Las muchas metamorfosis de Carlos Alberto García Moreno

Las muchas metamorfosis de Carlos Alberto García Moreno
3 abril, 2017 por Gilda

“Todos vuelven” reza un dicho popular. Cuando nadie lo esperaba Charly García saca un nuevo disco llamado Random, un nombre que crea la excusa perfecta para hablar sobre todas las mutaciones que atravesó una de las figuras más importantes de la música popular latinoamericana. De Nito Mestre a Palito Ortega.

Por Martiniano Cardoso para Panamá Revista

1. Cuando comenzamos a nacer

La leyenda es conocida. Carlos Alberto García Moreno y Nito Mestre, dos ex alumnos del colegio Dámaso Centeno de Caballito, se juntaron y crearon Sui Generis. Un dúo folk con influencias del primer Dylan, Crosby, Still & Nash, Simon And Garfunkel y otros artistas en la misma senda musical.

En el fin de su adolescencia García edita junto a Mestre su primer disco en 1972 llamado Vida. Canciones directas y simples. En las cuales los jóvenes podían sentirse reflejados. Básicamente historias. Pequeños cortos cinematográficos como Estación, Mariel y El Capitán o Amigo vuelve a casa pronto. A diferencia de la lírica más poética y surrealista de Almendra o el paisaje urbano sobre el duro asfalto que pintaba Manal, Sui Generis entregaba una suerte de “sensibilidad única y masiva”.

La primavera Camporista encuentra al dúo con un segundo disco y si bien el aire que se respira en la calle es el de una patria socialista para García las letras de Confesiones de Invierno plantean un futuro mas sombrío y la aventura individual en vez de colectiva. Basta con escuchar Cuando ya me empiece a quedar solo, Aprendizaje o Un Hada, Un Cisne.

Para el año 1974 Sui Generis se transforma en un cuarteto eléctrico. Charly parece haberse cansado del “acusticazo”. Convoca a Rino Rafanelli en bajo y a Juan Rodríguez, un baterista que había tocado con Billy Bond.  El clima se enrarece en la Argentina y la banda de canciones para adolescentes edita Pequeñas anécdotas sobre las Instituciones, el primer disco conceptual de la historia del rock argentino.  Tal vez, su mejor obra. García pone en crisis todos los valores clásicos de la familia tipo (“los magos, los acróbatas, los clowns mueven los hilos con habilidad”). Desde Instituciones pasando por Las Increíbles Andanzas del Señor Tijeras o Pequeñas Delicias de la Vida Conyugal (el sistema educativo, el estado o el matrimonio), Sui Generis se despide con un alegato contra los sistemas represivos.

En cuanto al estilo musical, García pone el oído en Inglaterra y se fascina con el Rock sinfónico (Genesis, Yes, Emerson, Lake And Palmer). Es hora de buscar otros rumbos.

Sui Generis se despide con dos Luna Park multitudinarios. Noches históricas que dejaron un disco doble y una película. El rock nacional había entrado en una nueva etapa. Y Charly también.

2. ¿Qué se puede hacer?

“Éramos los Yes del subdesarrollo.” Así definió Charly a La Máquina De Hacer Pájaros. La banda que formó entre Sui Generis y Serú Girán. Se juntó con Carlo Cutaia (ex tecladista de Pescado Rabioso) semanas y semanas para poder sincronizar como tocar en una banda con dos tecladistas.

Mientras el rock sinfónico entraba en una etapa de decadencia e iba a ser borrado de un plumazo por el Punk, en la Argentina ese género explotaba. Crucis, Alas, Bubú… Charly se encontraba fascinado por esos sonidos. La Máquina dejó dos discos, uno homónimo y otro llamado Películas, editado en 1977. En los albores de la dictadura militar. Una música mas compleja y densa, donde García decidió “ser uno más en la banda”. Como si eso fuese posible.

Canciones como Películas (qué se puede hacer) o No te dejes desanimar dejan ver solapadas críticas a la dictadura. Pero sin el apoyo esperado del público, la Máquina se disuelve con tan solo dos años de existencia. Curiosamente, es la única banda de Charly que no tuvo una reunión en modo “revival”.

3. Superhéroes

“Serú es como esos mediodías de la infancia que te acordás y decís… Uf, qué bárbaro”, contó Pedro Aznar en una entrevista. Lo cierto es que Charly le tocó la puerta un día a David Lebón para ofrecerle ir a Brasil y componer. Lebón rechazó la oferta. Al día siguiente Charly retornó con la misma oferta. Lebón le bajó una vez mas el pulgar. Para el día siguiente Charly tenía un arma secreta en sus manos: una docena de facturas. Finalmente, el guitarrista le dijo que sí. Dos días después la dupla se encontraba delineando lo que serían los primeros temas de “Los Beatles Criollos” en Brasil.

Con la incorporación de Oscar Moro en batería y un adolescente Pedro Aznar en bajo que deslumbró a García y a Lebón, Serú Girán grabó su primer disco. Lanzado al mercado en 1978, el primer disco de Serú Giran, llamado como la banda, parecía no ofrecer muchas analogías o mensajes contestatarios a la dictadura. La única canción que uno podría conectar con la Argentina de ese momento era Autos, Jets, Aviones, Barcos. Una historia que cuenta un éxodo masivo. ¿De donde? ¿Por qué? Esas preguntas las debería responder el oyente.

Musicalmente, el disco parecía correrse un poco de las ambiciones anteriores de García para pasar a una suerte de Jazz Rock mas accesible con influencias de la música brasileña que estaba sonando en ese momento en el país hermano.

“¿Qué importan ya tus ideales?”, cantaban a coro García, Lebón y Aznar. Con esas palabras comienza La Grasa de las Capitales, el segundo disco de Serú Girán editado en plena “fiesta de todos”. “Don’t stop dancing” le decía García a parte de una generación que él avizoraba como los futuros “Natalios Ruiz”. La Grasa de las Capitales fue un éxito, canciones sobre la alienación, la paranoia, el suicidio… La banda captó el clima de una época y con un sonido mucho menos pretencioso y más directo. Serú Girán plasma el gran disco sobre los años de plomo en nuestro país. Esta vez el público responde y la leyenda comienza a tomar forma.

En el año 1980 los sonidos que ya habían explotado en el mundo (Punk, New Wave, Post Punk) comenzaban su lento peregrinaje por el underground porteño. Pero Serú parecía mantenerse firme en su zona de confort musical editando Bicicleta, un nuevo disco con críticas explícitas a lo que estaba sonando fuera de su “universo” y nuevamente letras que reflejaban el presente de una sociedad que parecía también encontrarse en su zona de confort de la mano de José Mercado.

Para este momento de su vida Carlos Alberto García Moreno ya se siente parte del mar. Ya es una de las dos grandes voces de peso del rock argentino y un ícono indiscutible.

En 1981 Serú cierra su etapa dorada en el Rock con Peperina. Un disco fiel a su estilo, pero un poco más pop que los anteriores. Ya en la cima de su consagración siguen conservando el mismo estilo crítico en sus letras pero por primera vez dejan abierta una pequeña ventana desde la que se puede ver con mucho esfuerzo cierto optimismo (Salir de la melancolía, En la vereda del sol).

Recitales multitudinarios y despedida de Pedro Aznar que se iba a tocar al Pat Metheny Group. De esa manera cierra su ciclo de gloria la banda más importante del Rock Argentino. Charly García finalmente tenía las manos desatadas. Ahora dependía solamente de sí mismo.

4. Vamo’ a bailar

Ese bostezo… Ese bostezo con el que García abre su primer disco solista, Yendo de la cama al living, podía tener múltiples interpretaciones. Se acababa el Jazz Rock, se acababan los temas de ocho minutos y las largas orquestaciones. El nuevo Charly renegaba del virtuosismo y se dedicaba a inundar sus canciones en todas las FM posibles y las discotecas. La dictadura entraba en sus últimos años de decadencia y García afirmaba que la “alegría no era solo brasilera”.

Esa intención se iba a profundizar en su segundo disco, Clics Modernos. Que si bien contenía letras que hacían referencia a la noche mas oscura y los dilemas de la transición democrática, Charly había decidido virar musicalmente a ese pop/rock tan criticado en su etapa de Serú Girán. Ritmo, melodías pegadizas, letras que encajaban perfecto con la métrica, samplers y baterías electrónicas. La banda de sonido ideal para la primavera alfonsinista.

García cierra su trilogía dorada con Piano Bar en el año 1984. Considerado por muchos su mejor trabajo junto a la banda mas sobresaliente que haya conducido. Pablo Guyot en guitarra, Alfredo Toth en bajo, Willy Iturri en batería (los futuros GIT) y un jovencísimo Fito Páez en teclados.

Piano Bar, un disco plagado de hits, letras en algunos casos irónicas y en otros esperanzadas. Charly cierra su primera etapa solista diciéndole a su público que divertirse no es un pecado.

5. Curitas

En tiempos de Plan Austral y “economía de guerra” García deja de ser el narrador de un inconsciente colectivo para dar rienda a sus propios demonios y mundos personales.

Sin embargo lo que transcurre en su cabeza y su alma parece tan interesante como aquellas historias que alguna vez narró.

Charly produce lo que sería su segunda gran trilogía (Parte de la religión, Como conseguir chicas y Filosofía barata y zapatos de goma). Además realiza en colaboración con su viejo amigo Pedro Aznar dos discos exquisitos, Tango y Tango 4.

García busca refugio en sus propios paraísos personales (Fantasy, De Mi, La Ruta del Tentempié, Fanky). El gran cronista de la clase media parece haber sido interpelado por el lado oscuro de la democracia.

Es la hora de los Redondos y sus tribus. Es la hora de los pueblos desangelados.

6. Constant Concept

Es el año 1994, Charly aparece con el pelo teñido de rubio en homenaje a Kurt Cobain y presenta su opera rock La hija de la lágrima. La recepción de ese disco es mixta. Sus fans lo toman como una obra maestra mientras que otra parte de público lo mira de reojo.

 Ha comenzado la transformación físico musical de Carlos Alberto García Moreno. Ya no es una persona, es un semidiós en decadencia. Un concepto, un significante. 

A medida que su cuerpo comienza a deteriorarse su música también. Capas sonoras sin una melodía que lleve a algún lugar, covers a granel, su voz en segundo plano cada vez mas gastada y una serie de discos que solo su seguidores incondicionales están dispuestos a tolerar y aplaudir. Say No More, El Aguante, Influencia, Rock And Roll Yo y Kill Gill contienen solamente destellos del genio que alguna vez fue. Cuchillos, Canciones de jirafas, Influencia son algunos de los pocos chispazos en los que el monstruo que flota en la laguna de su universo de excesos parece despertar.

Pero un día llegó Palito.

7. Amigos de Dios

Durante estos últimos años lo poco que se supo de García y su recuperación de la mano de la familia Ortega fue por medio de las noticias. Mucho ruido, poca música. Salidas y entradas de hospitales, internaciones y diferentes problemas de salud. Un resumen de las facturas que Say No More le pasó a Carlos Alberto García Moreno.

Pero una noche de verano a las 12 en punto Spotify puso on line el último disco de Charly García. Random. La sorpresa fue tan inesperada como grata. Charly García había vuelto y la placa era su mejor disco desde Filosofía Barata y Zapatos de Goma.

Un García que se mira al espejo de su propio pasado y rescata lo mejor del arcón de los recuerdos. Esta vez todos hablaron del “milagroso” retorno de Charly.

¿Será esta su última transformación? ¿Qué será lo que vendrá? Difícil de descifrarlo con un músico como Carlos Alberto García Moreno. La vanguardia es así.

Por Martiniano Cardoso para Panamá Revista

Palabras claves: Charly García, Música, Random, Rock

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