“¿Qué hacemos desde nuestros mundos?”

“¿Qué hacemos desde nuestros mundos?”
12 junio, 2017 por Redacción La tinta

La fotógrafa Maya Goded nació en la ciudad de México hace 50 años y la mitad de su vida la dedicó a abordar la vida de las mujeres en su tierra: prostitutas, asesinadas y desaparecidas en Ciudad Juárez, chamanas, víctimas de toda clase de violencia machista, madres, amantes, hijas, líderes. Sus retratos hablan por ella, a quien le cuesta encontrar las palabras para explicar por qué se zambulló en ese universo que por momentos la desoló y la puso al borde del abandono de su pasión.

Por Ailín Bullentini para Revista NAN

Persiste, sin embargo, y después de buscar un rato, logra expresar algunas de las metas que con su trabajo persigue: “Para mí es importante que como sociedad nos responsabilicemos de nuestra violencia hacia las mujeres. ¿Qué hacemos desde nuestros mundos?, ¿cómo educamos a nuestros hijos? ¿qué pasa cuando en una familia hay una chica violentada, abusada? ¿la defendemos, la expulsamos, le damos cobijo o no?”.

Goded tiene el pelo cortísimo y decolorado casi a blanco. Los ojos claros; la piel rosada. El negro de sus vestimentas resalta la identidad que porta en los accesorios que utiliza: aros, collares, cinturones con bolsilleras de aguayos aztecas. No es la primera vez que viene a la Argentina, pero esta vez la puso nerviosa porque llegó para presentar su primer documental de larga duración, Plaza de la Soledad, en el que pincela los días de un grupo de prostitutas mayores de la Ciudad de México. Lo hizo el lunes y lo hará este martes —en el Cine Gaumont y en la Alianza Francesa respectivamente— en el marco del Festival Internacional de Derechos Humanos, que puso las “problemáticas de género” como eje de su décimo séptima edición.

Sub.coop

Su paso por Buenos Aires coincidió, además, con la tercera edición de la masiva protesta Ni Una Menos para repudiar los feminicidios y exigir al Estado medidas de prevención y protección a las mujeres. Junto a Sub Cooperativa de Fotógrafos, la artista mexicana coordinó un taller de registro colectivo de la movilización, a la que acudió por primera vez. “De Maya nos interesó cómo se acercó al universo de la mujer desde diferentes contextos. Sus fotos vienen de espacios donde la violencia de género se sufre cotidianamente”, remarca Gisela Volá, de Sub. Antes de su primer documental, Goded realizó registros fotográficos en Ciudad Juárez (Desaparecidas) y en la “red zone” ubicada en la frontera con Estados Unidos (Welcome to Lipstick); también fotografió a chamanas de diferentes ciudades de su país y eternizó a Las audaces jóvenes líderes de Oaxaca.

Plaza de la Soledad transcurre en la plaza Loretto, del barrio La Merced, ubicado justo detrás del Palacio nacional de la ciudad de México. Los asientos de cemento, sus calles pobladas de mercados, mujeres, hombres y niños que viven allí mismo, en las veredas, cubiertos con plásticos y cartones, son el territorio en donde un grupo de mujeres mayores que viven “de sus nalgas”, como dice alguna en el film, batallan para que sus historias no les ganen la vida.


“Llegué a la plaza de La Merced hace 23 años para hacer un trabajo fotográfico en blanco y negro. Entonces yo no pensaba tocar la prostitución, pero sí la violencia que sufren las mujeres que allí trabajan y cómo ellas van construyendo una vida en torno de esa que cargan. Por eso buscaba mujeres mayores”.


La plaza Loretto “funciona desde los tiempos de los aztecas como mercado de alimentos y de prostitución, donde se instalaron muchos conventos, adonde llegan inmigrantes. Es un poco lo que somos en México. Un corazón muy importante de nuestra identidad”, plantea la fotógrafa sobre el escenario que eligió para su primer larga duración.

Aquella colección de fotografías resultaron “un primer acercamiento a la pobreza, la dureza de la maternidad en ese contexto, del amor”, recuenta. Su objetivo, entonces, fue “que quienes no se dedican a la prostitución se identificaran con ellas como mujeres, como madres, como amantes”. Giró por varios espacios con ellas a cuestas, editó un libro. Y se hizo amiga de varias de sus protagonistas.

Pasaron los años y aunque en México “si eres prostituta, mejor no hables”, las mujeres que “viven de sus nalgas” o las que comercializan el placer que provoca su cuerpo para “completar el sueldo bajo que no les alcanza para alimentar a sus hijos o pagar un alquiler”, de repente empezaron a escuchar que el sonido de su voz puede tener eco. “De no querer hablar y vivir en las sombras, de a poco empezaron a tomar conciencia de que tan malas personas no eran, de que no merecían sufrimiento”, suma la artista. En La Merced, por ejemplo, una de las prostitutas abrió una casa para mujeres mayores. Otras están escribiendo la historia de sus vidas. Algunas quedaron en el camino, fueron asesinadas, fallecieron o “se perdieron en la droga”, enumera Goded, que concluye: “Cambiaron tanto. Todas cambiamos tanto”. En ese reconocimiento de unas y otras, en “ese diálogo de años”, surgió el trato de hacer un documental: las protagonistas seguían amplificando su voz; la fotógrafa quería revelar el proceso de cambio que experimentaron sus amigas con los años, su maduración, su crecimiento, en contraposición con el aletargamiento de “una sociedad que no reacciona y que no se hace cargo”.

“Plaza de la Soledad no habla de estadísticas, sino de mujeres con nombre, apellido y una historia en la que la sociedad es la responsable de su sufrimiento. Para mí era importante revelar el tema ante la sociedad, interpelarnos. ¿Qué onda con lo que el patriarcado nos hace a las mujeres?”, apunta la mexicana y contextualiza: “En México, un hombre puede gozar y satisfacer sus deseos cuando quiera, desde el momento en que se le cante y con quien quiera. La mujer no, la mujer que pierde su virginidad fuera de matrimonio es una vergüenza para su familia, sin importar si quiera que haya sido violada. ¿Y quién se hace cargo de esa violencia? Es importante que como sociedad nos responsabilicemos, porque ¿qué hacemos desde nuestros mundos? ¿cómo educamos a nuestros hijos? ¿qué pasa cuando en una familia hay una chica violentada, abusada? ¿la defendemos, la expulsamos, le damos cobijo o no?”

*Por Ailín Bullentini para Revista NAN

Palabras claves: Maya Goded, Ni una menos

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