«Para que nunca más suceda el horror»

«Para que nunca más suceda el horror»
24 agosto, 2016 por Redacción La tinta

A horas de conocer la sentencia por el juicio más importante al Terrorismo de Estado en nuestra provincia, Alfilo dialogó con la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo de Córdoba, Sonia Torres. Generosa como siempre, confiesa que “hasta hace unos días estaba tranquila, paro a medida que se acerca la fecha de la sentencia me voy sintiendo un poco más inquieta, nerviosa”.

No es para menos. Se trata del 7º juicio por crímenes de Lesa Humanidad que se realiza en Córdoba, desde el año 2008. La Mega causa aborda 22 expedientes por delitos de lesa humanidad ocurridos entre marzo de 1975 y 1979. Se investigan los hechos aberrantes cometidos en los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio “La Perla”, “Malagueño o Perla chica”, “Campo La Ribera”, “D2” y distintas comisarías de la capital y el interior provincial. Y el caso de la desaparición de su hija (Silvina Parodi) junto al nieto de Sonia Torres, nacido en cautiverio, permite por primera vez en esta ciudad que se juzgue la apropiación y robo de bebés durante la última dictadura. Se trata de un juicio histórico, que toma trascendencia nacional e internacional, dentro de un largo proceso judicial que se inició en diciembre de 2012.

Sonia Torres nació un 2 de septiembre 1929 y su profesión es farmacéutica. Pero su vida se modificó de manera brutal, cuando el 26 de marzo de 1976, la dictadura cívico-militar secuestró y desapareció a su hija Silvina Parodi de Orozco, de tan sólo 20 años y embarazada de 6 meses, junto a su marido Daniel Orozco. Ambos eran estudiantes de Ciencias Economías en la Universidad Nacional de Córdoba y fueron secuestrados por una patota de hombres armados, para trasladarlos luego al Centro Clandestino La Perla.

Aunque el caso de Silvina Parodi también se encuentra entre los 19 estudiantes que fueron delatados en listas negras por el entonces interventor de la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Tránsito Rigatuso.

Un caso que quedó probado por la justicia, cuando el propio delator (Rigatuso) de manera cínica decidió querellar a Sonia Torres, acusándola de “calumnias e injurias” por una entrevista publicada en La Voz del Interior. Era la primera vez en la historia que una abuela de Plaza de Mayo era sentada en el banquillo de los acusados.

En el año 2002, el fallo de aquel juicio fue categórico. No sólo dejó libre de cargo y culpa a Sonia Torres, sino que se probó legalmente la responsabilidad de delación de Tránsito Rigatuso al confeccionar listas de adolescentes que habían estudiado en el Manuel Belgrano, entregándolas luego al máximo jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez. Muchos llaman a este caso, como “La noche de los Lápices de Córdoba”

A un año de la desaparición de su hija, en 1977, Sonia Torres fundó Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba. “Hace 40 años que salimos a la calle”, me dice. Y recuerda también, sin esconder algo de tristeza, que de aquellas 22 abuelas pioneras en Córdoba, hoy sólo ha quedado ella con la capacidad dar testimonio y seguir en la búsqueda.

“En esa época –me dice–, salimos de manera incansable a buscar nuestros hijos. Silvina, mi hija, estaba embrazada de 6 meses. Y desde que se la llevaron, no he parado de buscarla. A ella y a mi nieto. Las Abuelas no hemos dejado de trabajar. Hasta ahora hemos encontrado a 120 nietos. Pero nos faltan más de 300. A toda la sociedad le pedimos que nos ayude con esa búsqueda. Que es tan difícil y tan lenta. Nosotras, las Abuelas, siempre hemos trabajado desde el amor. Siempre. Y en todos estos años, mucha gente también nos ha ayudado. Es necesario recuperar la verdadera identidad de tantos jóvenes que nacieron en cautiverio. En un derecho que tienen. Y es un trabajo que se hace siempre desde el amor”.

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Sonia tiene hoy 87 años. Símbolo indiscutido en la defensa por los derechos humanos, cada una de sus luchas, de su templanza e incansable búsqueda, está marcada en su rostro. Ella misma es consciente del paso lento de estas cuatro décadas. “Con la sentencia de este Juicio por fin vamos a llegar al camino de la memoria, la verdad y la justicia que tanto hemos transitado”, expresa sin dejar de mirarme a los ojos. “Estos pilares que hemos sostenido a lo largo de estos 40 años con firmeza y sin ningún sentimiento de venganza. Sólo hemos trabajado desde el amor, para que nunca más suceda el horror”.

Sonia hace una pausa en cada frase que expresa. “También por las generaciones venideras” añade. “Para que nunca más se sufra tanta crueldad, durante tanto tiempo”.

Nosotras, las Abuelas, siempre hemos trabajado desde el amor. Siempre.

Por Irina Morán. Fotos: Natalia Roca y Sebastián Salguero.

 

Palabras claves: Dictadura Cívico-Militar, justicia, memoria, Sonia Torres

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