Dólares o magia

Dólares o magia
14 agosto, 2020 por Redacción La tinta

El Consejo Agroindustrial presentó su propuesta a Alberto y Cristina Fernández. En otras coordenadas, los movimientos sociales junto a algunos sindicatos hacen público su plan para impulsar el crecimiento del país, con énfasis en el gasto público. Se dirime qué pacto social se va a constituir en Argentina: si uno en base al salario u otro en base a las exportaciones.

Por Leandro Yanson para la tinta

Derrame 2020

Durante la reunión que tuvieron lxs representantes del agro con la Vicepresidenta, surgió una pregunta central: qué impacto tendrá esta política de exportaciones en el mercado interno, un tema delicado para el proyecto kirchnerista, que tuvo al consumo como uno de los motores indiscutidos para su economía y crecimiento en los 12 años de gobierno. Un modelo que dista mucho del acuerdo de producción en feedlot que acompaña China.

Por fuera del monocultivo extensivo en el campo, que financiaba la balanza comercial en su momento gracias al boom de los commodities, la gestión de lxs Kirchner se basó en una producción destinada al mercado interno, lo que permitió un desarrollo incipiente para sectores industriales y para la inversión de capital, tanto extranjero como nacional.

La propuesta del Consejo Agroindustrial no encaja con esa mirada del crecimiento con inclusión. Si prometen la creación de puestos de trabajo, hay un dato muy relevante que no fue nunca puesto sobre la mesa, ¿este incremento de exportaciones se va a sostener por un aumento equivalente de la producción o implica un desvío mayor de lo que se produce al exterior? Es una pregunta central para comprender qué va a pasar con el consumo, ya que las medidas totalmente exportadoras afectan los precios internos a la suba. En un país donde el precio de los alimentos es alto y en el cual una gran parte de la población requiere de ingresos estatales para llegar a fin de mes, puede tornarse muy complejo agravar esa situación.

La propuesta criolla

Por el otro carril, se presenta una propuesta nacional, con foco en la inversión pública, en vistas de emplear a la mayoría de lxs trabajadorxs que se encuentran en situaciones vulnerables. Con la generación de trabajo para una proporción más elevada de la población, este plan recoge uno de los principales planteos que hizo Alberto al asumir la presidencia: la recuperación del país en base al salario, por ende, al consumo.

La dicotomía entre las propuestas no está presente en lo público/privado ni en exportaciones/consumo, sino en las prioridades que implican cada una. La lógica del plan exportador está centrada en la tradicional idea del derrame, en mejorar el rinde que tiene el campo, ese llamado motor de la economía nacional, para que, de sus excedentes, se genere el crecimiento con la centralidad en el sector privado. La mirada criolla invierte esa relación, crecer de la mano de ampliar derechos, de integrar a la sociedad, la parte principal es el sector público y el rinde es ahora el del salario.

Es posible que ambas experiencias puedan convivir en el plan del gobierno, pero sería a base de modificar sus fines estratégicos; la cuestión de fondo es la soberanía, la independencia económica de Argentina, la salida por las exportaciones implica someterse a las idas y vueltas de los países que nos compran. Ahí donde se juntan los intereses de los movimientos sociales con la CGT y con un sector de la iglesia, todxs coinciden en que una economía ligada a la dinámica del comercio internacional no es sustentable y, por eso, proponen otro contrato social.

La que pone la firma

El Frente de Todos es un espacio que nace para constituir un nuevo pacto social en la Argentina, pero no es lo mismo hacia cuáles actores está dirigida: la patria contratista, a quienes la oposición apoyaría, o el empresariado con intereses nacionales. Faltaría confirmar cuál es el que interesa a la mirada criolla.

El acuerdo de la deuda tiene una importancia clave en este tema por dos razones, en primer lugar, porque era un tapón para el debate político, existe un antes y un después del arreglo con los acreedores. En segundo lugar, porque habilita la discusión que le sigue: ¿qué se va a hacer con los fondos de los que se dispone ahora? Ahora, lo que importa es ver a dónde irán a parar.

En medio, está el kirchnerismo, que, sin lugar a dudas, forma parte del polo izquierdo de la coalición gobernante, y llama la atención que el anuncio del resto de ese polo de un plan de gobierno se hizo sin representantes del cristinismo. El politólogo Pablo Touzon, en una entrevista realizada por Diego Genoud, opina que el kirchnerismo rechaza el acuerdo con la patria contratista, pero que no termina de tener en claro qué alternativa es la que propone y, en esta situación, se revela que no se ha definido del todo.

Desde el kirchnerismo, exploran posibilidades, Máximo Kirchner entabla diálogo con los empresarios que acompañaron a Alberto en el día de la independencia, pero la última palabra la tiene Cristina, que sigue esperando para inclinarse por la propuesta hecha por los movimientos sociales. Quizás tenga escondida una respuesta que logre sorprender a todxs. No es magia y la elección es entre apostar a una salida a la antigua, ya ensayada por varias gestiones peronistas, o una salida nueva con el protagonismo de los movimientos populares.

En el trasfondo, se decide si efectivamente volvieron mejores o solamente volvieron.

*Por Leandro Yanson para La tinta.

Palabras claves: economia, Exportaciones, Frente de todos, movimientos sociales

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