Bartolomé Mitre: picoteando en los ojos del incrédulo

Bartolomé Mitre: picoteando en los ojos del incrédulo
30 marzo, 2020 por Redacción La tinta

Por Marabunta Córdoba

“Vayas donde vayas siempre habrá un Clarí…simo
Mensaje de monopolio informativo.
Papel pensado y prensa de los genocidas.
Peces gordos de la información, y el silencio.
Nace la cultura del control, y sus formas.
De aquel tiempo en que la información, ya no informa”.
Viles Medios “Las pastillas del abuelo” [1]

Las bases de la modernidad han sido fundadas sobre una serie de proclamas y luchas desatadas entre grupos y clases que se enfrentaron en la puja por diversas miradas de la realidad social, con sus intereses de por medio. En aquellas luchas, profundizadas durante el siglo XVIII, llamado el siglo de las luces, maduran ideas sobre derechos universales e inalienables, siendo la libertad de expresión una de ellas. Comúnmente se le adjudica a Voltaire la frase «Detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo»[2]. Esa frase seguramente ejemplifica todo el pensamiento de una época frente a la censura monárquica, la persecución a la oposición política y a la libertad de pensamiento de “vasallos” que se debían a su Rey.

Los principios revolucionarios de la época y la etapa más radical de estos, se condensaron en el Río de La Plata en la asamblea del año 1813 para sancionar, entre otras cosas, la libertad de vientres, la supresión del tributo indígena y la libertad de prensa. No era poca cosa: la convulsión necesitaba de las mayorías, las mayorías necesitaban estar informadas y estas, a su vez, necesitaban expresar sus ideas.

De este modo, la imprescindible herramienta de la prensa ha sido utilizada con distintos fines y por distintos sectores de la sociedad. Desde el pueblo trabajador, su importancia fue entendida por lxs anarquistas de fines del siglo XIX y principios del XX, creando periódicos como “El Descamisado”, “El Oprimido” o “La Protesta”, como también por las feministas con “La Voz de la Mujer” en 1897.


Pero también lo entendieron conservadores y liberales como Bartolomé Mitre, quien en 1870 fundó el diario “La Nación”, destinado a construir una mítica identidad argentina. Desde sus inicios sus objetivos fueron la de portar una voz “desde arriba”, de las instituciones, el Estado y las clases dominantes, como medio doctrinario para la burguesía y sus representantes.


No es casual que el tataranieto de su fundador, con su mismo nombre, haya sido una pieza clave en el tablero de ajedrez de nuestro país hasta su muerte, el pasado 25 de marzo del 2020. Su figura, exaltada por los medios de paga, muestra una hipocresía que no sorprende a nadie, apropiándose incluso de la frase “sin libertad de expresión, no hay libertad”[3][4][5].

El periodismo es libre o es una farsa

“Al filo del panfleto” es un capítulo de Los Simpson de la temporada N° 15, que caricaturiza la hegemonía mediática y su disputa por lxs oprimidxs [6]. El multimillonario Sr. Burns construye un emporio comunicacional de multimedios para lavar su imagen para con la sociedad, adquiriendo todos los medios locales con dinero o coerción.

Una relación similar podría trazarse con Bartolomé Mitre, este magnate de la elite argentina que en 2010 fue enjuiciado por delitos de lesa humanidad en la megacausa Papel Prensa. La adquisición de esta empresa por parte de Mitre y sus principales socios se dio luego de la muerte en un dudoso accidente el 6 de agosto de 1976 de su fundador David Graiver y la venta de la mayor parte de sus acciones bajo torturapor parte de la heredera Lidia Papaleo, que declaro: “De tanto picanearme, me dislocaron los hombros. Me ponían sobre un elástico, atada, y para escapar de la picana, me movía hacia un costado y el otro. Después ellos me tiraban en un calabozo, muy chiquito, muy frío».[7]

Multimedios en Argentina

La adquisición por Clarín, La Nación y La Razón, de la única empresa que hoy provee de papel a más de 170 diarios argentinos, genera un monopolio informativo prácticamente sin fisuras en todo el territorio. Así lo expresó Jorge Lanata en un informe, antes de pasar a integrar las filas del grupo Clarín[8]. Es este monopolio el que atenta contra la libertad de prensa: digitando los insumos y las noticias que pueden o no ser publicadas, atenta contra la libertad de todxs nosotrxs.

“La libertad de expresión” anunciada con clarines y trompetas por este monopolio, fue el ruido necesario para tapar la censura bajo el terrorismo de estado de la última dictadura cívico-eclesiástica y militar. La reestructuración económica, la desindustrialización y la primacía del capital financiero, así como la construcción de una sociedad individualista, apática y meritócrata, solo fue posible con la complicidad y el allanamiento de la opinión publica desinformada sobre lo que sucedía.

La hipocresía de aclamar la libertad de expresión se daba mientras se proscribía la cultura, el material “subversivo”, el cine, la música y la literatura que ardían en las fogatas de la infamia [9]. Aun así, no hay estructuras monolíticas: así como Lisa Simpson resiste al “multimedios Burns” de ser cooptada, de abandonar “el violento oficio de escribir”, de rendirse frente a la calumnia y las mentiras mediáticas; en nuestra historia tenemos grandes muestras de valor profesional, comunicacional y de entrega real a la manoseada “libertad de expresión”.

Mientras la censura, la exclusión, la violencia institucionalizada y legitimada tapaba los secuestros, las torturas, las desapariciones y asesinatos, hubo intelectuales comprometidxs que se pusieron al hombro la resistencia comunicacional. En ese contexto, Rodolfo Walsh junto a muchxs otrxs pone en práctica con la vida su consigna “las paredes son la imprenta de los pueblos”. Con una rigurosidad en el trabajo de las fuentes e informantes; con convicción y entrega, junto a Carlos Aznárez, Lila Pastoriza y Lucila Pagliai pudieron fundar ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina) en las narices de la dictadura, para fisurar esta estructura empresarial-cívico-eclesiástica-militar[10].

Lo mismo nos muestra la recientemente recuperada ex imprenta del PRT-ERP en el Barrio Observatorio de Córdoba, donde la militancia revolucionaria instalo un órgano de propaganda en el subsuelo de una casa, con una obra de ingeniería y de logística capaz de distribuir la prensa clandestinamente, haciendo en carne propia y poniendo la vida en la tan proclamada “libertad de prensa” que tanto miedo le da a los liberales y que tanto odio les genera los conservadores[11][12]. Los detractores de la comunicación popular y revolucionaria utilizaron todos los medios para intentar acallar las voces disidentes al horror. Lo que no pudieron fue acallar a “las locas de Plaza de Mayo” que aprovecharon el mundial del ’78 para romper el cerco mediático e instalar en los medios internacionales, en los organismos internacionales de Derechos Humanos, lo que la prensa local ocultaba: el terror y la miseria planificada[13]. Aun así, en aquellos años oscuros Bartolomé Luis Mitre aceitó los engranajes del poder y su labor fue bien recompensada: sin ser llamado a declarar, fue sobreseído de la megacausa Papel Prensa en 2017, bajo la presidencia de Mauricio Macri [14].

los simpsons censura medios

Me voy corriendo a ver qué escribe en mi pared, la tribu de mi barrio

La parábola de Los Simpson no termina en demostrar cómo funcionan las estructuras del poder mediático, pero al menos sugiere cómo encontrar la cuña que fisura ese poder. La persistencia de Lisa en no doblegarse a la voluntad del tirano, motiva a la comunidad de Springfield a expresar e imprimir sus ideas libremente. Barney Gómez lo ilustra con la frase “Lisa, me hiciste darme cuenta de la importancia de los medios libres e independientes. Así que imprimí mi propio periódico”.


Esa es la clave en una época donde la información fluye y se consume minuto a minuto: que cada persona se instruya en la comunicación rigurosa, que nos informemos de las fuentes confiables, que contrastemos la información que nos llega, que desconfiemos de la información instantánea y logremos llegar a las fuentes primarias. Que podamos darle voz a quienes históricamente no han tenido el poder de la palabra.


Las principales tareas de nuestra época siguen siendo, ahora y más que nunca, fortalecer los medios comunitarios y colaborativos, los medios independientes, autogestionados a través de la solidaridad y el trabajo cotidiano. Todas estas son tareas para construir una democracia participativa, horizontal y desde abajo. Para construir una comunidad informada que sea capaz de contrarrestar los medios masivos de desinformación, la divina TV Führer y la manipulación organizada. El mundo que soñamos está en nuestras manos y esta vez, la historia no será escrita bajo la mirada inquisidora de la dinastía Mitre.

* Por Marabunta Córdoba

Palabras claves: Bartolomé Mitre, Diario La Nación, Papel Prensa

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