Para que el rap y el freestyle lleguen a los medios hay que hacer nuevos medios

Para que el rap y el freestyle lleguen a los medios hay que hacer nuevos medios
29 diciembre, 2021 por Redacción La tinta

Lo único que debían hacer era no subestimarlos. Pero lo hicieron. Los grandes medios de comunicación no comprendieron la cultura hip hop y por eso una serie de jóvenes crearon sus propios canales de información para narrarse a sí mismos.

Por Juan Facundo Díaz para Revista Plaza

La escena del hip hop en Argentina es mucho más que artistas que pegaron canciones masivas y virales. Están los públicos, productores y productoras, DJ, mánagers, periodistas, comentadores, todo un mundo desarrollado alrededor de la música y del freestyle. Pero este mundo no está en los medios tradicionales, que cada vez que lo intentan narrar apenas llegan a una caricatura del ambiente. Por eso, usando las ya no tan nuevas tecnologías, hay pibes y pibas que armaron sus propios proyectos de comunicación para narrarse a sí mismos en la movida del rap y el freestyle.

“Yo cuando arranqué con esto fue para que nos tomen en serio y para que no nos boludeen”, dice Leandro Dome, periodista de 30 años, militante de la cultura hip hop, activista y director de Radio Doble HH, un programa especializado creado allá por 2009. “Era ir a un programa de TV y que siempre sea lo mismo. ‘Rima con esto’, ‘rima con esto otro’. Esas entrevistas que hacen quedar mal y le faltan el respeto al artista. Yo dije: ‘Vamos a hacer contenido serio para los raperos y que se vea lo que hacen’”. La forma en la que los medios tradicionales subestimaban a los jóvenes y sus expresiones artísticas, culturales y sociales, como el freestyle o el avance del rap y el trap, impulsó las inquietudes periodísticas de muchos otros y los llevó a crear sus propios canales de comunicación. Asumiendo y apropiándose de lenguajes como la radio y la gráfica, aprovechando al mismo tiempo las herramientas del ecosistema digital como blogs, plataformas de streaming, sitios web o radios online, florecieron diferentes espacios para hablarle directamente a un nicho sin intermediarios.

Rocío Caro Pacello tiene 23 años y siempre soñó con ser periodista cultural. Conoció las batallas de freestyle en 2014 tras leer una nota de Juan Ortelli en Rolling Stone. Actualmente cumple el rol de Jefa de producto en El Estilo Libre, una web que recorre específicamente el circuito hispanohablante de plazas y competiciones de improvisación. “Hay un nivel de responsabilidad muy grande en esto”, dice. “Nuestro diferencial es el nivel de profundidad de los temas. Quiero que el fanático de freestyle entre al sitio y sepa que ahí puede encontrar todo lo que tiene que saber para estar actualizado”. Rocío, además, afirma que los medios tradicionales no cumplen un rol de influencia en esta escena. La falta de contexto a la hora de abordar los contenidos y la superficialidad de la información cuando lo hacen cree que le resta importancia a lo que pueden llegar a decir para describir estos fenómenos. Desde allí, en esa certeza, es donde construye a su vez el perfil de su propio sitio con contenido que aquel que se acerque no podría hallar en otro lado.

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(Imagen: RedBull batalla)

Sin embargo, detrás de toda tarea periodística para contar la cultura hip hop nacional no hay —solamente— una responsabilidad meramente romántica de parte del medio, sino que del otro lado hay una audiencia sedienta de esa información y dispuesta a ponerla en discusión. “A nuestra audiencia le interesan las notas de profundidad y leer análisis. No solo es una responsabilidad, sino que es una necesidad que hay de parte de un público que además es muy crítico. No les da igual lo que publique un medio solo porque es de freestyle y a ellos les gusta eso. Hay gente que de verdad espera ciertas cosas de uno y que se decepciona cuando no las tiene”, cuenta Rocío. Para Leandro, en su caso, y al haber iniciado su proyecto de Radio Doble HH con un enfoque más bien musical y con sustento en el rap latinoamericano de la vieja escuela, las preferencias de su audiencia en cuanto al contenido que ofrece están mediados por sus gustos y por la franja etaria que la compone.

Las plazas y las redes

Uno de los aspectos más interesantes para el desarrollo del freestyle en nuestro país fue que las competiciones habiten el espacio público de las plazas. Sumado a esto, el universo digital aporta un complemento para la actividad, donde internet y los diferentes espacios virtuales se erigieron como un escenario más donde realmente sucede la acción. Esto otorga también nuevos matices a la hora de la circulación de discursos e información, ya que el freestyle como fenómeno viral ha estallado en nuestro país gracias a la utilización de todos los recursos hipermediáticos que había a su disposición.


Si bien las plazas eran el campo de batalla, Youtube les brindó niveles de masividad y exposición hasta el momento inéditos, aportando un ingrediente clave para completar la ecuación de su estallido.


“Hay mucha gente que llega a las batallas por ver compilados de Youtube”, dice Rocío. “Hubo una época en la que la gente veía más compilados que batallas en sí”. El ecosistema digital con todas sus variantes como Youtube, Twitch, Instagram, Twitter, webs, radios y demás dan cuenta del proceso de hipermediación. Además, esos diferentes espacios y lenguajes propiciaron la aparición de nuevas figuras y actores claves en toda la escena como youtubers, influencers o streamers que juegan un papel fundamental a la hora de promover artistas o contenidos.

“Están reaccionando a algo de lo que no saben, pero está bueno porque ayudan a crecer a los artistas. Ahí el oyente te escucha y, si le gusta lo que hacés, te va a seguir, te va a investigar y va a saber quién sos”, dice Leandro sobre el formato de contenido donde alguien comparte sus impresiones y comentarios al momento de una primera escucha de una canción, batalla, video, etc. “Es buenísimo porque impulsó a varios artistas que hoy en día son conocidos y que quizás, si no estaban en esa plataforma, no iban a llegar”. Para Rocío, por su parte, su influencia es central. “Son grandes formadores de opinión. Son figuras muy específicas que hacen contenido en internet que terminan siendo conocidos por ser eso, opinadores”, dice. Sin embargo, también admite que el impacto y el alcance de esos videos o transmisiones es mucho más poderoso que el que puede tener una nota de opinión escrita. “La bajada es mucho más fuerte y la gente lo consume más”, dice. El impacto es tal que algunos artistas han crecido de forma exponencial después de una reacción y otros, ante un comentario desfavorable, han llegado a pedirle a uno de los máximos streamers del país que ya no reaccione a sus canciones.

Si se analiza la actualidad de la escena del trap y el rap nacional, la mayoría de sus protagonistas más destacados vienen de las plazas y de las batallas de freestyle, algo que hermana ambas escenas y aquellos que solo se dedicaban a la improvisación ampliaron sus horizontes para abordar las novedades musicales del país. “En El Estilo Libre, fuimos incorporando progresivamente algunas cosas. A nuestra audiencia también le gustaba el rap y no hacía esa distinción que estábamos haciendo nosotros con el free. La gente era fan de Duki en las batallas y de Duki trapero. Eran la misma persona. Lo mismo Wos. ‘Bueno, hablemos de ellos’”, recuerda Rocío. Para Leandro, DobleHH se transformó de un programa de radio a una plataforma en sí misma. Allí, con un enfoque musical que mantiene desde el inicio, utiliza sus redes sociales para promover la cultura hip hop en su totalidad. “Es un poco de todo. Hablamos de discos, de las raíces, recordatorios y más. No tanto de la moda, más del rap. Mi público es muy rapero”, cuenta.

Las audiencias y los mensajes

Sumado a las condiciones de circulación que tiene toda la escena del hip hop nacional e hispanohablante, es necesario poder analizar y tener en cuenta las condiciones tanto de producción como de recepción. Las dinámicas sociales en las que es producida la música y las que se disputan desde el público juegan un papel clave, y los medios que habitan y nutren ese nicho no escapan de la responsabilidad de ponerlas en discusión. Como afirma el etnomusicólogo Julio Mendívil en La música más allá del sonido (Gourmet Musical Ediciones – 2016), el significado de la música “no se encuentra solamente en las estructuras sonoras, en la música como música, sino en la actividad social y cultural mediante la cual los individuos la producen en un espacio y en un tiempo dados”.

“Uno está hablando de un fenómeno social y cultural muy grande como el freestyle que convoca a millones de chicos y chicas jóvenes en plazas de toda América Latina”, dice Rocío. “Lógicamente, está atravesado por el machismo que hay en el mundo entero, por la xenofobia y por el racismo. Es súper importante hablar de esas cosas y en la construcción que uno va generando de los freestylers tiene que tener cierto cuidado en esos tópicos”. La escena de las batallas está atravesada por discursos de odio a los cuales se remite cierta parte del público para atacar a los competidores que no les gustan. “No queremos aportar el más mínimo grano de arena a que se los insulte. Eso implica, por ejemplo, tener mucho cuidado cuando uno está hablando de mujeres en el freestyle, en el rap, hay un paso extra y hay que tener cuidado de no dar ni una sola palabra que pueda dar lugar a que se generen más insultos”.

Las batallas de improvisación se han posicionado como uno de los fenómenos culturales y sociales con mayor crecimiento de los últimos tiempos. El rap, con sus raíces de hace años en nuestro país, y el trap, como un nuevo sonido de la música popular argentina, han hecho crecer a la cultura hip hop local de forma inédita. Sin embargo, la incapacidad de los grandes medios de comunicación para comprender el fenómeno con su entramado social y cultural, sumado a las particularidades de su público, obligó a una serie de jóvenes a crear sus propios canales de información y narrarse a sí mismos, trascendiendo la superficialidad con análisis y discusiones comprometidas y profesionales. Al aprovechar las herramientas del universo digital en el que han crecido, lograron construir audiencias reales detrás de esos números de views y likes que viralizaron el movimiento. Lo único que debían hacer era no subestimarlos.

*Por Juan Facundo Díaz para Revista Plaza / Imagen de portada: Revista Plaza.

Palabras claves: argentina, Medios de comunicación, Rap

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