Estados Unidos y la necesidad de sanar

Estados Unidos y la necesidad de sanar
3 noviembre, 2020 por Gonzalo Fiore Viani

Este martes se vota en Estados Unidos: Donald Trump y Joe Biden se disputan la presidencia en un país asolado por el coronavirus, la desocupación y la polarización racial.

Por Florencia Grillo y Gonzalo Fiore Viani para La tinta

Cuando faltaban apenas cinco días para las elecciones, ya habían sufragado 80 millones de estadounidenses mediante el voto por correo. Esta cifra se trata de un récord absoluto, no sólo por las condiciones de distanciamiento que impuso la pandemia, sino también debido a cierta sensación generalizada de la importancia de estos comicios, en particular, para el futuro de Estados Unidos. Es cierto que se juega algo tan importante que podría cambiar la cara del país para siempre, tanto hacia adentro como hacia afuera.

La presidencia de Donald Trump, por lo pronto, si llega a terminar con esta elección, ya dejó una huella tan profunda en el corazón norteamericano que sólo puede ser comparable -en la historia reciente- a la revolución conservadora de Ronald Reagan en la década de 1980. El país que agarró Trump es radicalmente diferente al que dejará; el mundo, también. El multilateralismo, el libre comercio y las fronteras abiertas han quedado extremadamente golpeados. Al mismo tiempo, su retórica belicista contra el “enemigo interno” da cuenta de una nación más polarizada que nunca.

Estados Unidos Trump campaña la-tinta

El actual presidente, primero, transformó a su gusto y placer la estructura del Partido Republicano, “fagocitándolo”, según algunos integrantes del Grand Old Party, que se mantienen críticos a su figura. Luego, comenzó a hacer lo mismo con el país entero. En algunos aspectos importantes, ya lo ha logrado: una Corte Suprema con mayoría absoluta conservadora, con tres jueces nombrados por él, moldearán por las próximas décadas los fallos judiciales.

A su vez, existe la sensación de que todo vale para hacer política, de la utilización permanente de agresiones contra adversarios -e incluso, circunstanciales aliados-, la difusión desvergonzada de fake news y un rechazo profundo a la clase política tradicional llegó para quedarse y sobrevivirá por mucho tiempo al propio Trump. En las peores pesadillas de sus adversarios, está la posibilidad de cuatro años más, a lo que se suma el constante juego que hace el mandatario sobre una probable re-re elección en un país poco afecto a cambios institucionales y a perpetuarse en el poder.


La administración de Trump dejará un legado que difícilmente pueda ser cambiado por un posible gobierno demócrata. Quien gane este 3 de noviembre deberá gobernar un país en un contexto de polarización política extrema, emergencia de grupos armados radicales, aumento de violencia contra las minorías raciales, crisis económica que afecta principalmente a las comunidades latina y afroamericana, y odio hacia el establishment de Washington, todo esto enmarcado en una guerra comercial con China, su principal enemigo que disputa la hegemonía en el plano internacional.


El presidente se ha encargado sistemáticamente, durante toda la campaña, de construir dos enemigos: el interno y el externo. El primero corresponde a la “izquierda radical”, compuesto principalmente por sus opositores demócratas, los medios de comunicación, los manifestantes que piden por el cese de la violencia racial y la desigualdad estructural; es decir, los integrantes del movimiento social Black Lives Matter. Y, por otro lado, el externo corresponde a China, aquel enemigo lejano que, según el presidente, está relacionado intrínsecamente con el Partido Demócrata (específicamente, con el candidato Joe Biden). Según Trump, estos enemigos se unieron para destruir su posibilidad de reelección y planean derribar el crecimiento económico que supuso la primera parte de la administración republicana, donde el proteccionismo acelerado y las políticas del America First beneficiaron a millones de personas desempleadas que apostaron por la opción republicana en 2016.

Estados Unidos Joe Biden candidato democrata la-tinta
Imagen: Reuters

Hoy, a pocas horas de saber -o no- quién será el próximo presidente de la principal potencia del mundo, las dudas son más grandes que las certezas. Trump ha montado una campaña de desacreditación hacia el voto temprano por correo, incitando a sus votantes a acercarse a los centros electorales de manera presencial el día de mañana, en medio de una pandemia que se llevó la vida de más de 230.000 estadounidenses, para evitar un posible fraude. En este sentido, es probable que, en la noche de hoy, no tengamos un resultado concreto sobre quién sea el próximo ocupante de la Casa Blanca. Pero ante las dudas, en un evento de campaña, Trump nos regaló este fin de semana una sola certeza: él se declarará ganador, incluso sin el total de los votos escrutados.

*Por Florencia Grillo y Gonzalo Fiore Viani para La tinta / Foto de portada: AFP

Palabras claves: Donald Trump, elecciones, Joe Biden

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