Cantar la sororidad: mujeres en murga

Cantar la sororidad: mujeres en murga
6 diciembre, 2017 por Julieta Pollo

Crónica de la efervescencia murguera que el domingo pasado invadió Bataclana hasta bien entrada la noche. Con motivo de la presentación de su nuevo espectáculo, la Enganchate Cancán compartió su magia junto a la Murga en Construcción.

Por Julieta Pollo para La tinta

Ya cruzando Pueyrredón se veía la gente en la vereda, porque Bataclana es el patio de la calle, un espacio cultural y político que extiende sus telones al barrio. El fresquito se hacía sentir con la caída del sol a medida que la gente llegaba, en bici o caminando a ritmo de domingo, e iba poblando los grupos de abrazos, charlas, mates y cerveza.

Pedí un convite verde mientras esperaba a un amigo que no llegaría hasta que dieran sala, y me entretuve mirando la diversidad de familias que esperaban entrar: niñas y niños de todas las edades que jugaban entre la gente, el grupo que recién llegaba de trabajar en el faro de Plaza de las Américas, parejas de diversos colores, algún que otro murguista que salía a ver quién estaba, la mujer de la trenza gris que conversaba con su hija, la piba de rastas que sacaba fotos intentando capturar el gesto alegre y descontracturado de las celebraciones populares.

En eso estaba, cuando el degradé viró a noche y se invitó a todos a pasar adentro. Las gradas desbordaron y se ocupó cada céntimo de lugar. Cuando bajaron las luces, palideció la bulla y todas las miradas envolvieron a la Murga en Construcción, que entró desorientada buscando a su director. Esta introducción es parte del nuevo espectáculo que preparan para el año entrante y una manera de expresar una fibra de su biografía interna: el reciente cambio de dirección, ahora a cargo de Lara Fernández que esa noche actuó por partida doble.

Después de la Presentación, los trece de La Constru cambiaron sus largas chaquetas negras por el chaleco vial que da paso a uno de sus clásicos: la canción del Naranjita. Su repertorio, dedicado a los laburantes que sin títulos universitarios mantienen el engranaje social en funcionamiento, recorre las peripecias del día a día: las interminables esperas de bondi, el curso que hay que hacer para alquilar y lo jodida que está la mano para conseguir trabajo en los tiempos que corren.

Entre acto y acto, la teatralización giró en torno al famoso cuento del tío… principalmente el cuento felino de la pobreza cero y aquellos que los medios reproducen cotidianamente. Hacia el final, volvieron a calzar los coloridos polígonos que coronan sus cabezas y largaron la Retirada: «La poesía es toda nuestra, soberanos de la palabra, eso es La Construcción».

Enredar las piernas, hermanar las voces

Entre murga y murga, se proyectó Hermanar las voces, realizado por Thomas Soltau, Osvaldo Martínez, Marianella Colucci, Valentina R. Barbero, Nicolás Aimar e Isabel Corral, en el marco de Realización Audiovisual III, parte de la Licenciatura en Cine de la UNC. El documental, de reciente estreno, penetra en la vida interna de la Murga Enganchate Cancán, con un registro cálido de sus tardes de construcción colectiva. Entre sonidos de precalentamiento vocal, bocetos de vestuario, y páginas de garabatos y tachones de las que nace la lírica, Hermanar las voces revela la esencia de esta casi veintena de mujeres que encontraron en la murga un espacio de contención, reflexión y sororidad plena.

Las voces de 15 mujeres, la percusión de cuatro pares de manos y la dirección de Santiago Mateos, son retratadas en Hermanar… y sus reflexiones hilvanan el tejido sensible que desborda (y posibilita) lo artístico. «Encontrarnos nos amiga, nos hermana y nos fortalece (…) Pintarnos, como un gesto de cariño hacia la otra, la máscara que nos unifica a todas y así somos la voz, el pueblo que sale a decir».

Hacia el final del documental, que las muestra cantando en las penumbras de un teatro con las galas floridas del espectáculo anterior, las Enganchate Cancán se fueron ubicando en el escenario Bataclano, para dar comienzo a la función.

«Volvimos. Sí, aunque no se lo esperaban… yerba mala nunca muere y tampoco las Cancán», batieron con las piernas enredadas y formando un semicírculo cromático de polleras acampanadas. El desarrollo de su nuevo repertorio supuso una renovación integral, con la excepción de ciertos detalles que cobijan la identidad del grupo, como las medias de red que llevan hasta en el nombre y un diseño de arte facial de ojos alados e interminables sonrisas.

El frente coral y la batería de murga, que acompaña desde el fondo con la triada de bombo, platillo y redoblante, se conjugó todo el tiempo con las risas y los aplausos de un público activo que participó en los cruces teatrales y los remates de las canciones. La murga es así, no existe en el vacío y se nutre de quienes la rodean.

El impacto de la murga es implacable, inunda cada recoveco del ser. La confluencia artística potencia el mensaje y lo desdobla en múltiples posibilidades expresivas. La semilla estética e ideológica brota en el encuentro de la música coral e instrumental, el teatro llevado hasta la más mínima expresión con una gestualidad gigante, la danza, la lírica punzante e irónica, y la efervescencia plástica aplicada al vestuario, el maquillaje y la puesta en escena global. Un rito artístico esencialmente popular que conserva en sí el germen de la protesta, la rebelión y la libertad, cuyas raíces se entierran en la trova arcaica y el teatro popular de hace tres siglos pero, sobre todo, en el devenir Latinoamericano del arte de resistencia.

En este sentido, cabe compartir un dato sugerente: en Uruguay, cuna de este estilo que es uno de los pilares de su cultura nacional, hace tan solo cinco años que una murga conformada íntegramente por mujeres puede entrar a los concursos oficiales. Tratándose de un género predominantemente masculino y no exento de machismo, la organización de las mujeres en torno a una murga feminista es una apuesta a su visibilización y empoderamiento, a su derecho a ser libres, a decir con otras y a cantar lo que históricamente tenemos atorado.

«Decidí quererme a mí… siempre elijo. A veces no me doy cuenta, pero todo el tiempo elijo», cantan después de su clásico Baile de la escoba. En las Cancanas la perspectiva de género es vena madre y no se limita a la producción artística, sino que impregna las maneras de organizarse internamente, la construcción colectiva y el acompañamiento de luchas sociales que las atraviesan como grupo. Lejos de esquivar el lugar incómodo, lo exploran y satirizan para poner en evidencia los mandatos y las violencias a las que nos somete el machismo cotidianamente. Más allá de la parodia, siempre hay una voz de rebelión que sale al cruce y sienta una posición explícita.

«Y cuando inunda la oscuridad, tomar coraje, intentar ganar. Una garganta que no da más se ahoga en silencio sin respirar. Ahí se quedó el dolor de una herida que no sanó, denunciar a viva voz los abusos que ya vivió. Un pedido de ayuda saber que es mejor de a dos y cómo me va apurando una confesión de amor. La mirada que esquivé, ese tren que no tomé, abrazo que quise darte pero me paralicé. Masticar con amargura la bronca que me guardé y sentir esa nostalgia de lo que no arriesgué», cantan todas hacia el final. Una voz se despega del resto y habla con firmeza:  «Desnuda el alma frente al espejo, vence el miedo y enfrenta la adrenalina de haber encontrado al fin la valentía de levantar la máscara y sacar lo que hay adentro, de abrir la puerta y dar el paso, desafiar a la imaginación y convertirse en acción». 

Agradecimientos mediante, una de ellas aprovecha el momento para presentar a las integrantes nuevas y para despedir a dos que migran a otra geografía. Parafraseando al gran Viglietti, asegura que lo que hace una gota no parece nada, pero con muchas es aguacero. Después alzan juntas la Retirada y se van bailando, porque la murga jamás termina de despedirse, queda ahí, zumbando tras los oídos, latiendo en el dorso del corazón.

«Murga es mujeres y es carnaval. Dejando el corazón y hasta el calzón».

Ideas transformadas en canto colectivo

Desde el año pasado existe el Colectivo de Murgas Estilo Uruguayo Córdoba, un sueño que un grupo de murguistas logró concretar para dar cauce y redoblar la energía que vienen construyendo. Las ganas de organizarse surgen con el objetivo de propiciar el encuentro, compartir los saberes y aunar las fuerzas de tantos grupos artísticos que desarrollan y resignifican el estilo uruguayo desde las sierras cordobesas, según cuenta el director de la Enganchate Cancán, Santiago Mateos, quien además fue uno de los gestores del CMEUC.

Esta red, integrada por murgas de la capital, Sierras Chicas, Traslasierras, Jesús María, Río Cuarto, Villa María y otros rincones; encontró en la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado su primera unidad concreta de manifestación, y decidió salir a la calle como colectivo. El documental Hermanar las voces incluye un registro de esta jornada de lucha en el que se ve a muchxs murguistas marchar bajo su bandera al canto de «una vez dijimos Nunca más y es por eso que marchamos hoy», haciendo uso de la herramienta más poderosa: las ideas transformadas en canto.

«Considero que la murga es un hecho artístico muy complejo porque combina todas las artes, y cuando esta combinación es puesta al servicio de la crítica, el humor y el posicionamiento político, la magnitud es mayor: se potencia el espacio diverso donde muchos encontramos la forma de sobrevivir de manera colectiva y de construir con otros de manera diferente para batallar al sistema con nuestra herramienta que es el arte.  Intentamos rescatar el poder de la voz, de la palabra y la percusión, para llevar nuestro canto colectivo a la calle.  Uno como murguero debe tener la capacidad de reconocer el entorno en el que está y tratar de interpretarlo de la mejor manera teniendo en cuenta el público y el contexto en el que esta inmerso», expresa Santiago.

►Murga Enganchate Cancán. Ultima presentación del año y proyección del documental Hermanar las voces. Jueves 7 de diciembre a las 22 hs. en Grito Sagrado (Achával Rodríguez 421). A la gorra.

*Por Julieta Pollo para La tinta. Fotos: Valentina R. Barbero. 

Palabras claves: Colectivo de Murgas Estilo Uruguayo en Córdoba, Hermanar las voces, Murga en Construcción, Murga Enganchate Cancán

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