¡Dejen de hacerse las revolucionarias!

¡Dejen de hacerse las revolucionarias!
22 marzo, 2019 por Redacción La tinta

El Colectivo Ni Una Menos Río Cuarto denunció esta semana irregularidades, maltrato y abuso policial en el marco de detenciones realizadas después de la última marcha del 8M, cuyas víctimas ahora están siendo asesoradas legalmente. La asamblea también repudió otros hechos de persecusión y criminalización de la protesta ocurridos en el último tiempo que evidencian la intención de disciplinar un movimiento que adquiere cada vez mayor masividad.

Por Carina Ambrogi para La Marea

El Colectivo Ni Una Menos Río Cuarto emitió esta semana un comunicado en el que denuncian irregularidades, maltrato y abuso de autoridad por parte de la Policía de Córdoba, en el marco del arresto de las seis manifestantes realizado en la madrugada del pasado 9 de marzo.

El comunicado de la organización comienza con el relato de los hechos ocurridos cuando seis mujeres que habían participado de la última marcha del 8M en Río Cuarto -la más multitudinaria de estas manifestaciones en esa ciudad- fueron detenidas por la policía de la Provincia de Córdoba. La detención se produjo a las 00.50 hs. de la madrugada por parte de policías que se trasladaban en tres patrulleros y una camioneta, quienes al momento de la detención no les pidieron sus identificaciones personales, realizaron un “cacheo excesivo y ultrajante” según detalla el comunicado, y las amedrentaron al grito de “¡dejen de hacerse las revolucionarias!”.


Los maltratos continuaron al momento de ponerles las esposas de manera violenta, al hacerlas desnudar completamente frente a un médico varón y al trasladarlas a una celda en malas condiciones. Durante el proceso, las mujeres denunciaron que los oficiales realizaban insultos y descalificaciones de lesbo-odio como “tienen corte de varón”, y otros comentarios intimidatorios como “estoy contentísimo de que hayan caído”.


En el relato se expresa además que las mujeres detenidas pidieron que los policiales se identifiquen, ya que ninguno tenía su identificación reglamentaria visible, pero no consiguieron que lo hagan, con la justificación de “nosotros somos la policía”. A su vez, una de las detenidas tuvo una recaída por ser insulino-dependiente y se la llevó esposada al hospital de la ciudad para que se la atienda: todo el operativo se realizó sin resguardar su identidad, motivo por el cual su rostro quedó expuesto en los medios y redes locales.

(Imagen: La Marea)

Al ser consultado por La Marea sobre los hechos relatados por el Colectivo Ni Una Menos, el Dr. Oscar Testa, ex juez de Cámara, manifestó que todo el procedimiento tiene viso de ser vejatorio, y que la actitud machista demostrada forzó las circunstancias como para “poner en claro el rol de cada uno”.

“La policía es el brazo institucional represivo de la sociedad patriarcal y machista, y se pone de manifiesto en este caso con más razón, ya que se está reprimiendo a un grupo de mujeres que se manifiesta en contra de esta actitud machista y patriarcal del sistema”, dijo.


Al ser consultado sobre la posibilidad de las damnificadas de recurrir a la Justicia ante los abusos, el Juez señaló que a su criterio habría que denunciar ante la Fiscalía lo ocurrido para visibilizar estos casos y que el eventual castigo hacia los funcionarios pueda generar un cambio en los modos de actuación futuros.


En este caso la Fiscalía debería correr traslado de esa denuncia al Tribunal de Conducta Policial, porque en el supuesto de que se entienda que el procedimiento está encuadrado correctamente dentro de los protocolos policiales, igualmente podría haber algún tipo de responsabilidad respecto de las formas en que fue realizado, y esto, aunque no sea delito, podría ser materia de juzgamiento por parte de dicho tribunal.

(Imagen: La Marea)

Soledad Ceballos, comunicadora social y militante por los derechos de la mujer de Córdoba, dijo a La Marea que el relato de las mujeres es una muestra de violencia institucional, pero si bien ese es el punto más fuerte, no se puede analizar nunca una noticia o hecho de esta naturaleza sin mediar perspectiva de género.


“Las manifestaciones que expresan las chicas, como que varones miren cuerpos desnudos de mujeres tiene que ver con procedimientos que no están dentro de la ley, pero a los que además se suma el hecho de que se siguen manifestando practicas patriarcales y demostrando con esto que las instituciones son espacios de ejercicio y reproducción del patriarcado”, señaló.


Soledad también advirtió la necesidad de atender el modo de contar este caso por parte de los medios, que requiere una protección y cuidado de las mujeres que están siendo víctimas de un abuso policial, punto que también fue señalado por la asamblea.

Por otro lado, desde Ni Una Menos Río Cuarto, destacaron otros hechos de persecusión y criminalización de la protesta ocurridos en esa ciudad antes y después de la última marcha del 8M que evidencian la intención de disciplinar un movimiento que adquiere cada vez mayor masividad. «Días posteriores a la movilización por el 8M, la policía se presenta en la casa de otrx compañerx pidiendo información suya a sus familiares, en un claro acto de persecución, procedimiento típico de la última dictadura civico-militar-eclesiástica. Asimismo, alertamos y denunciamos que el 25 de noviembre de 2018 en el marco de la movilización por el Día Internacional contra la Violencia de Género, quisieron llevarse detenidxs a compañerxs que participaban de la movilización (…). Incluso en el último pañuelazo del 19 de febrero, un patrullero filmó la concentración que se llevó a cabo en la Plaza Central», denuncian en el comunicado.

*Por Carina Ambrogi para La Marea. Imagen de portada: La Marea

Palabras claves: 8M, Abuso policial, criminalización, feminismo

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