Córdoba, en su ‘Hora del Lobo’
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Córdoba, en su ‘Hora del Lobo’

La Hora del lobo, un documental cordobés que se anima -lúcida y valientemente- a repensar la locura social que vivió la ciudad hace tres años, en diciembre de 2013 a partir de la huelga policial.

 

ESCENA 1: Entrevistado a cámara:

Anoche fue la primera vez en mi vida que sentí que me iban a matar

Encerrado tras las persianas del negocio sin poder ver lo que pasaba afuera y con la tele como única conexión con el exterior, comencé a sentir pánico.

Me llegaban los datos: están robando a tres cuadras de tu local. A dos. A una y media. Y me harté de esperar el final. Me cansé de esperar la horda. Me cansé de sentir miedo. El cuerpo solo puede tolerar esa sensación solo un tiempo definido. Después de eso se transforma en otra cosa. Estaba acorralado. Sin escapatoria. Sabiendo que si entraban, era el fin. Y con esa angustia de ‘me van a matar’ todavía palpitándome en el pecho, decidí dejar de esperar a que vinieran, y salí a buscarlos yo.”

-corte a negro-

ESCENA 2: imagen de archivo.la-hora-del-lobo-saqueos-cordoba

Grabación con teléfono celular desde el balcón de un edificio de Nueva Córdoba (origen: Youtube) Se ve un tumulto de varias personas en una esquina algo alejada, en la puerta de un local comercial. Hay ruidos metálicos, gritos generalizados y sonidos de vidrio estrellado. La persona que manipula el teléfono grita:

“¡¡Mátenlos a todos, mátenlos. No los dejen vivos!!”

La frase se interrumpe con el estruendo seco de tres disparos de escopeta cuyo fogonazo ilumina la oscuridad de la noche, a lo que sigue una expresión de terror y miedo de las personas que están grabando.

-corte a negro-

 

Es imposible para cualquiera que haya leído tres líneas sobre la filosofía política de Thomas Hobbes no asociar casi inmediatamente sus postulados con lo planteado inteligentemente en el cortometraje documental, La Hora del Lobo, cuyas primeras dos escenas aquí transcribimos.

Hobbes, un intelectual inglés (liberal), planteó en una de sus obras fundamentales (Leviatán, 1651) un escenario hipotético en el que describe cómo sería el hombre en estado puro de naturaleza, es decir, antes de la organización social.

la-hora-del-lobo-saqueos-linchamientos-cordobaY el cuadro es catastrófico: “el hombre como lobo del hombre”, sostiene. Una guerra de todos contra todos en la que los individuos, solitarios, egoístas y brutales, sólo se guían por un instinto de auto conservación, y movilizados básicamente por dos tipos de impulsos: los que los acercan a aquello que desean, y los que los alejan de aquello que pone en peligro su vida.  Esta cruda mirada sobre la naturaleza humana es el sustento ideológico de su filosofía, que encuentra en esa condición casi salvaje del ser humano, la justificación para la existencia del Estado, o al menos de un ente soberano superior, al que todos los individuos le “ceden” una parte de su individualidad y sus libertades absolutas, para que organice la comunidad y así pueda evitarse una situación de caos permanente.

Llevemos ese pensamiento de 1650 a la Córdoba de 2013. Cualquier semejanza con nuestra realidad, es pura coincidencia.

¿Lo es?

“Yo no puedo ponerme a un nivel de Hobbes o de Rousseau; ni hice el corto pensando en eso”, dice la directora del trabajo, Natalia Ferreyra, quien desarrolló la idea de la producción durante un curso de posgrado en documentales en la Universidad Nacional de Córdoba.  “Yo creo que el hombre no es ni bueno ni malo, pasa que se desarrolla en un entorno social en el que también se va formando ideológicamente. Y desde ahí es que surgen las acciones individuales”.

La Hora del Lobo retrata parte de los hechos ocurridos en Córdoba aquellas fatídicas jornadas del 3 y 4 de Diciembre de 2013, cuando la Policía de la Provincia se declaró en huelga. Pero se circunscribe en un recorte muy preciso (y allí reside parte de su inteligente agudeza): el barrio de Nueva Córdoba; poblado, según la propia información del corto, por más de 32 mil personas, en su gran mayoría estudiantes universitarios.

Esa zona registró algunos de los episodios más violentos, con saqueos y algunos robos, pero también con barricadas, grupos de “autodefensa” de vecinos y vecinas, y varios episodios de linchamiento. El corto explora entre los testimonios de testigos y protagonistas de aquella noche,  para entender qué fue lo que llevó a tantos jóvenes a bajar a la calle y, en muchos casos,  hacer “justicia” por propia mano.

la-hora-1-del-lobo-saqueos-linchamientos-cordobaPara desarrollar el punto de vista del relato, me imagino que antes leíste, investigaste, repasaste un poco lo que se había dicho sobre este tema. ¿Crees que la sociedad cordobesa ha pensado seriamente en algún momento sobre lo que pasó esos días?

No. Creo que aún no se pensó ni se reflexionó racionalmente en relación a lo que pasó aquella noche. Simplemente a los tres días nos pusimos a pensar en los regalos que teníamos que comprar para Navidad.  No se habla de eso. Y por eso me parece que el corto funciona como esas cosas de uno que te ponen mal y que preferís borrar u olvidar. La gente que lo ve, yo me doy cuenta que sale así como que si se hubiera tragado su propio vómito; y eso dice mucho en relación a lo que vos me preguntás.  Todo lo contrario; yo lo poco que he escuchado y leído tiende más bien a justificar a estos “pobres chicos que salieron a defenderse”.

He leído y oído muchas críticas del documental, la mayoría desde una mirada puramente cinematográfica. ¿Se puede leer un trabajo de este tipo sólo desde esa óptica? ¿No implica esto también un no querer verse al espejo?

la-hora-2-del-lobo-saqueos-linchamientos-cordobaEso hay que preguntárselo a los que escriben de cine. A mí en Buenos Aires, en el BAFICI, me dio la sensación que se entendió mucho más la película que acá. Allá todo el mundo se quedó con la historia, con los testimonios y con la cuestión política y social que subyace en el relato; se acercó muchísima gente a hacer devoluciones y a charlar en torno a eso. Y  cuando la he mostrado acá me preguntaron si lo mío es periodístico o es cine…

Igual, ojo que también hay gente que ha dicho y escrito cosas interesantes del corto, también.

Analizada casi fuera del contexto extraordinario en el que se dieron los hechos, los testimonios son muy incómodos de seguir como espectador. Y uno –sensorialmente- creo que tiende a quedarse con eso, con la brutalidad. Pero también hay frases de un sentido común extraordinarias, como cuando uno de los chicos que salió a “cazar” saqueadores,  dice: “Hoy la rama intelectual te juzga detrás de las cámaras. Debe ser porque lo único que quedó en pié fueron las librerías”. ¿Cómo trabajaron esa complejidad testimonial?

Fue dificilísimo. Porque ellos hablan desde el supuesto “sentido común”, pero también hay algunos que dicen cosas terribles. Lo que intentamos fue siempre respetar muchísimo a los entrevistados. Y, aunque a veces no parezca por la brutalidad de algunos relatos, están muy cuidados. Pero también teníamos que representar un poco la atmósfera de aquella noche, así que lo que intentamos fue retratar ese mundo privado de ellos para intentar reconstruir el mundo público que ellos mismos forjaron esa noche. Por eso fue un esfuerzo terrible intentar no juzgar a los personajes, ni tampoco ridiculizarlos. Y eso, audiovisualmente, es una línea muy delgada, a veces.

*Por Federico Robles para Revista Laucha. Publicado en julio de 2014.

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2 Diciembre, 2016

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