoba, dos voces entre mil

Para entender el impacto real de este parate, hablamos con dos investigadores cordobeses que ganaron su lugar en la carrera científica, pero siguen esperando.

“11 años apostando al conocimiento colectivo”

Antropóloga, investigadora, extensionista y docente, Victoria Perissinotti ingresó al CONICET en 2014 con una beca doctoral. Desde entonces, lleva más de una década trabajando con mujeres migrantes y con trabajadores de la economía popular, acompañando sus procesos organizativos y luchas por derechos fundamentales: vivienda, acceso a la ciudad, seguridad social.

“Cuando me salió el ingreso en octubre de 2023, dos días antes del ballotage presidencial, fue una alegría enorme. Era el reconocimiento a 11 años de trabajo, estudio, investigación comprometida”, cuenta. Pero la alegría duró poco: “Ese ingreso nunca se efectivizó. Hoy sigo con una prórroga de beca posdoctoral. Otros compañeros directamente no tienen nada”.

Su proyecto, pensado en diálogo con áreas estatales de Córdoba, buscaba fortalecer políticas públicas para sectores informales. Pero la situación actual pone en riesgo todo ese trabajo colectivo.


“Lo que ocurre con estos recortes es que se paralizan líneas de investigación que hace muchos años vienen apostando a la construcción de conocimiento público. No es solo un impacto individual: se desarticulan equipos, se pierde lo que construimos con y para la sociedad”.


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Imagen: CONICET.

«El congelamiento de los ingresos supone un freno y desaprovechamiento de años de inversión en investigación»

Andrés Hernández es parte de los 845 investigadores seleccionados en la convocatoria 2022 que aún no recibieron el nombramiento. Su situación, como la de cientos de colegas, es un limbo laboral: ganaron un concurso, pasaron todas las evaluaciones, pero el puesto no se activa.

“Hasta el año 2023, CONICET tenía una convocatoria anual de ingresos que ofrece la oportunidad a quienes vienen haciendo carrera científica de incorporarse al organismo con dedicación exclusiva a la investigación”, explica. Esa estructura, que funcionó durante décadas, está ahora congelada por decisión del Gobierno nacional.


“Hay que tener en cuenta que se trata, en su gran mayoría, de becarios y becarias que durante años vinieron desarrollando proyectos individuales y colectivos de investigación, y recién al ingresar a la carrera de investigación científica alcanzan su primer puesto de trabajo formal con aportes y seguridad social”, dice Andrés.


Y eso tiene consecuencias personales, sí, pero también estructurales: “Hoy nos preocupa no solo la posibilidad de continuar con nuestros proyectos, sino la sostenibilidad del propio sistema científico y la continuidad de los equipos de trabajo”.

En su caso particular, el impacto es concreto: “Desde hace varios años, veníamos conformando un equipo de trabajo que se dedica al estudio de las problemáticas que afectan a las juventudes en ciudades pequeñas y medianas. La situación actual ha frenado nuestros desarrollos y nos mantiene en la incertidumbre total”.

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Imagen: La Voz.

Hernández insiste en algo que se suele olvidar: detrás de cada ingreso suspendido, hay más de una década de formación financiada por el propio Estado. “Cuando una persona llega a esta instancia, tiene detrás al menos 12 años de formación, lo que implicó un gran apoyo por parte de la sociedad en su paso por la universidad y gracias al acceso a becas y otra fuente de financiamiento en los proyectos”. Y lo dice con claridad: “El congelamiento de los ingresos supone un freno y desaprovechamiento de años de inversión en investigación, y las pérdidas y costos de recomponer eso son incalculables”.

Lo que está pasando no es técnico ni administrativo: es político. “Estamos peleando no solo por nuestros ingresos, sino por el sostenimiento de un sistema científico reconocido a nivel mundial y que hoy está siendo desarmado en medio de mentiras, ocultamientos y argumentos obscurantistas”, afirma el investigador.

Ciencia en emergencia

Los casos de Victoria y Andrés son apenas dos entre más de mil. Pero su situación resume el drama de un sistema científico paralizado. Según el relevamiento del grupo EPC (Economía, Política y Ciencia), desde que asumió Javier Milei, se perdieron más de 4000 puestos en el sistema nacional de ciencia y tecnología. Se congelaron ingresos al CONICET, se desarticuló la Agencia Nacional de Promoción Científica, se suspendieron becas y se interrumpieron líneas enteras de financiamiento. Así, el Estado argentino pierde capital humano estratégico: cada vez más investigadores migran o se reconvierten profesionalmente. Lo que costó años formar, se pierde en meses. 

“Dos años. Nada que festejar”, dice una de las publicaciones del Colectivo de Ingresantes. Pero rematan con una promesa:  “Resistiremos y lo reconstruiremos, porque defendemos el futuro del país que amamos”.

*Por Soledad Sgarella para La tinta / Imagen de portada: Colectivo Ingresantes a CONICET.

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Palabras claves: Ciencia y Tecnología, CONICET

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