Discapacidad y deporte: el ajuste en ANDIS y ENARD golpea a atletas adaptados
Daiana Moura es nadadora con ceguera. También es abogada, pero desde que se retiró en 2024 no consigue trabajo. Celebra que el Congreso haya frenado el veto a la Emergencia en Discapacidad porque “es un atropello” del presidente Milei. Como ella, otros deportistas han denunciado la difícil situación que atraviesan por la dificultad de tramitar las pensiones del ANDIS y la falta de oportunidades.
Por Gonzalo Reyes para La tinta
El jueves pasado, el Senado desactivó el veto presidencial sobre el proyecto de Ley de Emergencia en Discapacidad. Con 63 votos a favor y solo 7 en contra, la Cámara Alta consiguió rechazar el veto y sostener la iniciativa, algo que no ocurría desde 2003.
Durante estos últimos meses, la situación que atraviesa la discapacidad ha sido parte de la agenda política y mediática, y se instaló como tema de discusión. También generó diferentes movilizaciones contra las políticas de recorte del Gobierno nacional y puntualmente contra el proceso de revalidación que exigió la ANDIS para seguir percibiendo las pensiones por discapacidad.
En ese marco, los atletas de deportes adaptados también alzaron su voz para dar a conocer su opinión y la realidad que atraviesan. Deportistas que han representado a sus provincias y han defendido al país en importantes competencias, hoy experimentan la contradicción de sentirse atacados y tener que defenderse de esta crisis.
“Hace un año estoy buscando trabajo y no consigo nada. Estoy en una situación económica terrible”. Así comienza el testimonio de Daiana Moura, nadadora ciega de 34 años y abogada de profesión. Luego de su retiro en noviembre de 2024, convive con una amarga sensación: “Habiendo pasado por un trayecto profesional en el que representé a dos provincias y al país, hoy no puedo pagar un alquiler”.
Su trayectoria incluye dos Juegos Parapanamericanos, donde alcanzó un destacado cuarto puesto en los 400 metros libre en Lima 2019. Sus inicios fueron en Olavarría, provincia de Buenos Aires, de donde es oriunda. Tras hacer una pausa en su carrera deportiva para completar sus estudios en Derecho, se recibió en 2015 y regresó a las piscinas.
Las limitaciones para disponer de horarios y espacios de entrenamiento la trajeron hasta Córdoba y las piletas del Kempes fueron la mejor opción para destacarse aún más. Ni la pandemia la detuvo. Con la pensión, más las becas de Nación y de la provincia de Córdoba, pudo dedicarse exclusivamente a lo deportivo. Pero hoy, la situación es totalmente opuesta: se siente abandonada.
“La verdad hoy me pregunto si vale la pena toda esa dedicación, porque después, cuando ya no servimos para la actividad, quedamos literalmente tirados”, expresó Daiana a La tinta.

Actualmente, se sostiene solo con la pensión del ANDIS, ya que dejó de percibir sus becas como deportista. Pese a tener un título universitario y experiencia laboral en el sector público, reconoce que aún hay muchos prejuicios para dar trabajo a las personas con discapacidad. “Siento que todos los organismos a los que representé me dejaron tirada, como les pasa a todos los deportistas que se retiran”.
Si bien le hubiera gustado poder estudiar una carrera vinculada a las tecnologías, su ideal de querer ayudar a otras personas en situación de vulnerabilidad hizo que se enfocara en el derecho y más específicamente en el área de minoridades y familia. Como parte de sus estudios, que desarrolló en Azul en la Universidad Nacional del Centro, hizo sus prácticas en el juzgado de Familia de Olavarría.
“Lo que está pasando hoy con los derechos de las personas con discapacidad me parece un atropello”, dice Moura respecto a la insistencia del Gobierno nacional en vetar la Emergencia. “En su discurso, el presidente ha dejado en claro que tener una discapacidad no es culpa del Estado y, por ende, el Estado no tiene que hacerse cargo. Entonces, si el Congreso no hace algo, esto va a seguir así”.

Desde Buenos Aires a Mendoza, los deportistas no se callan
Son varios los deportistas que hablaron en los últimos días respecto a la difícil situación que atraviesan las personas con discapacidad. Si ser deportista amateur es difícil, ser deportista adaptado es doblemente difícil.
Como atletas de alto rendimiento, admiten que la desfinanciación del ENARD en los últimos diez años ha reducido cada vez más las becas y el apoyo para sostener sus entrenamientos, sus viajes, sus elementos para la competencia. Como personas con discapacidad, han padecido el proceso de revalidación de la ANDIS y la dificultad para realizar trámites desde la agencia.
María José Quiroga, ciclista ciega de San Juan, denunció que actualmente es muy difícil tramitar un certificado de discapacidad a través de la ANDIS. También señaló al medio Doble Amarilla que mientras la agencia nacional no apoya al deporte, la ayuda desde ENARD es cada vez menor. Vale recordar que el desfinanciamiento al Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo comenzó cuando Mauricio Macri eliminó en 2017 la alícuota del 1% sobre la telefonía celular que lo financiaba y le daba independencia presupuestaria.
El riojano Gabriel Sosa, que participó en silla de ruedas en Tokio 2020 y fue medallista de bronce en los Parapanamericanos de Lima en 2019, contó la odisea que vivió para no perder su pensión de la ANDIS. Como a muchos, la carta documento del Gobierno nacional para revalidar su condición le llegó a su viejo domicilio en La Rioja. Como no le aceptan su nuevo domicilio en Buenos Aires, donde entrena y se desarrolla, tiene que viajar a su provincia constantemente para cumplimentar el trámite.
Juan Carlos Montenegro, mendocino y quíntuple campeón ciego de ajedrez paralímpico, contó que nunca pudo acceder a la pensión. Le dijo a Radio 10 que ahora con las nuevas disposiciones de la ANDIS, “una persona ciega si tiene un familiar que lo pueda bancar, aunque sea de tercer grado, lo tiene que bancar ese familiar”. Juan admitió que su familia no tiene las dificultades que atraviesan otras familias, pero también señaló que no se trata de eso: “Va más allá de eso, tenemos una vida, tenemos derechos y necesidades”.
Otro caso resonante fue el de Marcelo Prestes, maratonista ciego que corrió la Maratón de la Ciudad de Córdoba el pasado 6 de julio, donde logró el primer puesto en su categoría de 21K. “Estoy comiendo muy justo, una vez al día”, explicó en AM990 de Buenos Aires. Marcelo se enteró que perdió la pensión el pasado 14 de agosto, fecha en la que debía cobrar los 295.000 pesos y no se lo habían depositado. También contó que paga el alquiler con la ayuda de allegados y conocidos del atletismo que organizan colectas. Su trabajo diario es cantar en los trenes de la línea San Martín.

Por su parte, Daiana Moura sigue buscando trabajo. En su charla con este medio, aclara que busca empleo no solo en el ámbito jurídico, sino también en empresas. Dice que tiene experiencia en atención al cliente y que si algún call center la llama, aceptaría la propuesta.
“Me basta con tener un ingreso porque hoy solo cuento con la pensión. Mis viejos me ayudan con el alquiler, pero si esto no cambia, tendré que volver a vivir con ellos”, dice la nadadora y abogada de 34 años que ya no teme perder una competencia, sino algo más que eso: “Cuando uno logra una independencia, perderla es un retroceso enorme”.
*Por Gonzalo Reyes para La tinta / Imagen de portada gentileza Daiana Moura.
