Madres e ilegales
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Madres e ilegales

Organizarse para mejorar la calidad de la vida de sus hijos e hijas le permitió a muchas madres poder luchar contra enfermedades realmente difíciles de atravesar, como la epilepsia refractaria, cáncer, autismo, parálisis cerebral, entre otras. En ellas al rol de mujeres y madres protectoras, se le suma otro, ilegales.

001_05_mamacultiva_abreg_mg_0701-copy-660x440En todos los testimonios que podemos leer acerca de las madres que luchan por mejorar la vida de sus hijos e hijas a través del uso del cannabis, podemos encontrar relatos de dolor, resistencia, sororidad de otras mujeres de su entorno, esperanza y también la fortaleza para resistir a la misma ley, ya que hoy sus prácticas de cultivo son ilegales.

Las historias

Uno de esos caso es el de Lorena Santos y su hijo Elías, quien sufrió múltiples tumores cardíacos y cerebrales desde muy pequeño y luego le diagnosticaron epilepsia refractaria llamada Síndrome de West, hipotonía generalizada y autismo. La esperanza de vida para Elías era casi nula, y los medicamentos tradicionales no daban resultados en él.

Con el paso del tiempo, Lorena se contactó con otra madre que le comentó sobre Mamá Cultiva, una fundación que se dedica junto a la Fundación Daya, a investigar y promover terapias alternativas, donde trabajan para conseguir que el aceite de cannabis sea legal para usos medicinales, en nuestro país. Desde ese momento la vida de Lorena y de Elías cambió para siempre: ahora juega, se ríe, camina, es feliz.

Se suman otras historias, como la de Pilar Forno, quien comenzó a darle cannabis medicinal a su hijo Bruno de 11 años, que a los 7 años manifestó una epilepsia tratable pero luego se complicó y pasó a una refractaria y ya no respondía a los tratamientos médicos. Desde el 2014, luego de que una amiga de Pilar le recomendara la Fundación, la vida de Bruno cambió.

Similar experiencia vivió Yasmín y su hija Stephania, quien padecía Síndrome de West, tomaba más de seis pastillas diarias y ninguna le disminuía las crisis. Pasó el tiempo, su epilepsia empeoró y se transformó en Síndrome de Lennox-Gastaut. Gracias a un amigo que le propuso el tratamiento con marihuana, Stephanía está más tolerante a las terapias, se ríe, está contenta y sus convulsiones disminuyeron considerablemente.

La ley

La ley que prohíbe el autocultivo está vigente desde 1989, se trata de la Ley Penal 23.737 sobre la tenencia y tráfico de estupefacientes, que establece en su artículo 5 que “será reprimido con reclusión o prisión de cuatro a quince años (…) [quien] a) siembre o cultive plantas o guarde semillas utilizables para producir estupefacientes, o materias primas, o elementos destinados a su producción o fabricación; b) Produzca, fabrique, extraiga o prepare estupefacientes”.

mama2_blog_cdnPor medio del Fallo Arriola en 2009, se declaró inconstitucional el artículo 14 de esta ley, permitiendo la tenencia de marihuana para consumo personal en el ámbito privado. Pero nada específica sobre la criminalización del cultivo y sobre cómo se determina qué es consumo personal. Las madres que cultivan, para la ley, también son ilegales.

Opositores al gobierno, en marzo de este año, presentaron en el Congreso un proyecto de ley que autorizaba el uso medicinal de la marihuana. La iniciativa proponía agregar un artículo a la ley de drogas para permitir el cultivo y la producción de la planta Cannabis sativa “cuando sea utilizada con fines terapéuticos o para la investigación de su posible eficacia como medicación terapéutica o para el control de síntomas o cuidados paliativos”.

A diferencia de los debates de años anteriores sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal, el proyecto presentado apuntaba exclusivamente a habilitar el uso de sustancias derivadas de la marihuana para utilizarlas en los tratamientos paliativos de enfermedades complejas, como la epilepsia refractaria, la esclerosis múltiple, algunos cánceres y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Sin embargo, el oficialismo no le dio ningún apoyo.

Las madres que sortean la crianza de sus hijos e hijas con enfermedades severas, se informan y aprenden sobre el cultivo y el cuidado de la planta para poder vivir. Aún cuando la ley no las ampara.

Los argumentos utilizados por funcionarios en contra de la despenalización de la marihuana, se basan principalmente en que su uso perjudica la salud, disminuye el coeficiente intelectual y que legalizarla aumentaría su consumo. Sin embargo, experiencias en países como Canadá y Colombia, demuestran que la regulación por parte del Estado no aumenta el consumo de marihuana. Además, distintos estudios realizados en 2015, por diferentes universidades internacionales como el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, la Universidad de Colorado y la de Louisville, señalan que el cannabis no afecta el coeficiente intelectual, no provoca brotes psicóticos y no genera cáncer, ni enfermedades respiratorias.

Las madres que sortean la crianza de sus hijos e hijas con enfermedades severas, se informan y aprenden sobre el cultivo y el cuidado de la planta para poder vivir. “No tenemos miedo”, dicen muchas en sus relatos, ya que hoy la ley no las ampara, no las protege, y las deja en el marco de la ilegalidad que pareciera ya ser un clásico en la vida de todas nosotras.

 

8 Diciembre, 2016

Autor

admin La Tinta. Periodismo hasta mancharse.


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