Twitter: libertad de expresión en la era Musk

Twitter: libertad de expresión en la era Musk
2 mayo, 2022 por Redacción La tinta

Por Esteban Viú para La tinta

El 4 de mayo del 2020 fue una fecha particular para el empresario Elon Musk. Ese día no fue especial por alguna de sus muchas empresas o inversiones, sino porque fue papá por sexta vez en su vida y decidió ponerle a su hijo el nombre “X Æ A-12”. No es un apodo o sobrenombre, es el nombre legal de su hijo, que tiene una explicación larga para detallarla, pero podemos adelantar que la «X» corresponde a la variable matemática que expresa una incógnita.

Musk, fundador de empresas reconocidas como Tesla, PayPal y Space X (que promete poner humanos en Marte en el 2026), se convertirá en el dueño formal de Twitter dentro de algunas semanas, red social que “se ha convertido en una especie de plaza pública de facto», según sus palabras. Pero como el poder no se trata de investiduras, sino de tomar decisiones “y que esa decisión sea respetada por el conjunto”, los programadores y moderadores de Twitter ya están trabajando en las propuestas de Musk antes de su desembarco formal: libertad de expresión, vencer a los bots de spam publicitario, agregar el botón de edición para tuits y abrir el código del algoritmo que regula lo que vemos.

Libertad de expresión 

Antes de la oferta formal por U$S44 mil millones para adquirir la red social del pajarito, Elon Musk declaró que los moderadores de Twitter son “demasiado intrusivos” y que hay que liberar algunas restricciones que existen para los discursos que circulan. Este es uno de los aspectos que generan más duda porque su propuesta es ampliar la frontera de los contenidos que están permitidos: así, los discursos xenófobos, supremacistas y sexistas empezarían a tener más circulación en los diálogos que se generan en la red social. Uno de los máximos exponentes de esta cultura intolerante y discriminatoria es Donald Trump, bloqueado por la misma Twitter desde el año pasado e invitado a regresar hace algunos días por el propio Musk. Para la decepción del flamante dueño, Trump anunció que no volverá a la plataforma porque sigue apostando a su red social “Truth”, pero dijo que “Elon es un buen chico”. 

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(Imagen: Forbes)

Los resultados de esta “apertura discursiva” podrán evaluarse dentro de algunos meses, pero los primeros indicios no son buenos. Otra controversia que se desató en los últimos días es cómo va a afectar a la libertad de expresión que Twitter pertenezca a una sola persona en lugar de ser una empresa pública (que cotizaba en bolsa). “Vamos a trabajar gratis para un multimillonario” fue una de las tantas frases que inundó el inicio de Twitter cuando se conoció la compra. La realidad es que la red social estaba compuesta, fundamentalmente, por grupos de inversión privados como BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo, que trató de impedir la reestructuración de deuda de nuestro país. Y si bien nadie puede negar que es preferible una multiplicidad de voces antes que una sola que comande, Twitter no viene precisamente de una panacea democrática, sino de las entrañas de las finanzas globales. 

Como negocio, la red social es impredecible y probablemente tarde muchos años en generar ganancias por sí misma. En la última década, solo generó ganancias en dos años. Pero lo que le interesa a Elon Musk, más allá del negocio, es que Twitter, con sus 450 millones de usuarios, concentra la atención y los debates de las élites políticas, periodísticas y culturales de Occidente. Hoy, la red social fija una buena parte de la agenda que discuten los medios de comunicación y las personas más relevantes de la política global.


Como dice Martín Becerra, especialista en medios de comunicación e industrias culturales, “controlar las plataformas digitales es un complemento ideal para lubricar negocios, condicionar la agenda pública y controlar daños a la imagen”. Musk entiende como pocos el juego de especular con un tuit afectando acciones empresarias y criptomonedas.


El dueño de Tesla no es el primero en incursionar mediáticamente. En agosto de 2013, Jeff Bezos (de Amazon) compró The Washington Post, uno de los dos diarios con más historia en Estados Unidos. Bezos pagó US$250 millones. Hoy, Twitter vale más de 40 veces que un medio tradicional como el Washington Post, “lo que deja en claro la consolidación de las plataformas digitales y sus sesgos algorítmicos como espacios privilegiados de producción y circulación de noticias y opiniones”, agrega Becerra. Las Big Tech desembarcan formalmente en el amplio espectro de medios de comunicación, tradicionales y no tradicionales, y su impacto en la publicidad, política, libertad de expresión y en la desinformación será para seguir de cerca. 

Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano, escribió en su último libro, «Infocracia», que «el factor decisivo para tener el poder ya no es la posesión de medios de producción, sino el acceso a la información que se utiliza para la vigilancia psicopolítica y para el control y el pronóstico del comportamiento», y habla de la libertad de la yema. Ya no usamos tanto la mano, pero si la yema de los dedos, que dan la sensación de que estamos eligiendo efectivamente lo que vemos cuando, en realidad, somos presos de un algoritmo.

Código abierto para el algoritmo y guerra a los bots 

«La elección de qué algoritmo usar (o no) debería estar abierta a todo el mundo», dijo Musk. Los algoritmos recompensan la permanencia de tiempo en las plataformas con el fin de extraer datos personales que luego comercializan. Si su promesa se cumple, implicaría un cambio rotundo en la evolución del negocio de las grandes empresas de tecnología, porque no tendrían tanto acceso a información personal. En este contexto, es importante resaltar que la Unión Europea aprobó hace algunos días una Directiva de Servicios Digitales para restringir el acceso de las Big Tech a los datos privados.

Otras propuestas de Musk son vencer a los bots de spam publicitario, autenticar la “humanidad” de las cuentas activas y agregar el botón de edición para tuits, lo que despertó una grieta en el micro-mundo tuitero. 

El hombre más rico del planeta desembarcó en la app de información y coyuntura por excelencia. Solo queda esperar y tuitear algo irónico al respecto.

*Por Esteban Viú para La tinta / Imagen de portada: El periódico.

Palabras claves: redes sociales, Twitter

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