Nuestras fotos no se ven
Fotografía

Nuestras fotos no se ven

Nuestro trabajo no se ve. Es silencioso. Es todo los días. 24 horas. Sin feriados. Sin Navidades ni Años Nuevos. Es silencioso. No tenemos sirenas. No somos policías. No tenemos armas. Trabajamos por (para) la Justicia. Aunque muchos de nosotros le creemos poco a esta Justicia para pocos y obediente de un sistema para la desigualdad. Es silencioso. Somos unos pocos que recorremos la provincia entera y esta ciudad gris, con la esperanza de que nuestro trabajo pueda sumar un poco cuando el dolor, la desesperanza, la bronca, lo invaden todo.

En silencio.
Como la muerte.

Porque trabajamos con la muerte. La muerte violenta. La muerte morbosa que te muestran en la tele y todos quieren ver, pero también con la muerte que llega inexplicable en el suicidio de un adolescente, o el asesinato de un niño, o el bebé que abandonaron en el baldío y un perro le comió las piernas.

Si. Ese es mi trabajo. Y el de mis compañeros.

Y trabajamos en un robo, donde a lo mejor al señor del Country le llevaron el auto último modelo y de ahí vamos a la villa a la casa de un señor al que le llevaron sus herramientas de trabajo, o la única garrafa de gas… o por un ajuste de cuentas entre narcos balearon una casa… o el negocio donde robaron lo que hicieron en el día…. y de ahí al suicidio de un menor, o un mayor, no importa, todos los días un suicidio o dos.

Y los choques en la ruta. 1, 2, 3 muertos. A veces una familia entera. Y siempre el 25 de diciembre.

Y el padre que mató los hijos y se pegó un tiro. Y en un mismo día le saco fotos al violador y a su victima. Y me tengo que meter en la alcantarilla donde tiraron a la mamá y su beba. Y 3 bebes muertos el mismo día.

¿Pero sabes que es lo peor?

La mirada de las familias. De las víctimas. Pidiéndonos una respuesta que no tenemos. Que una madre desesperada me arrebate un abrazo cuando mi compañero médico se lleva el cuerpo de su hijo. La bronca de quien lo perdió todo y no sabe cómo hará para laburar mañana. La victima que nos pide justicia.

¿Te parece duro? ¿Te parece explícito? Puedo serlo aun más. Porque todavía no hablé de cuando vamos a buscar cuerpos podridos de personas que mueren en la soledad absoluta. O de las veces que nos balearon el móvil o nos sacaron a pedradas, y nosotros no tenemos chalecos antibalas.

Nosotros trabajamos en silencio.

Trabajamos con el dolor. Con lo que deja la violencia, la desigualdad, la desesperanza.
Ese es nuestro trabajo.

Y NO. NO tenemos apoyo psicológico después de un hecho (más) traumático. Y aunque la Facultad de Psicología de la UNC y el Ministerio de Trabajo declararon nuestro trabajo como INSALUBRE, el Tribunal Superior de Justicia se niega a reconocerlo como tal.

Hoy estamos en lucha. Porque estamos defendiendo nuestra salud. Porque mientras nos niegan la insalubridad, nos están cambiando un sistema de trabajo que funciona bien (las guardias ) por un horario caprichoso que contribuye al desgaste físico y emocional de los trabajadores.

por Mariana de la Torre. Fotógrafa. Gabinete de Reconstrucción Criminal, Secretaría Cientifica Poder Judicial de la Provincia de Córdoba.

13 Septiembre, 2016

Autor

admin La Tinta. Periodismo hasta mancharse.


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