La Docta indígena: memoria viva contra el negacionismo en Córdoba
La Editorial Indígena HEN lanza en preventa (Des)Memorias de la Docta: procesos contemporáneos de emergencia étnica en Córdoba, una obra del historiador y antropólogo José María Bompadre que revisita archivos coloniales, legislaciones y discursos académicos para mostrar cómo se construyó la negación de la indigeneidad en Córdoba. Pero también documenta, desde una antropología colaborativa, cómo las comunidades del pueblo comechingón reactivan memorias, disputan identidades y cuestionan la matriz colonial que aún persiste.
Por Magdalena Doyle para La tinta
En Córdoba, la historia oficial repite desde hace más de un siglo que los comechingones desaparecieron, absorbidos por el mestizaje o víctimas de un destino inevitable. Se trata de dispositivos negacionistas de la aboriginalidad cordobesa, que siguen operando en el presente de la política provincial y de los discursos oficiales sobre la identidad.
Pero en los intersticios de ese relato, entre archivos ocultados y memorias familiares violentamente silenciadas, persiste otra verdad: la de pueblos que nunca dejaron de existir y que hace décadas se reorganizan para reclamar tierras, identidad y justicia. (Des)Memorias de la Docta: procesos contemporáneos de emergencia étnica en Córdoba, la obra de José María Bompadre basada en su tesis doctoral, aborda esta resistencia silenciada y la emplaza en el centro del debate sobre la identidad cordobesa.
El trabajo ―prologado por Diana Lenton, referente internacional en estudios sobre política indigenista y genocidios― analiza cómo el Estado, desde la colonia hasta el presente, construyó un dispositivo sistemático de negación de la existencia comechingona. Bompadre rastrea esta operación en documentos coloniales que redujeron a los pueblos originarios a “barbudos miscegenados”, en leyes del siglo XIX que legalizaron el despojo de sus tierras comunales y en discursos académicos que los declararon extintos. A la vez, a través de un trabajo etnográfico realizado entre 2011 y 2015, muestra cómo las comunidades, lejos de aceptar ese destino, se reapropiaron de esas categorías para revertir las condiciones que las estigmatizan, excluyen e invisibilizan.
Para ello, el libro problematiza las nociones de pureza y mestizaje asociadas popularmente a la génesis del sujeto comechingón, tal como expresa Diana Lenton en el prólogo. Y, de la mano con esto, cuestiona la negación de su indigeneidad, que es uno de los fundamentos para la continuidad del despojo de sus territorios.
A lo largo de las páginas ―y con fundamento en un extenso trabajo etnográfico así como de revisión de archivos coloniales y registros arqueológicos―, va poniendo en cuestión la homogeneización de las identidades indígenas de esta región, recuperando los propios procesos de memorias de las comunidades, dando cuenta de los múltiples modos de hacer comunidad y explorando trayectorias tan diversas como diversos son los territorios y las luchas que fueron haciendo frente al despojo. Así, un eje central del libro es la agentividad indígena, la historia y fuerza propia en la disputa por el modo de ser nombrados, legislados, territorializados.

A la vez, una clave de este libro está en el compromiso político epistémico desde el que surgió y que trasciende al mismo trabajo. José María Bompadre no es un observador neutral: acompaña asambleas, marchas y rituales, de modo que la investigación se va entramando, elaborando junto a las comunidades. Esta antropología colaborativa —como la define Lenton—permite documentar un fenómeno invisibilizado en las agendas sociales, políticas y mediáticas de Córdoba: el crecimiento de las comunidades del pueblo comechingón, que pasaron de 19 a más de 40 en una década, muchas de ellas urbanas y pluriétnicas.
En paralelo, el autor expone la violencia actual: la derogación de la Ley Nacional 26160 (que buscaba frenar el despojo de territorios indígenas), la adhesión de Córdoba al Régimen de Grandes Inversiones (RIGI) y los fallos judiciales que niegan derechos básicos, como en los casos de las comunidades Las Tunas (Cosquín) y Pluma Blanca (Sierras Chicas).
(Des)memorias de la Docta, de la Editorial Indígena Hen, no es solo un diagnóstico. Es, como dijimos, un telar que se construye en diálogos heterogéneos ―diálogos en las comunidades, con archivos, con historiadores y antropólogues indígenas― y en el que se visibilizan estrategias de lucha y saberes que podrían inspirar otros movimientos. En tiempos donde el Gobierno nacional impulsa un negacionismo activo, estas páginas son un recordatorio de que la memoria indígena sigue viva, disputando y proponiendo un horizonte colectivo.
En definitiva, podemos aventurarnos a decir que este libro es, a la vez, un acto de justicia histórica y una práctica de ciudadanía: para quien lo escribió, pero, sobre todo, para las comunidades que hablan en él. Y también para todes quienes lo leamos, quienes podamos encontrar en él una mirada sobre la memoria de Córdoba donde se repone la palabra, el sufrimiento y los saberes indígenas, apostando a construir, desde allí, un territorio provincial menos injusto.
Esa trama en la cual el libro emerge también se extiende a la decisión de cómo y dónde publicarlo. (Des)memorias de la Docta fue editado por la Editorial Hen, una editorial indígena que apuesta por la memoria, la disputa contra discursos hegemónicos sobre el cordobesismo y la apuesta permanente por, como dice el autor, reponer en palabras la continuidad viva de la presencia indígena en Córdoba.
*Por Magdalena Doyle para La tinta / Imagen de portada: La tinta.
