Elecciones en Venezuela: ¿qué pasó?

Elecciones en Venezuela: ¿qué pasó?
9 diciembre, 2020 por Tercer Mundo

El chavismo ganó los comicios legislativos ante una oposición de derecha fragmentada, pese al apoyo político y económico que recibe de Estados Unidos.

Por Mariel Carrillo García para Revista Crisis

Luego de celebrarse el proceso de elecciones parlamentarias este domingo 6 de diciembre en Venezuela, los resultados y reacciones aparecieron, como siempre, muy rápido; aquí, un punteo de los datos más importantes:

—La participación: 31 por ciento, baja para los “estándares” venezolanos en el período de la Revolución Bolivariana (antes no eran escrutados, comentados o considerados por la comunidad internacional ni los medios de comunicación). Sólo en las parlamentarias del año 2005 fue más baja, con un 25,2 por ciento. En el análisis, debe considerarse que, en el país, las elecciones no son obligatorias, que hay una pandemia mundial y un fuerte bloqueo económico que ha afectado gravemente la cotidianidad del venezolano. Aun así, envía un mensaje al chavismo y a la oposición: la gente está más preocupada por resolver el día a día.

En cuanto al ámbito internacional, se impone nuevamente la absurda lógica de juzgar y exigir niveles de participación que no aplican a ningún otro país. Por ejemplo, el 6D también hubo parlamentarias en Rumania, con participación del 32 por ciento. Ningún país habla de desconocimiento. Juzgue usted.

—Los resultados: ganó el chavismo. Arrasan el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, partido de gobierno) y sus aliados del Gran Polo Patriótico (GPP), quienes obtuvieron el 69,4 por ciento, mientras que la Alianza por el Cambio (AC) -de oposición- y conformada por partidos como Acción Democrática (AD) y Copei (el viejo bipartidismo pre-revolución), consiguieron el 17,7 por ciento. Otros partidos, fuera de las mencionadas alianzas, obtuvieron un 12,9 por ciento de los votos. ¿Qué significa?

Venezuela elecciones parlamentarias 2020 la-tinta

—Para el chavismo: mayoría absoluta tanto en listas nacionales como regionales. El comando de campaña anunció que ganaron en todos los estados del país. El chavismo duro participa y expresa claramente su posición anti-injerencista. La propuesta opositora, dictada en Washington, de #YoNoVoto, no cala en los sectores populares. Eso sí, considerando los números y la participación total, no puede el gobierno tomar actitudes triunfalistas. Es muy claro que, si la oposición hubiera ido en unión, los resultados no serían tan arrasadores.


El descontento de algunos sectores del chavismo (que se abstiene, mas no vota por la oposición) debe ser considerado, porque expresa no solo lealtad, sino demandas legítimas de un sector amplio, especialmente en materia económica (dolarización de facto, etc.).


—Para la oposición: consiguen un número importante de escaños (el número exacto aún no se ha publicado). Con este resultado, la parte de la oposición de derecha que no está de acuerdo con la política de no participación democrática del grupo liderado por Juan Guaidó, no solo deja en evidencia el sectarismo interno, sino la posibilidad real de que grupos no chavistas puedan ofrecer alternativas al país, en un campo de juego que solo exige apego a la Constitución y las leyes. Una derecha unida habría podido conseguir muy buenos números.

—El caso de la oposición chavista – PCV: el Partido Comunista de Venezuela (PCV) decidió salir de la alianza del GPP. Adujeron que sus propuestas dentro del mismo no eran escuchadas, con críticas importantes vinculadas a temas como la dolarización, la apertura económica al sector privado, el deterioro en la calidad de vida de la clase obrera, la corrupción y la política agraria, que aún protege a terratenientes antes que al campesinado. Consideramos que su lectura en cuanto a cálculo electoral fue errada (mantuvieron su votación marginal histórica), sin embargo, sus denuncias no carecen de seriedad y deberían ser discutidas dentro del chavismo. Mantienen su posición anti-imperialista y anti-injerencia.

—El “reconocimiento”: como ya se había anunciado previamente, ni Estados Unidos ni la Unión Europea (UE) ni el Grupo de Lima reconocerían el proceso electoral, en consonancia con su política de injerencia. Sospechamos que, de haber participado la oposición en su totalidad (es decir, con su autorización), y si estos hubiesen obtenido escaños, el veredicto no sería el mismo (como ocurrió en 2015). Acá presenciamos otro claro ejemplo de la doble moral y el atentado a las reglas del derecho internacional que se aplican a Venezuela.

La única razón por la que no “se reconoce” a los procesos democráticos del país es porque su gobierno no está alineado con los gustos y exigencias de las grandes potencias. Cualquier proceso de emancipación y soberanía como la Revolución Bolivariana debe ser eliminado. Los medios de comunicación han sido cómplices, con una cobertura inusual y extraordinaria de todo lo que sucede en ese país, transformándolo casi en asunto de política interna de otras naciones.

—Datos de interés: a diferencia de la “gran” democracia estadounidense y de las del Grupo de Lima, en Venezuela, el Poder Electoral garantiza que las elecciones sean transparentes. Más de 300 veedores internacionales pueden dar cuenta de ello. Se invitó a todos los sectores, aunque algunos decidieron no asistir, como la UE. Se realizan auditorías previas, en el momento y posteriores. Las máquinas de votación se activan con huella digital y, además, se emite también un comprobante en papel, con lo cual hay un doble conteo de seguridad, digital y en papel. No es posible el robo de papeletas ni el hackeo de las máquinas. Los resultados se conocen en pocas horas.

El pueblo venezolano ha participado en 26 elecciones en 21 años y su cultura democrática y electoral es amplia y conocida. No se registraron incidentes. Comparemos con países como Colombia (uno de los más insistentes en opinar de sus vecinos), donde cualquiera lleva a fotocopiar las papeletas cuando se acaban en la mesa en plena elección, o en Estados Unidos, donde a casi un mes de las presidenciales, uno de los contendores mantiene su denuncia de fraude y se desconocen los resultados finales a falta de autoridad electoral; sin que nadie denuncie ni se alarmen los medios mundiales.

Venezuela Nicolas Maduro elecciones parlamentarias la-tinta

El domingo, los venezolanos participaron nuevamente de otro proceso electoral. Expresaron su opinión. Esto es indudable. Los datos del contexto (bloqueo, polarización, injerencia) deben ser siempre considerados en cualquier análisis; así como el conocimiento de la política interna y las características -incluso idiosincráticas- que marcan los procesos políticos y sociales en ese país. El bipartidismo previo al chavismo, el comportamiento electoral, entre otros, pero sobre todo, reporta la necesidad de reconocer la existencia del chavismo como fuerza social y popular, que, a pesar de los avatares, continúa siendo mayoría. Mientras la oposición nacional e internacional nieguen ese hecho, cualquier intento de cambio está destinado al fracaso. El apartarse del camino democrático solo les garantiza continuar fracasando.

Ganó el chavismo y el antiimperialismo. Pero hay chavismo molesto y oposición desmarcándose de Guaidó y su grupo. Con sus votos y sus abstenciones, la voluntad popular se expresó y hay que saber leerla, yendo más allá de los deseos propios, estudiando la realidad.

*Por Mariel Carrillo García para Revista Crisis / Foto de portada: Manaure Quintero – Reuters

Palabras claves: chavismo, elecciones, Venezuela

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