«Tomás Barceló Cuesta es cubano y cordobés, y queremos que su obra ilumine el mundo»
Este jueves, se inaugura en el Centro Cultural de la UNC un homenaje al periodista, docente y fotógrafo cubano-argentino, Tomás Barceló Cuesta, que falleció hace quince años en la ciudad de Córdoba.
La conmemoración contempla varias actividades durante todo el próximo mes: conversatorios con familiares y fotoperiodistas; una muestra fotográfica blanco y negro que permanecerá disponible hasta el 29 de agosto; y un Catálogo Digital con entrevistas, textos curatoriales y ensayos fotográficos a color, que puede adquirirse por una módica suma.
El proyecto cuenta con la dirección general de Irina Morán, compañera de Tomás, y Lucía Barceló Morán, hija de ambos.

La propuesta integral encuentra la luz este año y logra materializarse gracias a que fue seleccionada por la Fundación Tania Abrile y la Convocatoria de Proyectos de Fotografía CCU 2025, pero es algo que Irina y Lucía, junto a personas amigas de Córdoba y La Habana, querían encarar hace ya tiempo.
«Teníamos incluso la ambiciosa y costosa idea de producir un documental, pero después la realidad nos ubicó en términos de posibilidades. Ordenar una obra tan inmensa como la de Tomás implica no solo tiempo, observación, lecturas y cuidado para depurar, sino también disponer de recursos económicos que no tenemos«, explican las directoras del proyecto en diálogo con La tinta, que finalmente decidieron materializar el proyecto por etapas.
Lucía se encargó de hacer «una curaduría amorosa» de las imágenes tomadas por su papá, mientras Irina supervisaba los textos con Fernanda Juárez y diseñaba junto a Florencia Bacchini el sitio web tomasbarcelocuesta.com.ar.

La obra de Barceló Cuesta está profunda e íntimamente ligada a la vida cotidiana cubana de los años noventa, durante esa década signada por las dificultades del bloqueo económico de EE. UU., conocida como el Período Especial.
«En esos años, Tomás retrató a su pueblo con amor, rabia y ternura. Casi sin proponérselo, creó una obra que hoy es una referencia tanto antropológica, política como poética de aquellos años analógicos», sostiene Irina.
Llegaría a Argentina por primera vez en 1998, en el marco del Congreso Internacional de Comunicación y Globalización que se realizó en la UNC. Tomás era parte de una pequeña delegación de periodistas de la revista centenaria Bohemia, que fue invitada por la Facultad de Comunicación (entonces la ECI).
Luego, se radicaría en Córdoba de manera definitiva en el 2001, en plena crisis y con el grito callejero del “¡que se vayan todos!”.
«‘Qué locura… a qué país he llegado’, solía decirme entonces. Pero Córdoba lo recibió con un amor infinito. Aquí no solo se animó a ampliar su familia, también tuvo la posibilidad de escribir en diferentes medios y revistas, publicar dos novelas, cultivar nuevas amistades y generó un legado generoso que también supo transmitir como docente de fotografía periodística», recuerda Irina.

—¿Por qué recuperar la mirada de Tomás en este momento particular?
— El homenaje a su obra llega a quince años de su fallecimiento. Y, de manera paradójica, este 2025 nos encuentra con un Gobierno nacional que pretende naturalizar la crueldad hacia la niñez, las personas con discapacidad, nuestros mayores, la universidad, la ciencia y la salud pública.
Es otro tiempo de crisis y sentimos que es un momento necesario en donde el propio Tomás se hubiera levantado a decir más de cuatro verdades desde la fotografía, el periodismo o la ficción. Así que creemos que traer hoy sus imágenes es un acto de resistencia para inspirarnos y recuperar la cultura como herramienta de encuentro, comunidad y transformación social.
—¿Y cómo convive en su trabajo esa dicotomía entre arte y periodismo?
—Tomás era un juego de contrastes tremendos. Alegre y melancólico. Cultor de sus amistades y, a la vez, solitario. Lector voraz. Romántico, seductor. Cabrón, rezongón. Jodedor, irreverente. Sensible, agudo, observador. Enemigo de las jerarquías, pero sumamente exigente en su oficio como fotógrafo callejero y cronista de su tiempo.
En Cuba, sus colegas decían que era demasiado artístico para la fotografía de prensa y demasiado documentalista para la fotografía artística. Lo cierto es que su obra es imposible de encorsetar. Para él, la literatura, la fotografía y el periodismo nacían de una misma pulsión: narrar sin concesiones aquello que conmueve y es capaz de dejar una huella.

—Por último, decís que armar un catálogo para mostrar la obra de Tomás es, en tus palabras, “un gesto de amor”. ¿A qué te referís?
—Silvio Rodríguez dice que “solo el amor alumbra lo que perdura”. Y nadie puede amar aquello que no conoce. Ciertamente, hay mucho amor detrás de todo este proyecto. Sentimos que es muy necesario reflexionar sobre el ejercicio del fotoperiodismo, la ética y el compromiso que genera el oficio. Y este proyecto viene a sumar a los diferentes espacios que trabajan desde esos sentidos.
Detrás de cada institución que posibilitó esta muestra, hay personas concretas con la voluntad política de hacer este reconocimiento y homenaje. Y también un sinnúmero de amigas y amigos que siempre estuvieron cerca y nos alentaron a mantener viva la memoria de Tomás.
Tomás es de Cuba, sí. Pero también es de Córdoba. Y queremos que su obra ilumine a nuestra América y al mundo.
📍 Jueves 14 de agosto – 17:30 h – Centro Cultural UNC (Obispo Trejo 314, Córdoba).
Conversatorio inaugural y homenaje a Tomás Barceló Cuesta
Carlos Máximo Ferreyra – Editor, Ediciones Recovecos
Nicolás Bravo – Fotoperiodista cordobés
Fernanda Juárez – Docente y escritora
Irina Morán – Periodista y compañera de vida de Tomás
🎤 Modera: Lucía Barceló Morán
📍 Jueves 21 de agosto – 17:30 h – Centro Cultural UNC
Charla «Antropología y Fotografía: diálogos entre imagen, cuerpo y territorio»
Natalia Bermúdez – IDACOR – UNC
Ayelén Koopmann – Fotógrafa e investigadora
Natalia Roca – Fotógrafa documental
🎤 Modera: Irina Morán
*Por Ezequiel Luque para La tinta / Imagen de portada: archivo familiar.
