Ánimo otaku: es de mi agrado informar que han vuelto los jueves de Dan Da Dan

Ánimo otaku: es de mi agrado informar que han vuelto los jueves de Dan Da Dan
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17 julio, 2025 por Sasha Hilas

Luego de una pausa de meses, regresa Dan Da Dan con su segunda temporada. El anime basado en la obra del mangaka Yukinobu Tatsu se estrenó en Netflix y Crunchyroll prometiendo ser uno de los animes más queridos de esta temporada.

Por Sasha Hilas para La tinta

Muchas mujeres con carácter y varones tímidos vimos en los protagonistas de Dan Da Dan a nuestros yoes adolescentes. Freaks, nerds, ñoñxs y ovejas negras pueblan este anime tan divertido como profundo. Desde el comienzo, la serie ofreció personajes marginales que no se adaptan al deber ser, sino que siguen la senda de su verdadero yo, a pesar de que esto implique el riesgo del prejuicio y la burla escolar.

Dan Da Dan (+16) parte de la premisa de un mundo contemporáneo donde los fantasmas, los demonios ―yōkais― y los aliens son reales. Momo Ayase es una chica con un fuerte sentido de la justicia, nieta de una medium y que cree en los fantasmas. En otra división de su mismo año, está Ken Takakura, un chico tímido que sufre acoso escolar, le cuesta hablar en voz alta, cree en los aliens y le encanta lo oculto. Ambxs se conocen por un golpe del destino y su amistad comienza con una prueba de valor: Momo no cree en los aliens, así que Ken la reta a ir a un edificio abandonado donde se avistan ovnis, mientras que Ken, apodado ahora Okarun ―en un juego de palabras con “oculto”― es desafiado a entrar a un túnel donde vive el demonio de la Turbo Abuela, debido a que no cree en la existencia de los fantasmas y los demonios.


Como toda comedia de enredos, el resultado es: Momo y Okarun descubren que aliens y fantasmas son reales. Mientras Momo descubre que tiene poderes psíquicos, Okarun lleva a cuestas una maldición de la que sacará provecho.


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Imagen: Dan Da Dan.

La trama delirante y absurda no da un solo respiro. Ya el primer capítulo nos muestra el nudo principal de la serie: el contacto entre el mundo humano y el sobrenatural a partir de la experiencia de estos dos adolescentes que se verán metidos en más de un problema. A diferencia de otras historias, Dan Da Dan no da mayores explicaciones sobre el origen de los aliens y los fantasmas ni se demora durante muchos capítulos en mostrar el entrenamiento de sus personajes con nuevas habilidades.


Dan Da Dan avanza a una velocidad vertiginosa, entre el entretenimiento y el abordaje de temas delicados que todavía no ocupan un lugar prioritario en el debate público japonés. Debido a la velocidad, logra un equilibrio difícil de mantener entre escenas fuertes y escenas cómicas, que chocan desde el primer capítulo. Casi como un tiro irónico y satírico a los animes clásicos con los que muchxs millennials crecimos, antes de que el género se volviera más sobrio y cuidado, la serie también contiene pequeños guiños eróticos ―ecchi― en la trama.


La serie se arriesga a traer algunos de los grandes tópicos de los animes para adolescentes, solo para mostrar que no los incorpora seriamente: al final, la protagonista es una mujer fuerte y avispada en lugar de una chica débil, el co-protagonista es un varón tímido y frágil en vez de un muchacho duro que se las sabe todas, los demonios no son ni malos ni buenos y los seres humanos muestran su crueldad inmediatamente después de hacernos pensar que eran las víctimas.

Animada por el estudio Science Saru, cuenta con animaciones de primer nivel, que buscan la interpelación a través de la exageración de la perspectiva ―a veces, hasta lo grotesco―, y sostiene el dinamismo y un gran atractivo en el uso del color durante todos los capítulos. Aunque la serie es divertidísima, también nos regala momentos de extrema ternura. El desarrollo de los protagonistas, Momo y Okarun, nos muestra la emergencia de una amistad y amor fuera de lo común. Momo es quien da color a la vida de Okarun ―tal como lo muestra el opening de esta temporada― e interviene en ella dándole motivos para salir afuera de su coraza de timidez.

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Imagen: Dan Da Dan.

Dan Da Dan tampoco nos ahorra momentos de tristeza. A través de personajes, en principio, divertidos, expone realidades cruentas y justicias pendientes. Es muy notable el lugar que ocupa la violencia hacia las mujeres en la serie, que vuelve en forma de venganza por medio de demonios, fantasmas y espíritus ―como la Turbo Abuela, que se cobra los genitales de sus víctimas masculinas―, al mismo tiempo que sus personajes femeninos no dudan en poner en su lugar a quienes las molestan. Vemos salir a la luz cuestiones como la explotación laboral del llamado “salaryman” ―el trabajador asalariado que con frecuencia realiza horas extras y jornadas extendidas―, asunto que ha empezado a parecer en los animes de estos últimos años ―como en Jujutsu Kaisen y en Zom 100: Bucket List of the Dead―.

Y, por último, la subtrama de invasiones alienígenas, latentes en Dan Da Dan, aprovecha para poner sobre la mesa el colonialismo e imperialismo intergaláctico, algo que conecta directamente con los neocolonialismos de nuestra actualidad. Al ver la serie, da la impresión de que el anime expone veladamente muchas problemáticas y temas latentes en el cotidiano japonés.

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Imagen: Dan Da Dan.

Por todo esto, Dan Da Dan combina diversión con una trama que no pierde seriedad ni profundidad. La encantadora cofradía de nerds, demonios, aliens y freaks que se va formando alrededor de Momo y Okarun no está compuesta por exitosxs muchachxs adolescentes, sino por personajes perdedores que forman los márgenes o se han caído del relato del éxito y la popularidad.

Ningún personaje cambia, sino que profundiza su naturaleza y personalidad. Da la impresión que Dan Da Dan pone en primer plano la cooperación y la alianza de quienes son distintos, pero se ven unidxs por las circunstancias. Y, desde allí, se construye un cariño sincero. Mientras vuelvo a ver la primera temporada, recuerdo las palabras de Jack Halberstam en El arte queer del fracaso: “El fracaso ama la compañía”. Algo de lo que esta alianza de raritxs se enorgullece.

*Por Sasha Hilas para La tinta / Imagen de portada: Dan Da Dan.

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Palabras claves: animé, Ánimo otaku, Dan Da Dan

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