Nosotras. Ellas

Nosotras. Ellas
29 junio, 2017 por Redacción La tinta

Nosotras/Ellas es una especie de biografía familiar, dirigida por la cordobesa Julia Pesce. Es una película híbrida con fuertes componentes documentales cruzado por recursos ficcionales. La directora nos muestra un recorrido en los sucesos cotidianos de nueve mujeres, su familia, desde la muerte de tía Judith, la más grande del clan, al nacimiento de una niña, la más joven, trazando un continuum amoroso.

Viernes de mañana, mate en mano y en pijama puse play a “Nosotras/Ellas”. Mientras las mujeres de la familia de Julia me invitaban a espiar su intimidad y entrar en su casa, se iban dibujando en mi memoria unas palabras que leí alguna vez: continuum lésbico. En plenos ´80 Adrienne Rich escribió un ensayo desafiando al feminismo heteronormado, denunciando la heterosexualidad como institución política. En este texto se pregunta por qué la necesidad de pensar en las causas del ser lesbiana como algo extraño, cuando las mujeres experimentamos, desde el nacimiento, un recorrido vital de los cuerpos ligado al entre-mujeres: «Si consideramos la posibilidad de que todas las mujeres, desde la lactante hasta la mujer adulta que experimenta sensaciones orgásmicas mientras amamanta a su hijo/hija (…) hasta la mujer moribunda de noventa años cuidada y ayudada por mujeres – vemos que integran un continuum. Y podemos vernos moviéndonos dentro y fuera de dicho continuum, tanto si nos identificamos como lesbianas o no.» (Adrienne Rich, Heterosexualidad Obligatoria y existencia lesbiana, 1980)

A días de la proyección del film en el Ciclo de Cine Cordobés Contemporáneo, en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, conversamos con Julia sobre búsquedas, encuentros, hilos que se tejen, miradas de mundo y este continuum amoroso.

Coincidimos entre algunas espectadoras que Nosotras/Ellas nos devuelve la imagen idealizada de la familia que todas quisiéramos tener. ¿Cómo surge en vos la idea de este retrato de familia?

Surge en un principio a partir de ciertas contradicciones que me atravesaban, por un lado tener la sensación de esto que decís: “es la familia que todas quisiéramos tener», y a la vez por momentos sentir las exigencias que tiene este tipo de familia. Cuando pensé en este proyecto cinematográfico, pensé en esa tensión, en que los mandatos son mandatos, por más que puedan parecer ideales. Sentía mucha contradicción entre lo ideal y eso otro, lo cerrado, como la opinión de las autorizadas, las madres, las más grandes que influyen de manera poderosa en las más chicas, como se muestra en algunos pasajes. Luego la película termina siendo una oda a ese grupo familiar, pero parte de un concepto más problemático.

Me dio la sensación que muchas de las decisiones estéticas fueron más producto de las condiciones al momento de rodar, sin alterarlas demasiado, más que decisiones preconcebidas, ¿es así?

Sí, si bien participé en otros proyectos de otras personas, esta fue mi primera experiencia como realizadora, entonces mi mirada se fue construyendo mucho a partir del mismo trabajo. No fui con lineamientos demasiado claros, sobre qué plano o qué distancia, sobre cuestiones formales, sino que las fui encontrando en la medida que lo iba haciendo. Entonces el material logrado fue muy heterogéneo. La instancia de montaje fue crucial para darle unidad y homogeneidad a todo eso. Fuimos encontrando líneas que continuaban a lo largo de todo el material, que mucho tenía que ver con lo circunstancial, porque como seguía el devenir de lo que sucedía me tenía que adaptar al espacio, a las reacciones de estas mujeres. No usé grandes aparatejos, era mi cámara y yo, el sonido también lo hacía yo, entonces me permitía moverme y adaptarme a los espacios.

Llama mucho la atención cómo la presencia de la cámara parece no alterar sustancialmente las acciones de las mujeres…

Para ellas era muy natural, siempre hubo cámaras, en un momento mi tía y mi mamá vivían en el extranjero, cuando venían grababan todo. Entonces la presencia de la cámara era natural y mi presencia tampoco era algo tan extraño, nunca fue motivo de alteración de cómo ellas son y cómo reaccionan a las cosas. Tal vez al principio sí, en el aspecto físico por ejemplo, de no querer verse gordas… pero después se relajaron y estaban muy cómodas. Sí hubo cosas que charlamos, sobre todo en las situaciones más tensas, que después tuve que mostrarles y llegar a un acuerdo de hasta dónde podía mostrar y hasta dónde no.

Si hicieras el juego de despegarte de la película y mirarla desde una mirada extrañada, ¿qué es lo que más te gusta de Nosotras/Ellas?

Me gusta mucho la intimidad que logra transmitir, cómo ese núcleo se abre y permite que el otro espectador sea parte por una hora de ese mundo. Esa intimidad y apertura me gusta mucho. También lo estético, lo que logramos con Lucía (Torres), cómo pudimos mirar los cuerpos de las mujeres, de estas mujeres, esa mirada hacia los cuerpos que tal vez no se encuentra en todas las miradas, ir al detalle, al recoveco, al lunar.

Nosotras/Ellas tuvo muy buena recepción en los circuitos en los que se proyectó. Estrenada en Suiza en uno de los festivales más grandes, el Visions du Reel, luego viajó a Japón, al Festival de Yamagata, donde ganaron un premio especial del jurado. Luego la llevaron a Chile, Bélgica, Francia, y en España ganaron el mejor documental en el festival de Málaga. Ahora esperan mostrarla a nivel local, en espacios alternativos.

Vivimos tiempos de gran efervescencia y puesta en discusión de cuestiones de género. Creo que la película no está construida desde ese lugar, sin embargo ¿podés tejer algunos hilos entre Nosotras/Ellas y este contexto donde tantas personas se están problematizando desde el lugar del género?


A la película no la construí ni la pensé en términos de género ni problematizando desde ese punto de vista. Sucede que en mi familia son todas mujeres y eso fue lo que yo miré, pero no desde esa perspectiva. Pero sí se pueden tejer hilos: cómo miramos los cuerpos, los vínculos que se muestran, que no son los que estamos acostumbrados a ver, esa fraternidad, la comunidad, el clan femenino que es algo que no está a la vista y es muy valioso de las mujeres. Lo físico también, el hecho de mirarlas como las miro. Además se muestra el nacimiento de mi sobrina. Creo que mostrar algo de ese momento también pone de relieve ciertos mitos o ideas que se tienen acerca del nacer y del parir, dándole un lugar diferente al habitual, parir en casa, de cuclillas, respetando el cuerpo y el instante. Mirar a mi hermana en ese momento fue tremendamente fuerte, verla convertida en una animal, ver algo primitivo. Le estoy muy agradecida por haberme permitido estar y grabar.


Hace algunos días se realizó en Segundo Encuentro de la Red Federal de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales. ¿Participás de ese espacio?

Estoy participando desde un lugar pasivo por el momento, estoy al tanto de las actividades, de lo que se propone. Me pareció muy interesante que surgiera el grupo y que sea tan contundente la reunión y todo lo que se está haciendo, porque la industria del cine está claramente manejada y copada por hombres. Es una industria super masculina y machista, entonces es importante juntarnos para abrirnos paso y visibilizar que somos pocas, que muchas veces se les paga menos a las mujeres haciendo los mismo roles que los hombres, cuestiones sobre la maternidad, muchos derechos que están todavía por ser conquistados. Creo que desde estos grupos se puede avanzar, sufrimos las mismas cosas, entonces está bueno unir voces y fuerza para que esto pueda ir mutando de a poco.

El lema del espacio es “si nosotras miramos el mundo se transforma”. Más allá del debate sobre la existencia o no de una mirada “femenina”, sí es cierto que hay algo en Nosotras/Ellas que a muchas nos conecta con una emocionalidad desde ser mujer, obviamente mediada por la cultura. ¿Hay algo de esto que se hace evidente en las reacciones del público según su identidad de género?

Sí, es notable, hay una diferencia en la percepción y la recepción de la peli por parte de las mujeres y los hombres. La mirada femenina no está ligada a lo genital sino es algo más amplio, y lo femenino creo que sí existe, aunque por momentos dudo. Pero la experiencia de vivir el dia a dia me dice que sí hay algo que se diferencia y que puede ser femenino si queremos decirle así, que es cómo cada una vive las cosas, cómo responde, cómo las atraviesa. Mostrando la película era muy notable cómo los hombres apuntaban a la particularidad de que estaban ausentes allí, correrlos del lugar protagónico y hablar de otra cosa les resultaba problemático en principio. En líneas generales las mujeres salían más emocionadas, atravesadas emocionalmente. Algunos hombres también me han dicho que desconocían totalmente esta forma de relacionarse entre mujeres, y tenían más la idea de que somos unas harpías, y que esa fraternidad, hermandad no existía. Eso es alucinante, mostrar que las mujeres podemos ser muy harpías pero también podemos ser muy fraternas, muy compañeras.

Y sigue Adrienne Rich: “la negación de la realidad y de la visibilidad a la pasión de la mujer por la mujer y a la elección de una mujer por otra como aliada, como compañera de vida y como comunidad, el forzar tales relaciones al disimulo y a su desintegración bajo intensa presión, han significado una pérdida incalculable del poder de todas las mujeres para cambiar las relaciones sociales entre los sexos, para liberarnos cada una y las unas a las otras”.

*Nosotras/Ellas se proyectará en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, el domingo 2 de julio a las 18hs.

Palabras claves: Cine, Cineclub Municipal Hugo del Carril, Géneros, Julia Pesce, Nosotras. Ellas

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