Arde Mendoza por el femicidio de Florencia

Arde Mendoza por el femicidio de Florencia
21 diciembre, 2020 por Redacción La tinta

Florencia Romano no fue sólo víctima de quienes la asesinaron, también la inacción policial y estatal se sumaron a la cadena de violencias que terminaron en su femicidio. El pueblo mendocino salió a las calles, desbordado de dolor y bronca. Flor ya no está y queda la persecución a quienes reclaman Justicia.

Por Redacción La tinta

“Si no vuelvo, prendan fuego todo”, reza la frase feminista que construimos ante tanta desesperación. En un país donde la desaparición y muerte de mujeres y disidencias son una constante, “no volver” es una posibilidad real.

En el Barrio Maipú de la capital mendocina, Florencia Romano no volvió. Hubo negligencia estatal, inacción policial y juzgamiento mediático. Florencia no volvió y ardió Mendoza. Ahora, la persecución es despiadada. Ahora, la policía y el poder judicial sí actúan.

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(Imagen: Aisha Maya Bittar)

El sábado 12 de diciembre, Flor salió de su casa. Por la noche, apenas cinco horas después de su desaparición, la familia empezó a difundir la imagen de la adolescente de 14 años, que se viralizó rápidamente por redes sociales y por las redes feministas.

Sin embargo, nos cuentan compañeres mendocines, la policía accionó más de 48 horas después de la denuncia, determinando que Pablo Arancibia, de 33 años, con quien chateaba por la red social Instagram, la había citado en su casa. El acusado admitió haberla visto ese día y que la adolescente se había ido a su casa, pero “hay miles de pruebas que lo incriminan y no hay nada que demuestre que ella salió de su casa después de haber entrado”, nos explican les compañeres.

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(Imagen: Aisha Maya Bittar)

El jueves 17 de diciembre, se convocó a una marcha con la consigna: “Aparición con vida de Florencia Romano”. En el mismo momento de la movilización, encontraron el cuerpo de Florencia a tres kilómetros de la casa de Arancibia.

“La marcha se tornó un llanto y un abrazo colectivo a la familia y amigues”, cuentan les compañeres. Al conocerse la noticia, mucha gente se sumó espontáneamente a la movilización. Se supo, además, de la existencia de una llamada al 911 por parte de un vecino, quien denunciaba un caso de “violencia de género” al lado de su casa, en el domicilio de Arancibia, que fue desestimada por la operadora Soledad Herrera, hoy apartada de su cargo.

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(Imagen: Aisha Maya Bittar)

Días después, la fiscal de Homicidios de Mendoza, Claudia Ríos, imputó a Pablo Arancibia y a su pareja Micaela Méndez por el delito de femicidio en grado de coautoría. Se sospecha que ambas personas fueron partícipes del asesinato.

A la inoperancia estatal y policial, se sumó el trato mediático. “Totalmente irrespetuoso e irresponsable, culpando a la niña porque ella sabía dónde iba, revictimizándola, y culpando a la familia por no cuidar a su hija adolescente”, denuncian desde las redes feministas mendocinas.

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(Imagen: Aisha Maya Bittar)

El viernes 18 de diciembre, organizaron una nueva marcha pidiendo Justicia por Florencia, denunciando la inacción policial. Desde la Asamblea Ni Una Menos Mendoza, expresaron: “En este contexto, donde la pandemia ha puesto en evidencia el aumento de la violencia de género que las mujeres y disidencias padecemos, exigimos la renuncia del Jefe de la Policía de Mendoza, Roberto Munives; del Ministro de Seguridad, Raúl Levrino; y de todos y todas las responsables que actuaron en esta cadena de injusticia que se llevó a otra adolescente. Exigimos la renuncia de quienes, durante este año, han puesto más efectivos a reprimir a la gente que reclama por sus derechos”.

La convocatoria fue gigante: desde las movilizaciones por el agua, en diciembre de 2019, Mendoza no había vivido otra acción social de esta magnitud. Ocho cuadras de rabia y fuerza sacudieron la capital. Muches adolescentes encabezaron la movilización, eran les compañeres de Florencia, eran sus amigues.

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(Imagen: Aisha Maya Bittar)

Camino a la Casa de Gobierno, la marcha pasó por el Poder Judicial mendocino, donde se pegaron carteles, se graffiteó y comenzaron las primeras piedras sin respuesta policial. A muches les sorprendió este hecho en una ciudad donde la represión es la respuesta frecuente. El dolor fue incontenible. Comenzó un fuego que se trasladó a la Casa de Gobierno. Sin presencia de las fuerzas del Estado, la multitud bajó al centro de la ciudad, a unas ocho cuadras, hacia el edificio de la Legislatura. Florencia no volvió y algunos de los edificios de las instituciones que dicen cuidarnos ardieron. No digan que no les avisamos.

Ahora, el gobierno amenaza con perseguir a les responsables de los hechos para que paguen multas o vayan a prisión, represalias que se vieron con la asamblea del agua, en menor escala. Algunos grupos feministas de Mendoza, que reivindican el uso colectivo de la violencia como respuesta a la violencia que vivimos cada día, propusieron el hashtag #YoQueméLaLegislatura. “Fuimos todes, porque apoyamos y bancamos a les posibles imputades, porque había un consenso, no son diez o veinte marginales, como llaman los medios y algunas organizaciones”, concluyen.

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(Imagen: Aisha Maya Bittar)

*Por Redacción La tinta.

Palabras claves: Femicidio, Mendoza

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