Alma Dorada

Alma Dorada
18 agosto, 2016 por Redacción La tinta

Ayer se escribió la última palabra en la última hoja de un gran libro de la biblioteca del deporte argentino que se llama «Generación Dorada». «El Alma», la nueva camada, ya tuvo la oportunidad de salpicarse de oro y sudor desde 2014. Ahora les toca demostrar que las segundas partes también son buenas.

 

En la tarde del miércoles y desde el Arena Carioca 1 Estados Unidos pasó por encima a la Argentina por 105 a 78 y se clasificó para las semifinales del torneo olímpico de basquetbol de Rio de Janeiro 2016, donde le tocará enfrentar a España.

Por momentos el conjunto nacional tuvo un déjà vu con la gesta heroica de Atenas 2004. Al comienzo del primer cuarto se pusieron en ventaja y alcanzaron una diferencia de 20 puntos a cuatro minutos del final.

Pero los yankees, que ya no usan el seudónimo de Dream Team, justamente desde aquellos Juegos griegos, hicieron valer sus individualidades, como la magia de Kevin Durant y LeBron James y la efectividad de DeAndre Jordan. El segundo cuarto finalizó 56 a 40.

A partir de allí la historia es conocida. La diferencia aumentó paulatinamente y el marcador dio el veredicto final con diferencia de 27 puntos. Antes de ese cierre, hubo tiempo para la ovación de una ruidosa y numerosa hinchada albiceleste dirigida a los artistas principales: Emanuel Ginobili, Luis Scola, Andrés Nocioni y Carlos Delfino.

Son y serán los últimos integrantes de la Generación Dorada que logró el oro en Atenas, el Bronce en Beijing y un cuarto puesto en Londres.

La posta ya fue entregada y ahora resta saber si “los pibes” lograrán revalidar la chapa ganada y escribir una nueva historia, la de la nueva generación: «El Alma».

generacion basquetAlma Joven

Los integrantes de la nueva generación del básquet saben que la vara está más alta que nunca. Pero ya han sido puestos a prueba, como lo fue en el Mundial de España 2014 y el Preolímpico de México 2015. Ambos con la transición y complicidad justa de los viejos guerreros.

Ahora se sumó la experiencia de Río de Janeiro 2016. La prueba fue buena y digna pese a la dura derrota ante EE.UU, aquel rival que vieron caer en manos de los viejos titanes, desde las tv de sus casas, y con apenas 10,12 o 14 años de edad.

Con Facundo Campazzo y Nicolás Laprovítola a la cabeza, los Marcos Delía, Gabriel Deck y Nicolas Brussino tendrán el desafío de ser la continuidad y no la sombra de sus propios héroes.

El base cordobés, atrevido dentro y fuera de la cancha, llegó a confesar en 2014, previo al Mundial, que de chico no era muy seguidor de la Selección: “Veía básquetbol, pero no tantos partidos, sino los más importantes, los más serios, lo que valía la pena ver». Entre risas admitió sin embargo que Atenas 2004 caló hondo: “Me acuerdo del oro, me acuerdo del tiro de Manu con seis milésimas. Estaba en el colegio aún, me acuerdo de haber disfrutado mucho», le dijo por entonces al diario La Nación.

Laprovítola en cambio aseguró que después de ver Space Jam a los 6 años no puedo sacarse nunca más de la cabeza la idea de jugar al básquet. Y con apenas 10 años ya se veía todo lo que disputaba el seleccionado: «Me volvía loco con los partidos. Ya en 2002 lo seguí bastante y en Atenas lo sentí mucho».

Diez años después de aquella epopeya, aquellos niños pre adolescentes se encontraron con sus héroes de ficción, justo cuando ambos se necesitaban para cerrar una gloriosa etapa y abrir las puertas de un futuro plagado de desafíos.

usa generacion dorada basquet argentinaAlma Dorada

Nadie puede negar que la ausencia de estos símbolos del básquet argentino no generarán, desde hoy mismo, cierta incertidumbre sobre cómo esta nueva generación llevará la pesada posta a nuevas metas.

Pero no hay mejor augurio que este torneo olímpico, con el partido ante Brasil como el éxtasis, y el Preolímpico con el que se logró el pasaporte a Río, hace poco menos de un año. Allí se lograron fundir la juventud y la historia y sembró el germen de la nueva camada.

En septiembre pasado, los míticos Scola y Nocioni, junto a un grupo de jugadores sin experiencia en la Selección -o con un manojo de partidos disputados-, llegaron a México a conseguir una plaza a los Juegos Olímpicos.

Para sorpresa de muchos, el mix entre los nuevos y los viejos arrasó con un arranque de siete victorias seguidas (incluida una a Canadá que tenía nueve jugadores NBA) y llegó a la semifinal con una sola derrota, propinada por el mismo rival con el que tocaba definir el pase: México.

Con la presencia de Ginobili en las gradas del estadio, aquel partido comenzó siendo del local y sobre el final todo fue para Argentina, cerrando un score ajustado de 78 a 70. Scola anotó 18 puntos y El Chapu aportó 10 y 13 rebotes. Con el viaje pago, todos embarcaron a Río.

Concluido ayer el sueño olímpico sólo el abanderado de la delegación confirmó que continuará en la Selección. La Generación Dorada se despidió pero creemos que alcanzó a salpicar un poco del oro y el sudor de tantos años a los nuevos herederos, a quienes les toca derrumbar el mito que dice que las segundas partes no son buenas.

 

Palabras claves: Andrés Nocioni, Carlos Delfino, Emanuel Ginobili, Facundo Campazzo, Generación Dorada, Juegos Olímpicos de Rio 2016, Luis Scola, Selección de Basquet

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