La CTEP y el persistente fantasma de la clase

La CTEP y el persistente fantasma de la clase
19 agosto, 2016 por Redacción La tinta

Los pueblos tenemos el fantástico don de construir nuevos nombres para aludir lo que somos, nuevas herramientas con las que pelear las miserias de los tiempos, nuevas formas de organizarnos para dar esa pelea juntos.

Asambleas, organizaciones, partidos, movimientos, encuentros, sindicatos, frentes, confluencias, federaciones, coordinadoras. Nos llamamos originarias, campesinos, madres, pibes, trabajadoras, víctimas, desocupadas, ambientalistas, piqueteros, feministas. Los pueblos no elegimos las condiciones en que nos toca desarrollarnos, pero sí elegimos las formas en las que vamos a nombrarnos y construir nuestra identidad y nuestra lucha. Nos recreamos y reinventamos nuestras capacidades de sobrevivir, mutando a su vez los ejes, los territorios y los nombres que le damos a las batallas.

Hoy, un fantasma recorre la Argentina: la clase. Un fantasma conocido desde siglos en occidente porque Europa pudo exportar e imponer a sangre y libros el capitalismo y el estado capitalista como modelos de vida para todo el mundo. La clase sí, anda vagando en Nuestramérica desde que la riqueza y el bienestar de algunos se logra a costa del sufrimiento y la explotación de otros. Nos desposeyeron de la tierra donde vivir y producir durante siglos, de los bosques donde tener madera, leña y caza, de las maquinarias, de los saberes de oficios y artes, de nuestra palabra propia para nombrar el mundo. Y sin lugar a dudas, nos desposeen del dinero mismo que nos pagan como salario por habernos desposeído. En esa aún estamos: alquileres, consumo y tarifazos mediante.

13925589_1067990806616577_1686279204451707994_oPero la clase hoy se renueva porque la realidad en los capitalismos periféricos fue que el modelo no resultó tan exportable. Desde los terceros mundos, los Estados pasaron a ser también parte de la cadena predatoria capitalista y tienen que asegurar las ganancias del “primer mundo”. Así, descubrimos que no había “Suiza” en América Latina. Los excluidos, las desocupadas, los marginales llenamos las ciudades. Por mucho tiempo y en muchas lenguas, permitimos que las miradas eurocéntricas nos dijeran que si estábamos afuera del sistema salarial quedábamos, también, afuera de la clase oprimida y combativa. Pero poco a poco, los muchos, nos estamos reinventando.

Los trabajadores y trabajadoras de la economía popular

La Confederación de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (CTEP) se mostró en las calles porteñas el domingo 7 de agosto, día del patrono católico del trabajo: San Cayetano. El sentimiento ya venía apareciendo recorriendo las cooperativas, movimientos, encuentros de todo el país, y cobró toda la materialidad y la fuerza ese domingo de sol.

Como una nube que de repente larga chaparrón, nos miramos las caras casi cien mil trabajadoras en la Plaza de Mayo, vestidas de ideologías diferentes y con colores celestes, rojos, negros, verdes, blancos y wiphalas.

En la CTEP, los excluidos nos volvimos a nombrar. Nos rebautizamos como trabajadores y trabajadoras de la economía popular. Vendedoras ambulantes, changarines, pequeños productores, cooperativistas, manteras, cocineros de merenderos, educadoras populares, campesinos, naranjitas, artesanos, feriantes, jardineros.

Nos nombramos bien fuerte. Cien mil veces nos nombramos. Y nos nombramos ni más ni menos que un domingo: nuestro día, el de lo propio, el de la familia, el del espíritu y la fiesta.

Los y las trabajadoras de la economía popular construimos nuestras ciudades, construimos la vida en común, tanto como el compañero asalariado de al lado. Hoy, construimos un sindicato para los nuestros, con reclamos sectoriales pero intereses de clase.

El fantasma de la clase se hace cuerpo de forma novedosa, incluyendo ahora a los excluidos en el lugar que siempre fue nuestro: el campo de batalla.

Bienvenida la CTEP a Córdoba, Argentina y Nuestramérica. Bienvenida, en todas sus formas, la organización del pueblo liberado.

*Por Katrina Salguero Myers para La Tinta.

Palabras claves: CTEP, trabajo

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