Agustín MLC, cantar lo aprendido

Agustín MLC, cantar lo aprendido
15 noviembre, 2018 por Julieta Pollo

Esta noche, Agustín MLC presenta la primera parte de su nuevo disco: «Escrivido. Mitad escrito, mitad vivido». 

Por Julieta Pollo para La tinta

Agustín Colameo, A.K.A. Agustín MLC, cuenta 13 años haciendo beatbox y otros tantos rapeando. Tiene 21 años y un parva de canciones en las que condensa emociones, vivencias y una cuota de realidad aplastante. Dice que tomó la decisión de morirse cantando rap y esta convicción lo lleva hoy a presentar su segundo material discográfico: Escrivido. Mitad escrito, mitad vivido.

Esta primera parte del disco, de nueve canciones, se presenta esta noche a partir de las 22:30 hs. en el Teatro La Luna de Güemes. Además de Agustín, estarán compartiendo rimas Eze, El Lompi y Muela, a quienes convocó después de verlos afuera de la Municipalidad donde se juntan a tirar freestyle.

También estará Karen Tello, una rapera cordobesa que participará de la segunda parte de Escrivido, «14 canciones que siguen siendo revolución, pero con un poco más de flow», cuenta.

—¿Por qué «mitad escrito, mitad vivido»?

—Porque todo lo que voy escribiendo es todo lo que me fue pasando en la vida y lo que pienso que va a pasar el día de mañana de la manera que va la sociedad, la vida y lo que voy viendo yo cuando abro la puerta de mi casa, al abrir los ojos. En la familia, en la calle, en las personas… ahí vos te das cuenta cómo la violencia y el odio está abundando en muchos corazones y otros que no. Mucha gente que está positiva y que está luchando para que dejen de hacerle daño a las personas… femicidios, gatillo fácil, salud mental. Son cosas zarpadas.

—Se viene la 12va Marcha de la Gorra. ¿Vas a estar participando este año?

Doce años y doce marchas, y ahora se me da la posibilidad de cantar en esa marcha, aunque sea a través de un video. A mí me mató un policía a mi hermano cuando yo tenía 13 años. Él tenía 16. Entonces, es un lugar donde siento estar y agradezco muchísimo la invitación, tengo canciones que las quiero expresar ese día, así que el viernes 23 estaremos ahí.

Hay muchas personas que están marchando.  Volvamos al pasado: hace diez años atrás, cuando empezó la marcha, eran 100 personas. Hoy en día, son 21.000 personas que marchan. Entonces 20.900 personas están a favor de no matar a un pibe, en cambio, antes, esas personas eran capaces de matar a un pibe porque robó un celular o porque venía drogado porque la vida lo golpeó así.  Porque la gente dice «Mirá al pibe, un choro, una rata», que esto, que aquello… hay pibes que se crían de una forma en que la vida los obliga a salir a robar para alimentarse, para vestirse, para comprarse ropa… y hay pibes que ven cómo sus amigos hacen esas cosas y, para no quedar de menos, hacen esas cosas.

—En un mundo absolutamente desigual…

Claro. Y también hay gente que dice «A este no le hace falta nada» y, por ahí, los padres trabajan y le dan de comer, pero la educación de este país es tan pobre en el sentir de la educación.  No te dan una educación que te guíe en el camino de la vida: no la vida del sistema, sino en salud, en amor, en naturaleza. A mí no me hace falta saber cuánto es 4+4 para vivir la vida  si yo tan solamente con el número del billete sé cómo hacer para que no me roben cuando voy a comprar, un suponer… no me hace falta saber esas cosas, sino otras cosas.

—¿Qué cosas hace falta saber?

Valores… que no se pierda el respeto, el amor hacia una madre, el amor hacia una mujer, hacia los hijos, hacia la naturaleza, hacia la creación… no a la creación de dios porque en dios no creo, sino en la creación del ser humano mismo, porque tenemos la capacidad mental para crear muchísimas cosas, todo lo que vemos. Somos granitos de arena de este desierto, pero esos granitos tuvieron algo bueno que es la creatividad. Pero si no le damos a eso, tenemos personas con un grave nivel de ignorancia… que yo también lo pasé, por eso estuve preso, perdiendo mi tiempo tantos años, metido en un círculo que no valía la pena. Está bueno salir de ese círculo, ir trayendo a los pibes, rescatarlos.

A través del Centro de Actividades Juveniles -proyecto educativo público que resiste su asfixia programada-, Agustín volvió al llamado Complejo Esperanza para dar un taller de rap. Él también transitó esos pasillos junto a otros pibes sub18 mientras enfrentaba un conflicto penal, pero, esta vez, entró como tallerista. La experiencia duró poco: cuando lo propusieron como tallerista permanente del CAJ, la administración se opuso de manera terminante y, en 2018, directamente disolvieron el proyecto, dejando a los educadores en la calle y a todos los pibes sin un espacio de expresión que les arranque la espesura del encierro.

—Estuviste dando talleres de rap en el Complejo Esperanza. ¿Cómo fue volver a ese lugar como tallerista?

Fuimos a dar un taller y estaba un amigo mío, José. Estaba preso él y fuimos a dar un taller con unos par de cuerpes, y fue muy loco porque los pibes no lo podían creer. Me miraban a mí y decían «Eh, Colameo… ¿qué venís a hacer vos?». El de la puerta me dice «Colameo, no te pueden traer ya acá, si ya sos mayor vos» y le digo «No vengo en cana, maestro, vengo a dar clases de rap». Se quiso morir, le molestó más que…

Entonces, vos entrás y ven «Uh, mirá mi ñero, anda haciendo música, ha grabado un CD», entonces, a ellos les da un aliento más para decir «Sí, puedo». Y tenemos una organización que se llama Libertando con la Gise Barbero, Diego Ceballos, todos… y está abierto para todos los pibes y todas las chicas y los cuerpes que quieran ir. Es en la Biblioteca Popular Julio Cortázar los martes de 4 a 6 de la tarde. Ahí, damos un taller de rap la primera hora y, la segunda hora, un taller de radio de La quinta pata. Y en mi barrio, más de local que nunca.

Libertando nació en el corazón de barrio San Vicente y reunió a pibes y pibas en torno al rap, el freestyle, hip hop, improvisación y beatbox. Tiempo después, también sumaron un taller de radio. Cuando se abrió el espacio, en 2017, Agustín permanecía privado de su libertad en Cruz del Eje. Cada martes a la siesta cuando terminaba el taller, llegaba el momento más esperado: el llamado, la espera a que atienda, las palabras de amor. Y después, el rap vibrando en la línea, devorando la distancia entre un penal y una biblioteca popular, hermanando en genuina esperanza. Inventando un después en el reino del abandono.

—¿Qué raperxs te gustan? Hay una canción en la que nombrás a Cancerbero: «No se muere quien se va…»

—»No se muere quien se va, sino se muere quien se olvida”. De otro lado, me gusta Cancerbero y Apache. Y de acá, de Córdoba, Zona de Cuarentena y los Rimando Entreversos, las Flores del Desierto. Yo me acuerdo de ellos cuando fueron al Complejo Esperanza y llevaron su CD.  Ellos y ellas fueron los que me hicieron el favor de presentarme el CD cuando yo estaba en el Complejo… me hicieron el favor.  

Pero eso… para ese lado… porque también hay algunos que vienen cantando malandreo y yo sé cantar malandreo, lo he hecho y lo he vivido, pero no me sirve cantar lo vivido, sino cantar lo aprendido. Tengo ganas de cantar lo aprendido porque la gente no busca alguien que dé lástima, sino alguien que le abra la mente y poderse sentir que es ella o él, o elles que están hablando. Porque vos decís “Cuántos niños, cuántas vidas quitadas por un rati/ y ayer confiamos en el estúpido de Mauricio Macri/ Cristina también, sacaron billetes de cien/ pido disculpas si alguno de ustedes se siente ofendido/ perdón no pido…», entonces, vos sentís que vos estás hablando, que está todo mal: el Estado, los presidentes, la gente también… si no nos rescatamos, en cualquier momento terminamos así. La ignorancia se va a apoderar de las escuelas, los niños van a andar todo el día con armas, drogándose, la ignorancia va a andar en la calle… muchas cosas van a pasar si no nos ponemos las pilas los seres humanos.

Se podría decir que el beatbox lo llevó por delante: a los 8 años, estaba en casa con su tío Néstor, esperando que pasaran Dragon Ball Z. Era como la una de la mañana y a Agustín ya se le cerraban los ojos del sueño. Los dibujitos no aparecieron en la pantalla, pero apareció Joseph y, con él, entró el beatbox a su vida. Joseph era un afroamericano que estaba concursando en uno de esos programas tipo American Talent y, en un barrio al sur del sur, un pibe veía sin poder creer que todos esos sonidos salieran de la boca. Al año, Agustín ya estaba beatboxeando en el Patio Olmos «todos los días constante» y, así, fue perfeccionando su arte.

—¿Por qué está bueno que les niñes encuentren y desarrollen un modo de expresión desde pequeñxs?

Porque todo lo comprimido explota. La generación que está viniendo ahora está mucho más inteligente que nosotros. Yo soy joven, tengo 21 años, pero los chiquitos tienen el chip re avanzado, lástima que se los están llenando con boludeces -celulares de alta tecnología, zapatillas de $5000-, entonces, estaría bueno expresarles un mensaje piola a esos niños, sembrar un árbol para que esos chicos mañana tengan sombra. Que entiendan que la vida no es tanto como dice la música de ahora -el rap, el trap de ahora-, sino que escuchen música urbana, que escuchen el rap de la calle, la verdad, la realidad, lo que pasa. Que canten en contra de los policías corruptos, de los curas violadores, de los traficantes que siguen quitando vidas, de los policías que torturan a los presos en las cárceles… que canten a favor del amor, de la paz, del respeto, de la tranquilidad, de la igualdad, de la sinceridad.

—¿Algo más que nos quieras contar?

Todos los viernes de noviembre que quedan, vamos a estar en el Teatro La Luna con EscrividoEl 8 de diciembre, estamos organizando el West Coast Killa Beez en Borneo, ahí en Bv. Las Heras. Es un encuentro internacional en el que va a haber raperos y raperas de todos lados, y que estamos organizando con David P.L.Y. y varios más. También pueden llegarse al taller de la Biblioteca Popular cuando quieran.

Agustín MLC presenta «Escrivido». Jueves 15 de noviembre a las 22:30 hs. en Teatro La Luna (Pje. Escuti 915).

*Por Julieta Pollo para La tinta. Fotos: Colectivo Manifiesto.

Palabras claves: Agustín Colameo, Agustín MLC, Beatbox, Música, Rap

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